eldiario.es

Menú

Andalucía Andalucía

Fusión con rehenes

- PUBLICIDAD -
Convocan a través de redes sociales una nueva manifestación contra la fusión hospitalaria

Manifestación contra la fusión hospitalaria

Hay en mi ciudad, Granada, al igual que en otras de Andalucía, una virulenta polémica sobe la fusión hospitalaria que planea la Junta de Andalucía, a la que se oponen agresivamente -cual virus del ébola- los médicos, enfermeras, auxiliares y administrativos de los dos vetustos hospitales hasta ahora existentes, que pronto quedarán unificados en uno solo; el mayor de la Comunidad y uno de los más modernos de España.

Para que se hagan una idea del problema, les diré que los dos centros antiguos se sitúan puerta con puerta al norte de la ciudad, que es mucho más larga que ancha. El nuevo hospital ha sido construido al sur, más o menos donde Cristo perdió el mechero. Sobre todo, con respecto a la zona de confort de muchos de los eximios trabajadores de ambos lazaretos, cuyos aledaños están bien provistos de cafeterías (hay que desayunar, hasta dos veces), de tiendas para hacer la compra (hay que conciliar) e incluso de consultas privadas, que no es cuestión de perder el tiempo en desplazamientos pudiendo salir de casa en pantuflas. Aun así, entiendo la actitud beligerante de los médicos y demás profesionales, cuyo empeño principal es sin duda el bienestar de la ciudadanía y la defensa de la sanidad pública e incluso la paz mundial.

Asimismo entiendo la postura de la Junta de Andalucía, que también tiene como objetivo el bienestar de los andaluces todos y la paz mundial y, de paso, ahuchar unos eurillos. Entre otras cosas, ahorraría en puestos directivos, jefaturas de servicio, liberados sindicales y guardias médicas, que se pagan en doblones de a ocho. En el caso de que en algunos departamentos sobrara personal, siempre se podrían abrir consultas y quirófanos por las tardes, con lo que disminuirían las listas de espera. Con el beneficio añadido de que muchos médicos podrían dejar por fin sus consultas privadas, aunque fuera ganando menos.

Granada y Nueva York

Esta enconada polémica no es nueva, que ya se ha producido en otras ciudades españolas, por ejemplo en Lugo, San Sebastián y Vitoria, donde va camino de resolverse, aunque claro, no es lo mismo hablar de ciudades pequeñas que de Granada y Nueva York, donde las cosas son diferentes. En los casos mencionados anteriormente, la fusión se ha resuelto con desigual acierto, que no es lo mismo unificar centros viejos que necesitan mucho parche que contar con un gran hospital ultramoderno, aunque en cualquier caso el ahorro a largo plazo está asegurado.

Lo chungo de esta historia es que en su lucha titánica por conseguir nuestro bienestar, los excelentísimos señores trabajadores nos han tomado como rehenes y nos meten continuamente el dedo en el ojo para echarle la culpa a la Junta. Es el caso de un individuo que llamó 10 veces al día durante una semana al teléfono que le facilitaron en el hospital nuevo, hasta que sospechó que algo iba mal y se hizo carne ante el mostrador correspondiente. Allí le informaron, entre desayuno y desayuno, que no podían hacer dos cosas a la vez, atender llamadas y atender personas, porque las autoridades incompetentes todavía no habían puesto la tapa de la delco a la centralita telefónica, o algo así. Y que las protestas, al maestro armero. Por fin le dieron la cita que buscaba, para dentro de seis meses, que ya se sabe lo dejada que es la Junta ante el sufrimiento ajeno. Y que fuera a las manifestaciones.

Para suturar heridas, prescribiré a los implicados que no se resistan, que esto va a ir así en toda España, más pronto que tarde, y que en vez de manifestarse y arrastrarnos a los demás deberían exponerle a la Junta sus razones y sus planes para que los hospitales secundarios tengan su utilidad con algunos servicios descentralizados. También me parece bien que sigan denunciando el enchufismo rampante que se ha apoderado del Parque Tecnológico del Campus de la Salud, sobre todo cuando va acompañado de estulticia, que ya es casi una epidemia. A su vez, la Junta también debería salir de su zona de confort y nombrar responsables que no sean parientes o amiguetes del alguien del PSOE y que, además de desayunar una sola vez, sean capaces de escuchar y entender lo que se les dice.

Dicho todo lo anterior con la mejor de las intenciones y respetando la presunción de inocencia, sobre todo con los trabajadores del nuevo hospital, no vaya a ser que la próxima vez que pida cita con el otorrino acabe en la consulta del proctólogo, que ni tan mal, que a lo mejor descubro ahí mi zona de confort.

- PUBLICIDAD -

Comentar

Enviar comentario

Enviar Comentario

Comentarios

Ordenar por: Relevancia | Fecha