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Seis consejos que Hillary le daría a Susana Díaz

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Susana Díaz: "Ahora toca reflexionar y debatir; estamos en eso"

EFE

Si Pedro Sánchez se echa este fin de semana a la carretera, Susana Díaz parece haber decidido ya subirse al tren. Hay pocas dudas ya, aunque no lo haya confirmado aún, de que la presidenta andaluza está en el camino de conquistar la secretaría general del PSOE. Este fin de semana, con el estreno de la  road movie de relanzamiento de Sánchez, será el momento de visualizar la fuerza real de cada contendiente. Se verá si, como dicen muchos, el ex líder socialista está acabado antes de arrancar el motor, aunque aún no se haya dado cuenta. Sobre el mapa, no habría más competidores. Nadie que (aparentemente) pueda ser un obstáculo serio en la estrategia de Díaz, que ejerce ya estos días como líder de facto del partido.

Sin embargo, si algo nos han enseñado los recientes acontecimientos en el mundo, es que conviene no dar nada por sentado. En este último año, todo lo que nunca en la vida iba a pasar, ha pasado. El Brexit que jamás saldría, salió. El referéndum en Colombia que todos daban por ganado, perdió. Y el payaso que ni en mil años sería presidente de EEUU estará desde el próximo enero aposentado en la Casa Blanca. "Qué hostia, qué hostia", debe estar pensando Hillary Clinton en homenaje a Rita Barberá.

Cuidado con los excesos de confianza.

Supongo que si Clinton -ganadora en votos pero perdedora de las elecciones- pudiera darle algún consejo a Susana Díaz, seguramente el primero sería ése. Que no se confíe. Que no lo de todo por hecho. La ex secretaria de Estado, recordemos, tenía todas las cartas ganadoras en 2008, tras el infame mandato de Bush, y de la nada apareció Obama. Este 2016 era de nuevo su año, su última oportunidad, y se encontró en primarias con un Bernie Sanders al que no debió dar por jubilado antes de tiempo, y después con ese fenómeno paranormal llamado Donald Trump, que nadie tomó en serio hasta que ya era tarde.

Hay quien muere matando.

Vale. Pedro Sánchez está seguramente muerto, y el antaño imparable Podemos de capa caída, pero aún pueden hacer mucho daño a la dirigente andaluza. Sanders perdió, es cierto, pero por el camino contribuyó quizá como nadie a cimentar en la mente de los votantes la peor imagen de Clinton: una mujer fría, cegada por la ambición, amiga de los poderosos y con mucho que ocultar. Con su discurso, le regaló a Trump el perfecto manual de campaña con el que derrotar a su oponente.

Vencer, convencer (y emocionar).

Si algo sabemos del mundo de hoy (desde la victoria de Trump hasta la publicidad, la música, facebook y todo lo demás) es que la clave no es necesariamente convencer, sino emocionar. Conectar con los sentimientos en la gente, a veces los más nobles, otras veces menos. Susana Díaz ha sabido hacerlo en Andalucía estos años, pero la pugna interna de estos meses ha dejado muy dañada su hasta ahora imbatible imagen pública. Si quiere ser secretaria general, pero sobre todo si quiere disputar la presidencia del Gobierno, a Díaz no le basta con ganar: necesita volver a entusiasmar a la militancia y a los votantes, enamorar a esos miles de electores progresistas que se han abstenido, o que se han pasado a Podemos en los últimos tiempos. Si no, le puede pasar como a Clinton: los demócratas de toda la vida votaron por ella, pero no fue capaz de inspirar a los indecisos.

Un partido dividido.

La presidenta andaluza inicia la carrera por el poder en el partido sobrada de aliados, pero no de fans. Díaz es una líder nata. Lo mejor -seguramente lo único- que hay en estos momentos en el PSOE, y pocos lo niegan. Pero en el arranque de esta carrera se encuentra un partido roto, dolorido y muy dividido tras el derrocamiento de Sánchez y la abstención ante Rajoy. Por mucho que se retrase el Congreso, hay muy poco tiempo para hacer esa labor de costura que ha anunciado. El acercamiento a los catalanes de Miquel Iceta de esta semana es un buen comienzo, pero habrá que ver cuánto aguanta este frágil hilván.

Nueva York no es Michigan, y Sevilla no es Barcelona.

El tirón de Díaz en Andalucía sigue siendo innegable, incluso contando con el desgaste sufrido en la batalla interna del PSOE. En Madrid, donde Belloch dijo tras escucharla en 2013 aquello de que "ha nacido una estrella", sigue contando con mucho predicamento. Pero ¿qué hay del resto de territorios, empezando por Cataluña? ¿Qué se opina en Barcelona, en Bilbao, en Pontevedra, de la actual líder de facto del PSOE? Si finalmente da el paso, como parece, Susana tendrá que hacer muchos kilómetros para apuntalar un liderazgo sólido y homogéneo en todo el país, importante en las primarias pero vital en unas eventuales elecciones. El equipo de Clinton seguramente se dejó nublar por su evidente fuerza en las ciudades, las élites intelectuales y las minorías, y no supo anticipar -las encuestas no ayudaron- el creciente desafecto de los habitantes del interior industrial y rural del país.

Y sí, el machismo.

Si todo le sale bien, Susana Díaz será la primera mujer al frente del PSOE en la historia democrática de España y también, como Clinton, la primera candidata a la Presidencia del Gobierno en la lista de un gran partido. Un hito que, para serlo, necesita partir de un hecho obvio: la política (y los votantes) no se lo ha puesto nada fácil hasta ahora a las mujeres. Ignorar que hay un tufo sexista (también clasista) detrás de muchos motes, memes y críticas que se difunden sobre la dirigente andaluza sería, simplemente negar la realidad. Y si algo hemos aprendido de todo lo ocurrido este año, no saber ver la realidad es la mejor manera darte de narices contra ella.

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