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Del Don Pedro de la transformación de Jerez al Pacheco condenado

Pedro Pacheco

Wayne Jamison

Jerez de la Frontera —

En la ciudad, muchos le siguen llamando don Pedro cuando se cruzan con él por la calle. La verdad es que pasea bastante más tranquilo que tiempo atrás, pero ese respeto casi reverencial se entiende porque, para ellos, Pacheco es el alcalde de la época dorada de Jerez, esa época en la que las bodegas generaban una riqueza de la que casi todos los jerezanos se beneficiaban de una forma u otra. Fue la época, además, en la que se hicieron realidad proyectos grandiosos y que siguen siendo motivo de orgullo, como el circuito de velocidad. Un tiempo en el que reinaba un optimismo que nada tiene que ver con el actual pesimismo generalizado que azota a un municipio de 212.000 habitantes con más de 36.000 sin empleo y, lo que es peor, sin perspectivas de conseguirlo a corto plazo.

Más allá de las fronteras andaluzas, muchos le recordarán por frases como “la Justicia es un cachondeo” o episodios como el enfrentamiento que mantuvo con el cantante Bertín Osborne por unas obras en la vivienda de éste. Sin embargo, los jerezanos, incluidos numerosos rivales políticos, le reconocen como el principal responsable de la transformación de Jerez.

Empezó en política muy joven. En 1974 entró a formar parte de Alianza Socialista de Andalucía. Con apenas 30 años de edad, en 1979, ya era alcalde. Y lo siguió siendo de manera ininterrumpida hasta 2003. Fueron gobiernos tremendamente personalistas, marcados por su fuerte carácter y un populismo que caló en la ciudadanía. Después llegó la pérdida progresiva de protagonismo. En 2003, un sorprendente pacto con el PP le obligó a ceder la Alcaldía y conformarse con las máximas competencias en Urbanismo. Pero el matrimonio saltó por los aires a los dos años. Pacheco se alió entonces en una moción de censura con el PSOE, que tampoco le aguantó demasiado y lo cesó poco antes de las elecciones municipales de 2007.

Posteriormente desapareció del mapa durante aproximadamente un año y medio, tras sufrir un varapalo considerable en las urnas. Regresó bajo el paraguas del Foro Ciudadano de Jerez, un partido de nueva creación con el que se presentó a las elecciones de 2011 obteniendo cuatro concejales, lo que le ha valido liderar la tercera fuerza política de la ciudad y obtener representación en la Diputación Provincial.También fue diputado en el Parlamento regional en seis legislaturas (entre 1982 y 2004), así como eurodiputado (1989-1990), y lideró la principal opción andalucista durante casi toda su trayectoria, tanto con el PA como con el PSA.

A Pacheco hay que reconocerle, sobre todo, su capacidad para generar tanto adhesiones casi fanáticas como odios viscerales. O se está con él o se está contra él. Deja indiferentes a muy pocos, algo que ha sabido rentabilizar, pero que también le ha costado más de un quebradero de cabeza. Un ejemplo de esto último está, precisamente, en la condena a cuatro años y medio de prisión por contratar de manera cuestionable a dos asesores cuando estaba al frente del área de Urbanismo del Ayuntamiento.

Porque la ruptura del pacto del Gobierno con el PSOE en 2007 derivó en un enfrentamiento con la entonces alcaldesa socialista, Pilar Sánchez, que ha acabado en más de una ocasión en los tribunales y, finalmente, en la mencionada sentencia judicial. De hecho, fue ella quien denunció la contratación de asesores ahora juzgada.

Los que le conocen saben que no se quedará de brazos cruzados. Recurrirá para intentar lavar su imagen y evitar la cárcel. Pero no se quedará ahí. Buscará venganza. Y espera encontrarla pronto, por ejemplo, con otra sentencia, en este caso a una denuncia formulada por él contra Pilar Sánchez también por una supuesta contratación irregular de asesores.

Mientras tanto, amenizará la espera con sus aficiones preferidas: leer, correr (ha participado en numerosos maratones internacionales) y criticar al actual gobierno municipal del PP. Como él mismo dice, su jubilación de una caja de ahorros le permite tener todo el tiempo para ello y, además, para viajar de tanto en tanto. Se resiste, sin embargo, a una jubilación política que no pocos en Jerez consideran que debió de haberse producido hace unos años. “Hubiese podido irse por la puerta grande”, reconocía ayer un destacado socialista. Él no opina lo mismo. “Me queda mucha guerra por dar todavía”, insiste.

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