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Unicaja, ¿Novio a la fuga?

La presión desde el Gobierno para que la entidad malagueña se case con Caja España-Duero sigue creciendo.

Unicaja, sin embargo, se mantiene en sus trece: no habrá campanas de boda mientras haya dudas sobre la dote de la novia.

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La Junta de Castilla y León pide que se produzca "ya" la integración de Banco Ceiss y Unicaja

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Una vez más, la euforia de Castilla León y las ganas del Gobierno Rajoy han vuelto a sembrar expectativas sobre una boda que está aún lejos de hacer sonar las campanas. El novio todavía no está convencido de que la dote de su pretendiente sea suficiente como para decidirse a subir los escalones del altar.

A última hora de la tarde de ayer las que sí sonaron fueron las campanas de los teletipos de las redacciones, que anunciaban la llegada de noticias desde Bruselas: "La Comisión Europea autoriza la adquisición de Banco Ceiss por Unicaja", titulaban las agencias con un boletín de última hora.

Pero en los textos las cosas ya no estaban tan claras. No se trataba de ningún comunicado oficial, sino de "fuentes comunitarias" que afirman que Bruselas da luz verde al proyecto de fusión, y que anuncian que hoy martes sí habrá un comunicado explicando su decisión.

"No vamos a decir nada", respondieron desde la casa del novio en Málaga. "Habrá que ver primero que dice ese comunicado". Efectivamente, Bruselas debe responder a la solicitud realizada el pasado viernes por el Gobierno español aprobando el plan de reestructuración del Banco Ceiss, que aglutina la actividad financiera de Caja España-Duero. Un plan diseñado por el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) y el Banco de España para limpiar el balance de la entidad castellano leonesa, y ponerla bonita para su boda con Unicaja. Pero su visto bueno no implica necesariamente que haya boda, como bien se encargó el pasado viernes de aclarar Unicaja en un comunicado.

No sólo es que habrá que ver si el comunicado oficial de Bruselas entra hoy a fondo en el debate sobre la operación o pasa de puntillas sobre ella, es que Unicaja está decidida a no subir al altar mientras no se resuelvan sus dudas. Aunque según fuentes, esta vez de la entidad malagueña, el Gobierno ha ido cediendo a sus exigencias, y se ha comprometido formalmente a aportar dinero suficiente para limpiar completamente el balance de sus pérdidas pasadas, todavía queda un escollo importante: las preferentes vendidas por Caja España-Duero entre sus clientes.

Unicaja no dara el sí mientras no esté segura de que no tendrá que hacer frente a ellas con fondos de su propio bolsillo. Fuentes cercanas a su Consejo de Administración lo resumen en seis palabras: "Nosotros no tenemos agenda, ni plazos". Las empresas del catering de celebración tendrán que seguir esperando.


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