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La facilidad de las apuestas online dispara las pérdidas y el número de jugadores en España

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Adolfo Moreno

Más de 22 millones de euros cada día. Esta es la cifra que mueve el negocio del juego en España sin contabilizar el gasto en loterías y máquinas tragaperras -que en 2014 representaron más del 73 % del segmento del juego en nuestro país-. Es una gráfica que lleva años en línea ascendente: en 2012 se jugaban 7,5 millones de euros al día; en 2013 algo más de 15 millones y en 2014 casi 18 millones; ya en el primer semestre de este 2015 se han movido más de 22 millones diarios.

Para Germán Gusano, director de la Fundación Codere (perteneciente a la multinacional Codere, única empresa española del sector del juego que cotiza en Bolsa), este incremento se debe dos factores: “la evolución natural de un juego nuevo” y “la progresiva extensión territorial” en cuanto a la regulación de las apuestas deportivas por parte de las Comunidades Autónomas, que tienen transferidas las competencias de los salones de juego, mientras que el Estado se encarga del juego online.

Según los datos de la Dirección General de Ordenación del Juego (DGOJ) -órgano dependiente del Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas-, las 52 operadoras de juego online con licencia en España invirtieron 66.310.971 euros durante el primer semestre de 2015 en “publicidad” y “promociones (bonos)”, cifra que supone un 22% más que en el mismo periodo de 2014. Según esta misma fuente, en 2015 la media de jugadores activos es de 383.212, un 6% más respecto a 2014 y un 37% de incremento si lo comparamos con 2013. Trasladando el foco a los jugadores que se registran por primera vez los datos también muestran un notable incremento: en 2013 cada mes se registraron 123.726 usuarios; 130.919 en 2014; y 140.491 en 2015.

“Me sentí como si fuese un dios”, dice Marcos (nombre ficticio) sobre la primera vez que entró a un salón de apuestas. Asegura que “ya puedo ganar dinero” fue lo que pasó por su cabeza aquel día cercano a su décimo octavo cumpleaños, pero que “como en casi todas las apuestas, no me tocó”. Según el Análisis del perfil de jugador online 2014 elaborado por la DGOJ, “para el 84,2 % de jugadores, jugar ha supuesto un gasto o pérdida patrimonial neta”. 19.358 personas, según este mismo informe, tuvieron pérdidas superiores a 3.000 euros.

Apostar en soledad

Más de dos años después de haber entrado por primera vez en uno de los miles de locales de juego que hay en España, Marcos nos cuenta su experiencia en la sede de la Asociación para la Prevención y Ayuda al Ludópata (APAL): “Al principio era ir con amigos a echar una apuesta el fin de semana, antes de ir a jugar”, relata tras puntualizar que, pese a que su gran pasión es el fútbol, no apostaba a este deporte y sí a otros de los que “no tenía ni idea”. “Pero luego sí que era en solitario, totalmente. Con el móvil. En clase, en vez de estar atendido, miro que apuestas echo hoy. Jugaba en directo en clase”, añade.

Según el informe de la DGOJ Análisis Global del Mercado Nacional del Juego Online, que analiza el segundo trimestre de 2015, se jugaron al póquer 418 millones (-18% respecto al mismo periodo del año anterior) y al casino 588 millones (un 61% más). Si bien las apuestas deportivas son las favoritas para los jugadores, con un incremento del 51% respecto al mismo periodo de 2014, fueron 1.002 millones de euros los jugados durante los meses de abril, mayo y junio de este año. El 29% de ellos en apuestas “convencionales” (antes del evento deportivo) y el 71% “en directo”.

La psicóloga Bayta Díaz Rodríguez lleva doce años trabajando en APAL: “El perfil que teníamos antes, más de tragaperras o bingo, llevaba muchísimos años jugando e iba acumulando deudas, pero eran más o menos sostenibles. Jugaban menores cantidades porque en las tragaperras o en el bingo físico no puedes gastar demasiado. Pero los que están viniendo ahora, por el juego online, son gente que lleva poco tiempo jugando pero que están muy endeudados”. “Los jóvenes de apuestas online llevan viniendo cuatro o cinco años, pero el boom ha sido desde hace dos años”, añade.

Según Díaz Rodríguez, en lo físico frente a lo virtual la clave está en el tiempo que requiere y en el dinero en forma de efectivo. “Cuando entré en una página online me asusté. Porque cuando vas a un bingo, tienes que comprar varios cartones, tienes que esperar a que salgan los números, mientras que en el bingo online compras los cartones y automáticamente se van marcando todos: puedes tener 400 cartones en un momento y se lo chupa todo”, explica.

