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Somos gasto

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Montoro, partidario de estimular el ahorro en la reforma fiscal

Montoro, partidario de estimular el ahorro en la reforma fiscal / Europa Press.

Prendes la radio y se suceden, a la desesperada, los anuncios de puertas, lunas o seguros, eslóganes funcionales con alegría forzada y un mensaje común: ahorra, por lo que más quieras. Ahorra o nunca. Ahorra mucho gastando poco. Los creativos locos han cargado la misma pesadilla a cuenta del déficit privado, que del público ya se ocupan los futuros asesores de las multisensacionales firmas del sector. Somos gasto, ¿no lo sabe ya?, y estamos aquí para lo que guste. Gasto social, traemos una maldición escondida en la tablet. No se aflija, hay quienes son un gasto inútil. Elija mal o peor.
 
Ni pal autónomo. Muchos espectadores de esta parodia del porvenir no tienen ni pal autónomo. Los vecinos de continente pagan mucho menos por nada. El día que los autónomos pongan el grito en el cielo, el gasto social estará bien visto y se despacharán de nuevo esos despertadores blancos, redondos y remolones que las actuales circunstancias han arrojado directamente al olvido dentro de una caja llena de eufemismos. Despierta, es la hora. Ahorra o nunca. El día menos pensando nos vamos a liar la manta a la cabeza, saldremos todos a la calle a … derrochar … y a exigir lo que fue nuestro.  

¿Vulgarización o cultura? ¡Papas con chocos! Traen cola los éxitos editoriales de las estrellas de la vulgarización, se llevan las manos a la cabeza, se llenan los bolsillos de "leuros", se rifan guantazos en la gendarmería de protestas estériles. La cultura, dicho sea de paso, agoniza. Nacen otras culturas, en la frontera del deseo voraz, culturas de andar por casa, recién levantadas, en pijama, culturas de suplemento dominical que pregonan la muerte de la cultura. Una cosa es el negocio, y otra muy distinta, el negocio puro y duro. Una cosa es forrarse y otra subsistir. Los artistas, gente problemática, quieren cobrar por su trabajo. Problemón.

Los creativos del piso de arriba interrumpen el sueño de modo abrupto, justo cuando alguien juega a policías y ladrones. Tocan el pito en el metro. Habrá que arbitrar medidas. Una de ellas, el ahorro desmedido, el derroche descarado, el respeto a las identidades, un plan de lucha contra la desidia y la imposición, nada que ver con la ley de vagos y maleantes, algo que frustre las ambiciones de quienes paralizan la actividad social y cultural de esta tierra.

Mientras tanto, a la espera del indulto general, los señores que mandan en las altas jerarquías del Salario Máximo buscan otras maneras de entretenerse.

Pronto caducarán las licencias de obras maestras de la cultura popular, rock, alma y cabeza, y tendremos que distinguir bien, no alcanzará con hablar o sentir de oídas, cuidado, no es lo mismo "Let it be" que "Let it bleed". Resignación o insurrección. ¿Beatles o Rolling Stones? ¡Los Who!

Penúltima hora. Próximanente, ¡nada! ¡Oferta especial! 

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