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El comercio justo está de enhorabuena

Los grandes supermercados y las cadenas de restauración dan impulso a la actividad

La alimentación representa más del 90% de la facturación del sector

España aún va la cola en Europa, donde la media de consumo por habitante es 17 veces mayor

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Productos de comercio justo.

África es el continente más beneficiado por el auge del comercio justo. Foto: Sello Comercio Justo

El mundo parece un lugar inhóspito donde prosperan el individualismo y la codicia. Sin embargo… no todo está perdido. Hay motivos para ser optimistas, por lo menos desde el punto de vista del comercio justo. Cada vez hay más gente concienciada que compra productos hechos por personas que cobran una retribución justa; que cuidan a su comunidad y al medio ambiente. 

El último informe de la Coordinadora Estatal de Comercio Justo, de 2015, indica que las ventas no han dejado de subir. Ese año llegaron a los 35 millones de euros, el 6% más que el año anterior. En las entidades del sector trabajan 150 personas y colaboran más de 2.500 (el 80%, mujeres). 

Pero todavía hay mucho por recorrer. España está muy por debajo del consumo anual de comercio justo europeo, donde la media por habitante es 17 veces mayor. El peso del sector en España representa el 0,007% del consumo total de la población. 

Aquí, el sector alimentario es la especialidad. Representa el 93% de la facturación. Antes lo principal eran las pequeñas tiendas, pero al iniciarse la crisis de 2008 se puso en marcha la venta de productos con el sello Fairtrade por parte de empresas convencionales (sobre todo supermercados y cadenas de res­tauración). Esto, según la organización, “provocó un fuerte impulso de las ventas a través de estos canales, mientras que las pequeñas tiendas especializadas experimentaron una importante disminución de las ventas”.

Este 2016 es para la Coordinadora Estatal un momento especial. Está cumpliendo treinta años, y en el último informe hace también una revisión de lo que ha sido este tiempo. Comenzó en los años cincuenta con la puesta en marcha de dos tiendas, una en Córdoba y otra en San Sebastián. Hoy son ya 78 tiendas y 163 puntos de venta especializados, gestionados por las organizaciones de la coordinadora.

A escala internacional el comercio justo lleva un ritmo muy ágil. El movimiento tiene veinte años más que en España, y representa a 2.000 organizaciones productoras, 500 distribuidoras y 4.000 tiendas especializadas, además de a entidades de certificación e instituciones internacionales reguladoras. La red está en 75 países, y trabajan más de dos millones de personas. Tres de cada cuatro organizaciones se dedican a producir alimentación y materias primas.

Beneficios para el sur

África, con un millón de personas trabajando en comercio justo, es el continente más beneficiado por el sector, según datos de Fairtrade International. Por productos, el mayor número de trabajadores y productores están en el sector del café, con más de 737.000, seguidos por los del té, con casi 300.000, y, de lejos, por los productores de cacao con 176.600.

Según la Organización Mundial del Comercio Justo, unas 250 entidades se dedican a la producción textil o de artesanía. El 75% de ellas están situadas en África y Asia, y la mayoría de sus integrantes son mujeres. 

Internacionalmente, los ingresos del comercio justo llegaron el pasado 2015 a 900 millones de euros (sólo productos certificados por Fairtrade International). “Estos ingresos benefician fundamentalmente a quienes trabajan en las organizaciones y sus familias, ya que reciben un salario digno y estable, y sus ingresos no están a expensas de las variaciones del mercado o de la especulación”, agregan. “Pero además el comercio justo tiene otros impactos positivos en el medio ambiente (preservación de la tierra, el agua y la biodiversidad, abandono de prácticas perjudiciales, fomento de la agricultura ecológica), la organización política (aplicación de modelos democráticos, participativos y transparentes) y en el entorno, ya que con la prima —la cantidad extra que reciben las organizaciones productoras— éstas desarrollan proyectos educativos, sanitarios, sociales, de infraestructuras, etcétera”.

[Este artículo ha sido publicado en el número de diciembre de la revista Alternativas Económicas. Ayúdanos a sostener este proyecto de periodismo independiente con una suscripción]

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