Por su parte, para Cabeza de Vaca el juego online “se trata de un producto tan nuevo que en realidad la tecnología no ha influido en un cambio de perfil”. A esto añade que “la evolución de los perfiles es más debido a la ampliación de la base de jugadores que a factores tecnológicos”.

Reflexionar en compañía

“Yo no le voy a decir a nadie 'no te tomes una cerveza, vas a ser alcohólico'”, explica Díaz Rodríguez. “Se puede jugar y apostar, sí. No pasa nada por ir a salones de apuestas. Pero ten cuidado, porque esto engancha”, añade. Marcos, pese a llevar 19 semanas sin jugar, reconoce “no estar seguro de no volver a recaer”. “Estoy un poco creyéndome que puedo salir, estoy más convencido. Pero sí es verdad que cuando llegó el Eurobasket... las dos semanas sí que fueron las dos más jodidas, porque sí pensaba todos los días en el juego y las ganas de jugar sí que me venían. Y soñar con el juego: 'Joder, y si llego a apostar a que España ganaba el torneo me llevo 2.000 euros'. Aquí (en APAL) me han dicho que esto es lo más normal del mundo”, desgrana Marcos su experiencia.

Díaz Rodríguez estima entre 18 y 24 meses de abstinencia el período necesario para dar el alta. “El primer año se centra en el cambio de hábito y el segundo en el conocimiento de la enfermedad y de sí mismo”, dice. “Hay dos tipos de pacientes -divide esta psicóloga-: los que se comprometen con la terapia y los que no”. Y dos escenarios finales: “Para la gran mayoría, si viene todas las semanas, la rehabilitación está asegurada y se les da el alta. Pero tenemos un porcentaje muy alto de abandonos”.

Apuntar en un cuaderno

“Una de las bases de la adicción es ocultarme a mí mismo toda la información, engañarme a mí mismo”, asegura Díaz Rodríguez. Por ello, su principal consejo para quien dude de en qué momento se encuentra es “hacerse un cuadernito e ir apuntando lo que has ganado y lo que has invertido. El dinero fácil es muy vistoso y las pequeñas pérdidas no tanto”. Marcos sabe bien de qué habla esta psicóloga: “Yo nunca les contaba a mis amigos lo que había perdido, porque decía 'estos me van a decir que tengo un problema'. Yo lo ocultaba, solo contaba cuando les decía 'he perdido 20 euros pero he ganado 120'. Es más, a veces hasta mentía diciendo que había ganado algo que no había ganado”.

Los datos de la DGOJ dicen que, en 2014, “de cada 100 euros destinados al juego, el operador reparte 95,7 euros en premios”. Germán Gusano, director de la Fundación Codere, aconseja al jugador que “contemple la actividad como un apartado más de ocio y entretenimiento” y que “asigne un presupuesto para esta actividad basándose en sus posibilidades y, tanto si gana como si pierde, no la aumente”. “El componente de emoción sano que produce arriesgar una cantidad de dinero disponible en determinados eventos deportivos -prosigue Gusano-, no puede desembocar en una pasión descontrolada por el juego, con objetivos diferentes al mero entretenimiento”.

Díaz Rodríguez considera que “el 90% de los casos que vienen a la APAL no estarían si, en el momento en el que se asustaron, en vez de intentar ocultarlo, hubieran decidido buscar a un amigo o a un familiar y le hubieran dicho 'mira lo que me acaba de pasar, me he gastado cien pavos en apostar esto, he perdido esto'. La mejor medida de precaución es intentar buscar ayuda en el entorno más cercano y, si realmente creen que se les escapa de las manos, o lo han intentado controlar varias veces y no han sido capaces, entonces sí, convendría buscar ayuda profesional: aquí les esperamos”.

Según la Memoria Anual 2014 de la DGOJ, el “margen de juego” (diferencia entre las cantidades apostadas y los premios otorgados a los usuarios por las empresas de azar) del “juego online estatal” fue en 2014 de 254 millones de euros, en 2013 de 229 millones y en 2012 de 115 millones: un 120 % ha aumentado el margen de juego de las operadoras online. Para el directivo de Codere Luis Miguel Cabeza de Vaca “el sector está en crecimiento y tiene todavía mucho recorrido”. Y vislumbra un futuro “en cinco años” en el que “habrá una clara convergencia entre el sector presencial y el online, apostando a través de nuestros dispositivos móviles y utilizando los locales presenciales como un sitio para cobros, pagos y visualización de eventos deportivos”.

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