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He tenido un sueño

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Iglesias y Sánchez intercambian mensajes y hablarán tras el congreso del PSOE

EFE

He dedicado casi dos días de mi vida, postrado de hinojos ante el televisor, al fecundísimo debate que han mantenido los prohombres de la patria a cuenta de la moción de censura propinada por Podemos contra el PP, pero en la cara del PSOE. Discursos de gran profundidad intelectual y política que me han inspirado tanto o más que el pronunciado por Martin Luther King. Y es que, escuchándoles arrobado, yo también he tenido un sueño. E incluso más, ya que no pude resistirme al profundo hilo argumental de tan brillantes oradores y di varias cabezadas en el sofá, solo interrumpidas por la frenética actividad de los leones en la sabana a la hora de su siesta, espectáculo mucho más vivificante que el acaecido en la tribuna del Congreso.

Porque discursos de casi tres horas, como los pronunciados por Irene Montero y Pablo Iglesias (entre los dos casi igualan el récord de siete horas de Fidel Castro), dan para mucho; por ejemplo, para adelantar lectura atrasada como le sucedió al ministro de Cultura, Méndez de Vigo, que consideró más divertido leer el libro Cervantes y el trasfondo jurídico del Quijote, aunque no sea tan emocionante como ver a los leones dándole que te pego en medio del Serengueti. Aunque peor pecado cometió el alcalde de La Coruña, el podemita Xulio Ferreiro, que prefirió jugar al Candy Crush antes que escuchar a su conmilitona Montero y eso que estaba más cabreada que de costumbre. Menos mal que los marxistas leninistas ya no tienen las mismas costumbres de antaño, que si no, el regidor coruñés iba a pasarse los próximos doce años destruyendo carámbanos en Siberia.

Otros padres de la patria optaron por actividades más discretas para pasar el rato. Por ejemplo, el ex ministro Jesús Posadas se limitó a leer el periódico, mientras la vicepresidenta Sáenz de Santamaría, Celia Villalobos (que ya superó el vicio del Candy Crush), o el ministro Rafael Catalá agotaron la batería del móvil a base de mensajitos.

Como el sueño de la razón produce monstruos, como pintó Goya, me desperté de repente con sudores fríos y los pelos como escarpias ya que las cámaras habían enfocado al diputado podemita de las rastas, Alberto Rodríguez, que está siempre más enfadado que Montero, para después pasar al careto de Cristóbal Montoro, que ese sí que da miedo, sobre todo cuando tienes que presentar la declaración de la renta y no eres un defraudador amigo suyo, que entonces te sale a devolver.

Traducir al marianés

Hay que reconocer que a partir de ese momento me mantuve despierto, sobre todo porque le tocaba el turno a Mariano Rajoy, que cuando se trata de dar un discurso nunca decepciona. En esta ocasión, tras responder con concisión y sinceridad a las doscientas preguntas de Podemos sobre corrupción -como sé que te gusta el arroz con leche, por debajo de la puerta te meto un ladrillo, contestó- el presidente del Gobierno habló en marianés y dejó para la historia otra de sus clarificadoras perlas: "Cuanto peor mejor para todos y cuanto peor para todos mejor para mí, el suyo, beneficio político", y perdonen por la puntuación, que es mía y a lo mejor les confunde.

En resumen y tras escuchar con embeleso los rugidos de unos y los berreos de otros puedo asegurar que el ganador del debate fue Pedro Sánchez, que siguiendo la sensata norma de que hay que callarse cuando lo que puedas decir no vaya a mejorar el silencio, se limitó a escribir un tuit, seguramente mientras compartía conmigo la actividad frenética de los leones durante su siesta.

En resumen, puedo deducir que por la gracia de Podemos y su patrona, la muy amada y muy laica Virgen del Rosario, Rajoy disfrutará de tranquilidad un año más, ya que para el PSOE no será fácil armar otra censura antes de que acabe 2017, y eso si a los Guardianes de la Galaxia podemita les da por sentarse a trabajar, que les gusta mucho la calle. Un año que se suma al que ya le regalaron en 2016, al negarse a votar a Sánchez como presidente del Gobierno, optando por dar el poder al partido de los pillos, que entonces no eran corruptos, a lo que se ve.

Volviendo al mundo cervantino al que tan aficionado es el ministro de Cultura y para hacer un compendio de la moción de censura presentada por el Amado Líder Pablo Iglesias, quiero recordar el soneto de don Miguel a cuenta de un valentón sevillano: "Y luego, incontinente/caló el chapeo, requirió la espada/miró al soslayo, fuese y no hubo nada". O como dirían otros dos grandes pensadores de nuestro tiempo, Cruz y Raya: "Que si hay que ir se va, pero ir para nada es tontería".

 

 

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