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Bolivarianos todos, o de ese país del que usted me habla

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Varios ciudadnos venezolanos en el centro de votación de la consulta popular que se celebra hoy en Venezuela y en más de 200 ciudades en todo el mundo, incluidas las siete islas canarias.

Varios ciudadnos venezolanos en el centro de votación de la consulta popular que se celebra hoy en Venezuela y en más de 200 ciudades en todo el mundo, incluidas las siete islas canarias. EFE/Elvira Urquijo A.

En estas noches de calor, el mínimo aleteo de una mariposa te puede conducir al colapso. Eran las tantas y salía de trabajar cuando me topé en lo alto de un mostrador con  la portada adelantada de un periódico rupestre que anunciaba con entusiasmo la celebración dominical de un referéndum en Venezuela. No tenemos remedio, no sé si es una versión o regresión criolla de la vida, que no hemos superado los desastres coloniales del diecinueve o es que España ha decidido vivir por analogía, huyendo de sí misma, mirando a los demás.

Una amiga me regaló un libro hace tiempo, se titula "La premier gorgée de biere", el primer buchito de cerveza, el mejor. Me dijo que me pegaba mucho, que lo hiciera. Eso he hecho, aunque tarde, he decido beberme la vida a sorbitos, despacito, que es mucho que de una vez, que empapucha. Como hay tantos malos tragos mejor poco a poco.

El referéndum del domingo en Venezuela, convocado por la oposición  mayoritaria en la Asamblea, tiene base legal, según los constitucionalistas venezolanos, aunque ni tiene el alcance ni la función que se le pretende adjudicar entre la entusiasta hinchada criolla, española o venezolana, de allí, de Miami o de Madrid. ¿Qué pasaría si se pretendiera convocar uno en España, legal en su base, ex articulo 92 CE, pero en donde se preguntara a la gente si cree que las Fuerzas Armadas deben o no apoyar las decisiones de la mayoría parlamentaria, desconociendo otros poderes legítimos del estado? Es una de las preguntas de la consulta.

Igual a la misma prensa rupestre, que no apoya referendums propios, no digo ilegales, que se entiende, sino tampoco los legales, hasta no le importaría que aquí se preguntara. Algunos de sus más destacados directores aún hacen apología del golpe plutomilitar contra el gobierno legítimo de la república. Entusiasmados están, en casa propia, eso sí, no ya con el artículo 155 de la Constitución española, sino con el  artículo 116, el que más les gusta, el que permite los estados de alarma, excepción o sitio.

Liu Xiaobo, disidente chino y Premio Nobel ha muerto privado de libertad, sin  que haya tenido la suerte de merecer el interés de españoles tan ilustres y tan interesados en la libertad como Felipe González o Albert Rivera. Estarán aún ocupados con otros disidentes, pero  llegarán también tarde a exigir la libertad inmediata de Liu Xia, esposa del fallecido, en paradero desconocido según sus amigos y colegas y en paradero cierto aunque no desvelado, según las autoridades comunistas chinas.

Podríamos seguir con otros malos tragos, como el de las pensiones. Doña Fátima, ministra del ramo, aseguró en 2013, que los pensionistas no perderían poder adquisitivo y que los beneficios del nuevo sistema implantado por su partido, se verían en décadas. En 2022, ya habrá pasado una y , según la Autoridad Fiscal Independiente, para entonces, habremos perdido, me incluyo,  un 7% de poder adquisitivo. Me trae a la memoria un libro de Condorcet, se titula ¿Es conveniente engañar al pueblo? La respuesta parece que es afirmativa , más aún si  además te siguen votando los pensionistas.

El último trago ha sido el peor, amargo, decepcionante. Exhibición sin pudor de la apropiación del dolor de todos en beneficio propio. El PP ha decido poner trampas a todos sus adversarios políticos con el aniversario del asesinato de Miguel Ángel Blanco. De todos los parientes de víctimas me quedo simbólicamente con la hija de Timoteo Mendieta, Ascension. No la conozco , ni a Marimar, la hermana de Blanco, que no quiere mezclarse con las víctimas del franquismo, pero entre ellas hay un abismo de dignidad. Me quedo también con los familiares de policías y guardias civiles, arrojados a un segundo plano en el homenaje del Congreso, que abandonaron. No me gustan las pancartas pero si las hay que sean para todos, también para los doce guardias civiles asesinados por ETA en la Plaza de la República Dominicana, cuyo aniversario  hemos cumplido estos días .

Y así podríamos seguir; otro mal trago, pero para otra ronda, será el de Rajoy explicando a la justicia el papel de su partido en la putrefacción corrosiva de la financiación del PP, pero para esos días, tendremos trago largo. Toca Gibraltar, está tardando, bolivariana también a fin de cuentas.

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