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Xylella fastidiosa: en alerta contra la bacteria que acaba con el olivo

La enfermedad, contra la que no se conoce remedio y cuyo freno pasa por arrancar hectáreas de árboles, llegó a Baleares en diciembre y ha hecho saltar las alarmas en el campo

La Mesa de Sanidad Vegetal de la Junta de Andalucía y el sector agrícola ha establecido las primeras medidas para que la bacteria no llegue a la comunidad y controlar su posible aparición

La xylella fastidiosa, que puede afectar al olivo, la vid, los cítricos y los frutales de hueso, está siendo investigada en el Instituto de Agricultura Sostenible del CSIC en Córdoba

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EFE

La xilella fastidiosa –la bacteria letal que se ha detectado en olivos de Baleares y sobre la que se actúa para evitar su expansión- produce algo más que lo que insinúa su apellido: si esta bacteria llega a afectar a un árbol y enferma, se da por perdido. De hecho, actualmente no existe ningún tratamiento que sea capaz de "curar" la enfermedad y la normativa europea pasa por arrancar los árboles enfermos y los que se encuentren junto a él en un radio de cien metros. Por ese motivo, evitar la llegada de la bacteria es la única manera de proteger los cultivos, una llegada que se trata de frenar en Andalucía, donde el olivo, la vid, los cítricos o los frutales de hueso que son las "plantas huésped" en las que puede vivir este microorganismo, son cultivos de gran importancia económica para la comunidad andaluza.

De momento, ante la xylella fastidiosa se han abierto dos campos de actuación en Andalucía: de un lado, el establecimiento de medidas preventivas y de control para evitar la llegada de la bacteria hasta la región y, llegado el caso, controlar su aparición. De otro lado, el ámbito de la investigación está en marcha para estudiar y hallar posibles métodos de control y freno de la bacteria, una investigación que –entre otros- llevan a cabo especialistas en el Instituto de Agricultura Sostenible en Córdoba, desde donde forman parte del grupo de expertos a nivel estatal.

Medidas de prevención ante "riesgo alto"

Así, la Mesa de Sanidad Vegetal dependiente de la Consejería de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural de la Junta de Andalucía y conformada por la administración junto al sector profesional agrícola andaluz acaba de celebrar la pasada semana su primera reunión donde se han establecido las medidas preventivas más urgentes contra la propagación de la xylella fastidiosa hallada en Baleares y otras en Europa. Y dado que la principal vía de propagación de la bacteria a largas distancias es el comercio de plantas contaminadas, las primeras acciones preventivas establecidas en Andalucía pasan por la coordinación de las administraciones y agentes implicados para evitar la llegada de la bacteria hasta los cultivos andaluces.

Las medidas concretas, según ha informado la Junta, pasan por el aumento de la vigilancia en centros de producción y comercio de ‘plantas huésped’, parques y jardines; la vigilancia en explotaciones agrícolas; la puesta en marcha de una campaña de sensibilización sobre la enfermedad y las medidas para evitar su aparición; y la difusión de información a los viajeros y en puntos de tránsito de personas, con especial atención a los aeropuertos y puertos con posibles conexiones con zonas de Europa donde la bacteria está presente.

En conjunto, un especial control sobre el tránsito de especies vegetales que ya la Unión Europea estableció en diciembre de 2015 para que las plantas hospedadoras sensibles a la xylella fastidiosa debieran ir acompañadas del pasaporte fitosanitario para circular dentro de la UE. "Se considera que el riesgo de introducción en nuestro territorio es alto, debido a la entrada de material vegetal de numerosas especies hospedantes procedentes de países en los que se ha detectado esta bacteria", alerta la propia Junta de Andalucía en la web de la consejería. 

La preocupación en el sector agrícola es alta ante esta alerta, aunque fuentes consultadas por  eldiario.es/andalucia en las organizaciones agrarias señalan que no se ha realizado un estudio sobre las posibles consecuencias e impacto económico de la llegada de la bacteria al campo andaluz. Para evitarla y controlarla, durante 2016, la comunidad autónoma fue objeto de 435 controles preventivos para detectar la xylella fastidiosa: 328 en viveros, 103 en explotaciones agrícolas y 4 en parques y jardines, entre los que sumaron un total de 1.900 muestras de material vegetal que se analizaron, todas ellas con resultado negativo, según los datos de la Consejería de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural.

La xylella no saltó de Italia a Baleares

Por su parte, en el ámbito de la investigación, los trabajos se desarrollan para conocer más y encontrar un freno sobre esta bacteria que se multiplica dentro de los vasos del árbol llegando a taponarlos y a obstruir el flujo de savia de la que se alimenta. De momento, la solución ordenada por Bruselas para que no se propague la enfermedad pasa por arrancar todos los árboles y plantas susceptibles de ser infectados en un radio de 100 metros, la distancia que se considera pueden recorrer los insectos que, de forma natural, transmiten la bacteria de un ejemplar a otro.

En el Instituto de Agricultura Sostenible –dependiente del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), en Córdoba, se trabaja en la investigación de esta bacteria de la que se sabe que tiene distintas subespecies, cada una de las cuales afecta a distintos tipos de árboles y de manera distinta. Por eso se ha podido saber que la xylella fastidiosa no saltó de Italia a Baleares: "Esta información no es correcta ya que la subespecie y cepa detectada en Italia es diferente de las cepas detectadas en la isla de Mallorca y, aunque la cepa detectada en la isla de Ibiza pertenece a  Xilella fastidiosa subespecie pauca -la detectada en Italia- el tipo genético (ST, Sequence Type) detectado es diferente al de la región Apulia (Italia)", apuntan los expertos. De ahí que hayan averiguado que "de forma inequívoca", la bacteria "ha sido introducida en Baleares en al menos tres ocasiones, si nos ceñimos exclusivamente a las tres subespecies detectadas hasta la fecha".

Sobre sus consecuencias en las plantas infectadas, los investigadores señalan que "la capacidad de causar enfermedades devastadoras va a depender de la combinación específica de la cepa concreta de Xilella fastidiosa que se encuentre en una zona, y el genotipo o variedad de la planta huésped determinada a la que puede infectar". Y aclaran que es " muy probable esperar que en los próximos meses se identifiquen más brotes, así como nuevos genotipos del patógeno en otras regiones de Europa y otros países de la Cuenca Mediterránea. Pero lo importante a destacar es que precisamente el haber puesto en práctica esta medida de monitorización (controles preventivos) es lo que permitirá detectar brotes de la bacteria en los primeros inicios, o el poder poner freno a la expansión de la bacteria en los casos en los que ya se haya establecido en determinadas regiones”.

Las investigaciones del Instituto de Agricultura Sostenible del CSIC continúan actualmente en diversos proyectos internacionales que persiguen el desarrollo de una estrategia de control integrado de las enfermedades asociadas con xilella fastidiosa para prevenir su entrada, establecimiento y expansión y que contribuya a controlar su impacto económico, ambiental y social en caso de producirse nuevos brotes en el territorio de la UE.

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