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Primarias y cuaternarias

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Rajoy y Cospedal se reúnen con los presidentes provinciales del PP andaluz

Tras la conferencia política del PSOE, el PP se ha venido arriba criticando el resultado, aunque también lo hubiera puesto a caldo si la conclusión hubiera sido la contraria, para qué vamos a engañarnos. Pero un pelín de razón lleva, ya que los socialistas han diseñado un programa sin nombrar al líder que debe llevarlo a término, o lo que es lo mismo, han puesto el carro antes que el burro, sin señalar a Rubalcaba, que está muy feo. Y aunque pueda estar de acuerdo, también he de decir que menos da una piedra, ya que al menos los socialistas, tras decidir que quieren seguir siéndolo -que no es poco-, han venido a convocar unas primarias abiertas para que entre toda la hinchada podamos elegir candidato para las elecciones generales.

Y es en este punto cuando quiero afear la conducta del PP andaluz, que debería abandonar el sistema digital para nombrar a sus pretendientes, que parece que en el PP eso de elegir libremente asusta más que Aznar presentando sus memorias, aunque sean unas primarias tan primitivas como las que auparon a Susana Díaz a la presidencia de la Junta.

Y si no quieren primarias, al menos podrían hacer secundarias, un sistema en el que no actúan los protagonistas, los andaluces, sino actores de reparto venidos allende Despeñaperros, como Rajoy, Cospedal, Floriano, González Pons y Paco Marhuenda, director de la sinrazón, y otras mentes privilegiadas. Pero como dar voz a tanta gente puede resultar un batiburrillo, el PP se ha decantado por realizar unas terciarias, una reunión entre tres, mucho más llevadera. Así fue como Rajoy, Cospedal y Zoido se juntaron en un restaurante de Barcelona ante una antipatriótica butifarra para decidir quién sustituirá a Arenas Bocanegra como triunfante perdedor en los próximos comicios autonómicos.

Pero como tampoco estas terciarias dieron resultado, al PP no le queda más remedio que realizar unas cuaternarias, mucho más acordes con sus políticas sobre aborto, religión, becas, medicamentos, pensiones o sueldos. Podrían celebrarse en Burgos, tierra de buena morcilla y grandes cavernas, muy bien adaptadas a los tiempos y modos que se manejan en el PP. En Atapuerca se encontrarían como en casa, dicho sea lo de Atapuerca sin señalar a nadie y mucho menos a Cospedal, aunque tampoco es una mala idea.

Se busca candidato

A pesar de las cuaternarias digitales, el PP seguiría teniendo dificultades para encontrar un sucesor para Arenas Bocanegra, que si hay que ir se va, pero ir para nada es tontería. Y entre los posibles derrotables destaca José Antonio Nieto, que apunta maneras. No en vano disfruta de la alcaldía de Córdoba y un escaño en el Parlamento andaluz y fue multado por su brillante gestión en Cajasur, que ahora es más vasca que la nariz de Arguiñano.

Otro que no le hace ascos es José Luis Sanz, que también tiene el don de la ubicuidad: es senador, secretario general del PP-A y alcalde de Tomares, y famoso por su dieta de gambas gordas a costa del erario público, aunque sin dar el nivel del sobrecogedor Bocanegra, que ha llegado a comer tres veces un mismo día en Lhardy y en el Ritz.

Por si los anteriores no cuajan, yo me atrevería a proponer a Juan Martín Serón, ex alcalde de Alhaurín el Grande, que tras ser acusado de una veintena de delitos, fue condenado a un año de inhabilitación por un cohecho, que si el juicio se hubiera celebrado en la China su cabeza bien podría haber acabado en un serón. Sobreponiéndose a todo, el reo ha asegurado que volverá por su honor, mientras era jaleado por su partido. Un digno candidato para las cuaternarias y para suceder a Arenas, al que incluso supera en el don de la oblicuidad.


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