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Dcoop, líder mundial de producción de aceite de oliva, le pasa factura a los bancos de Deoleo

Envasado de aceite

Fernando Vicente

Dicen los responsables de las asociaciones de consumidores que los españoles son poco dados a hacerse valer ante los abusos. De ahí que la reacción de Dcoop ante las entidades financieras que, desde su punto de vista, le dejaron tirada, sea sorprendente.

El pasado verano envío una carta a todos y cada uno de sus proveedores:

“Les dirijo la presente para comunicarles …[que] … el Consejo Rector de Dcoop tomó … el siguiente acuerdo: No realizar ninguna operación desde Dcoop a las siguientes entidades financieras, Unicaja, Banco Mare Nostrum B.M.N., CaixaBank, Bankia”.

Y añadía:

“Es por lo que les ruego nos facilite un nuevo número de cuenta de cualquier otra entidad, donde a partir de ahora haremos las transferencias que correspondan”. (Ver carta al final del texto)

En las entidades ha sentado muy mal. No sólo por el hecho en sí, o por lo que pueda tener de ejemplo para terceros, que también, sino porque las transferencias de Dcoop a sus más de un millar de proveedores suman un negocio de unos 670 millones de euros al año.

Operación estratégica

España cuenta con uno de los más modernos y desarrollados sectores agrícolas del mundo, en el que las tecnologías punta son más que habituales. Pero su posición competitiva es débil, estando en manos tanto del sector de la transformación, como del de la distribución.

No hay gobierno, nacional o autonómico, ni ministro, ni consejero de Agricultura, que no llegue al cargo con la misma receta: desarrollar un proceso de integración de los productores, para ganar un tamaño que les permita hablar de tú a tú con procesadores y distribuidores de alimentos.

Pues bien, en el sector del aceite, Dcoop, antes Hojiblanca, lleva ya casi dos décadas avanzado por ese camino, hasta convertirse en el gigante del sector agrícola español que es hoy. Agrupa en total a 75.000 agricultores y ganaderos, asociados a unas 150 cooperativas de Andalucía y Castilla la Mancha. Aunque está presente en el sector del cereal, la aceituna de mesa y la ganadería, donde realmente destaca es en el aceite de oliva. Con un 17% de la producción nacional española de aceite, es líder mundial.

Desde esa posición, Dcoop apostó por dar el salto definitivo, haciéndose con el control del también mayor envasador mundial de aceite de oliva, Deoleo (antigua Koipe). Para ello, en 2013 adquirió cerca de un 9% de la compañía, que estaba controlada por entidades financieras (Bankia, Unicaja, CaixaBank, Banco Mare Nostrum y Kutxa Bank). Dcoop se convirtió así en el único aceitero socio de la empresa.

Era una jugada estratégica. Con la intención, decía entonces Luque a eldiarioandalucía, de “poner un pie. Y si en el futuro algunos accionistas venden podremos aumentar nuestra participación”. Y hacerse, por tanto, con el control de la compañía. Se convertirían así en el primer productor de aceite del mundo y en el primer envasador.

El agravio

Ese futuro llegó antes de lo esperado, en la primavera de 2014. Cuando el ministro de Economía, Luis de Guindos, obligó a las entidades intervenidas Bankia y Banco Mare Nostrum a vender sus participaciones en Deoleo. Dcoop dio un paso al frente de inmediato y se ofreció a poner encima de la mesa el dinero necesario para comprar ambos paquetes y hacerse con el control de la compañía.

Pero el exfinanciero y hoy ministro De Guindos, exsocio de Lehman Brothers, prefirió vender a CVC, un fondo de inversión extranjero con sede en el paraíso fiscal de Luxemburgo, antes que a un grupo cooperativo español. El consejo de administración de Deoleo apoyó a De Guindos y dejó fuera de la operación a Dcoop, que optó por vender también su participación y salir de la compañía. Pero, como muestra la carta enviada a sus proveedores, no sin transformar su frustración en un duro castigo a las entidades financieras, sus socios, que le dieron de lado.

No es cuestión menor para Unicaja, Bankia, Banco Mare Nostrum B.M.N., y CaixaBank. Dcoop genera una media de producción anual del entorno de los 250 millones de kilos de aceite, procedente de más de 400.000 hectáreas de olivar. Lo que se traduce en una facturación prevista para este año superior a los 700 millones de euros. De los que más del 90% son transferidos a las cuentas bancarias de sus proveedores, incluídos sus propios cooperativistas.

La fallida operación Deoleo “no cambia nuestros planes. Tardaremos algo más, pero en cinco años estaremos donde queríamos estar”, dice Antonio Luque. En 2014, Dcoop envasará entre 50 y 55 millones de litros de aceite. “En cinco años serán 150 millones” promete Luque.

Su crecimiento no será sólo en aceite. Apenas si han pasado seis meses desde su salida de Deoleo, y la mayor cooperativa de aceite del mundo ya ha cerrado un acuerdo de fusión con Baco, la mayor cooperativa de vino de España. “Si a nuestra facturación de este año le añadimos Baco, que anda por encima de los 70 millones de euros, podremos estar cerca de los 800 millones, en unos 770, 780 …”, explica su director general Antonio Luque, que asegura que “en 2016 superaremos los 1.000 millones de facturación”.

Efectivamente, Baco (Bodegas Asociadas Cooperativas), con sede en Alcázar de San Juan, está compuesta por 7.000 socios, que en sus 25.000 hectáreas generan más de millón y medio de hectólitros de vino al año. Al igual que en Dcoop, la mayor parte de su producción se vende a granel en los mercados exteriores, y al igual que los aceiteros su objetivo es dejar de ser sólo proveedores de materia prima para la industria agroalimentaria, para convertirse ellos mismos en potentes industriales capaces de mirar a la cara a la grandes cadenas de distribución.

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