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Incendio en Doñana: pensando en la recuperación

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Labores de extinción del incendio en Doñana.

Labores de extinción del incendio en Doñana.

Este fin de semana se vivieron momentos tremendos en Doñana y su entorno.  Un incendio con varios frentes cuyo origen habrá tiempo de investigar, se alió con unos vientos anormalmente fuertes para, en poco tiempo, generar una situación extremadamente peligrosa y absolutamente descontrolada en la que nada parecía poder detener el avance de las llamas. En poco tiempo, dos poblaciones turísticas costeras, Matalascañas y Mazagón, se vieron rodeadas con probablemente más de 50.000 personas situadas entre el fuego y la playa.

A media tarde, el fuego amenazaba el centro de recepción de visitantes del Parque Nacional, conocido como Palacio del Acebuche, que hubo que evacuar de inmediato. Personas y vehículos fueron trasladados y se dio acertadamente  la inevitable orden de desalojo de uno de los cinco centros de cría en cautividad del lince ibérico situado allí. Aquellos linces que se encontraban en cercados más pequeños acompañados de sus crías fueron capturados y trasladados inmediatamente. Aquellos otros que se encontraban en cercados de mayores dimensiones y que no era literalmente posible capturarles en esa situación de emergencia, se opto por abrirles las puertas para que, en el caso de que llegase el fuego, al menos tuvieran una posibilidad de escape.

Cuando más desesperada parecía la situación, el viento cayó dando una oportunidad a los efectivos anti-incendios de todas las administraciones a efectuar de forma eficaz su trabajo. Durante la noche y gran parte del lunes, ha continuado una relativa calma en el viento que permite decir que a esta hora el incendio está controlado. Salvo cambios imprevistos, no hará más daño del que ya ha hecho. El corazón del Parque, incluyendo la Reserva Biológica del CSIC, se salvó in extremis. Las llamas llegaron a pocos kilómetros de la carretera Rocío-Matalascañas, que hubiesen saltado sin dificultad, extendiéndose imparables por todo el Parque. Afortunadamente se detuvieron a tiempo.

Para tener una idea más certera de los daños producidos tendremos que esperar a una evaluación que ya está en marcha, pero pensando en lo que habría podido pasar y recordando recientes acontecimientos en nuestro país vecino, debemos sentirnos afortunados. La actuación de la coordinación anti-incendios ha funcionado con eficacia y elevado nivel de profesionalidad, evitando situaciones de riesgo que podrían haber sido catastróficas. El corte de carreteras para facilitar el movimiento de vehículos de emergencia y evitar escenas tan dramáticas como atascos de tráfico cercanos al frente del incendio fue más que acertado. Mi reconocimiento por un magnífico trabajo.

La zona afectada, si bien de un gran valor ambiental, no eran las de mayor calidad del parque ni críticas para la conservación de especies amenazadas. De hecho, estaban planeadas intervenciones en ese sector para generar un hábitat con capacidad para albergar mayores niveles de biodiversidad dado su gran potencial. Los daños en las instalaciones de investigación del INTA (Instituto Nacional de Técnicas Aeroespaciales), en el Parador Nacional, campings y otras instalaciones, aún no se han evaluado. Ni tan siquiera sabemos todavía la extensión afectada, aunque podría estar en el entorno de las 10.000 ha.

Huelga resaltar el enorme peligro para vidas humanas que hemos vivido, además del terrible daño ambiental que se podría haber producido. Si, finalmente, el incendio se determina que fue intencionado no puedo menos que desear la identificación y procesamiento de los culpables de semejante barbarie. Tenemos ahora que afrontar la recuperación de las zonas afectadas. Es un buen momento para diseñar intervenciones forestales que aumenten la biodiversidad y minimicen la posibilidad de vivir en el futuro incendios tan peligrosos como el que acabamos de sufrir.

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