eldiario.es

Menú

Andalucía Andalucía

Apertura andaluza de Podemos

Pablo Iglesias defiende el acuerdo político que salvó el 28-F del fracaso para el conflicto catalán

- PUBLICIDAD -
Iglesias apela al espíritu del 4D "de acuerdo político y dignidad del pueblo andaluz" para el conflicto catalán

Iglesias apela al espíritu "de acuerdo político y dignidad del pueblo andaluz" para el conflicto catalán

Pablo Iglesias, secretario general de Podemos, no se prodiga mucho por Andalucía. No es el único. Todos los dirigentes nacionales llevan meses con una única ocupación y preocupación, Catalunya, que les impide una mirada al sur. Los olvidos de algunos de ellos han provocado reacciones negativas en determinados ambientes políticos y periodísticos –y por lo tanto muy reducidos–, como cuando el líder del PSOE, Pedro Sánchez, a principios de septiembre aseguró que "al menos" hay tres naciones en España: Cataluña, País Vasco y Galicia.

Eludió mencionar entonces a Andalucía y los ‘indepes’ andaluces, es decir, los socialistas andaluces, coreografiaron un berrinche mayúsculo ante el olvido. Tampoco citó a Aragón o la Comunidad Valenciana, también nacionalidades históricas, según sus Estatutos de Autonomía, pero al contrario que en Sevilla la omisión de Pedro Sánchez no produjo tanto sofoco.

Pablo Iglesias reapareció este jueves en Sevilla en compañía de la líder de Podemos de Andalucía, Teresa Rodríguez, en un encuentro organizado por la cadena SER para debatir sobre el 40 aniversario del 4 de diciembre de 1977, fecha en la que salieron a la calle dos millones de andaluces para reclamar su autogobierno. Iglesias tuvo que entrar por otra puerta al toparse con un minúsculo grupo de personas que portaban banderas españolas al grito de "España no se rompe". Los organizadores temían que las protestas hubieran sido mayores y previeron un plan B en caso de la presencia de reventadores en el salón donde se celebró el acto. No fue el caso.

Algunos se preguntaban si Iglesias vendría con la lección de historia aprendida, después de que un debate electoral en 2015 asegurara que los andaluces salieron a la calle para mostrar su deseo de seguir en España, dándole un aire secesionista que en modo alguno tuvieron esas manifestaciones (lo que dijo Iglesias en aquel debate sobre Andalucía, aquí, en los minutos 1:29:05 y 1:34:00).

La gente se echó a la calle entonces para pedir autonomía por entender que era el mejor medio para salir del subdesarrollo y la pobreza. No pidió ni igualdad, ni café para todos, ni nadie dijo que no quería ni  más ni menos ni lo mismo que Cataluña, frases que se han incorporado después al lenguaje político.  Lo que se reclamó fue "la más rápida institucionalización de unos órganos de representación y Gobierno autónomos" para solucionar "la emigración de los hombres y los recursos de Andalucía; un elevado índice de paro; una difícil situación en el campo, que hace que unas tierras tan ricas como las nuestras no puedan garantizar el sustento de los que en ellas viven; una escasa y mal planificada industrialización; y unas condiciones generales de vida que son muy inferiores a las de otras zonas del país", como decía el manifiesto leído en todas las capitales andaluzas.

Esos problemas los recogió Carlos Cano en la Murga de los Currelantes, una letra que para Teresa Rodríguez sigue vigente 40 años después del 4 de diciembre y 35 años de las primeras elecciones al Parlamento andaluz. "La manera de reivindicar los derechos en verde y blanco tiene que ver con las cosas del comer", opinó.

Iglesias dijo que el 4-D "hizo posible lo que parecía imposible" y puso como ejemplo de solución para Cataluña el acuerdo político que se produjo en 1980 para salvar del fracaso el referéndum del 28 de febrero de 1980. "A pesar de las restricciones que establecía la ley que regulaba las modalidades de referéndum tras el 28 de Febrero, el acuerdo político sirvió para superar los límites de la ley", aseguró.

El referéndum andaluz de 1980 no fue uno, sino ocho. Se exigía el voto afirmativo de la mitad más uno del censo en cada una de las ocho provincias. En Almería no votaron los muertos, aunque estaban censados y fue en esa provincia donde el sí ganó pero sin superar el listón de la participación. El acuerdo al que se llegó para salir de un embrollo político y sobre todo social espectacular fue modificar a posteriori la propia ley, de modo que si la mayoría de los diputados y senadores de Almería lo pedían se daba por aprobado el referéndum en esa provincia. Esa fue la solución.

"Se adaptó la ley a la democracia", aseguró Iglesias, quien defendió esta vía para el caso catalán. "Ojalá ese espíritu informe a las actuales élites políticas, que tienen muchas dificultades para sentarse a dialogar, para que entiendan que cuando la constitución territorial ha saltado por los aires, hay que intentar buscar un acuerdo y, si es necesario, modificar las leyes como se hizo entonces para dar conducto democrático a la voluntad del pueblo andaluz", aseveró.

La posición  de Podemos e Izquierda Unida sobre Cataluña es clara (no a la independencia, sí a un referéndum legal), pero los dirigentes de IU, más pegados a la realidad social a través de sus alcaldes, tienen dudas de que estén atinando a la hora de explicarlo. Y hay mucha preocupación de quedar en fuera de juego en un debate donde no hay matices.

- PUBLICIDAD -

Comentar

Enviar comentario

Enviar Comentario

Comentarios

Ordenar por: Relevancia | Fecha