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La izquierda chorra

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Iglesias se disculpa en un vídeo: perdonadme por haceros pasar esta vergüenza

EFE

Repaso las actuaciones publicadas de los distintos responsables de Podemos e Izquierda Unida a partir del 20 de diciembre de 2015 y pese a que no olvido que "hacer predicciones es difícil, especialmente sobre el futuro", como enseñó Niels Bohr, todo me lleva a concluir que esta izquierda chorra nunca tendrá el poder político para transformar España en beneficio de los aplastados y desahuciados económicos y laborales que padecen el cambio social de los últimos 50 años.

La aparición del amado líder acompañado de una cohorte pretoriana reclamando al PSOE  vicepresidencias y ministerios de fuerza armada, espionajes y lindezas similares antes de haber cazado al oso, ya dio el tono del concertino que se nos venía encima. El listón de salida era imposible de cruzar para los socialistas.

Consecuencia necesaria: la derecha conservadora al poder, que ya tenía. "Pero Mendo, ¿qué las das?", diría don Pedro Muñoz Seca desde su tumba madrileña. Mendo, trasmutado en Iglesias y Podemos, les había dado el poder a los conservadores al impedir gobernar a la izquierda parlamentaria. Luego Monedero y otros petimetres de barba rala y chaleco de plastrón elucubrarían en la perentoria justificación del prestigiado líder besador en hemiciclo televisivo coram populo et coram hominibus, ya que todo recurso, aún erótico, sirve a la conquista de la Moncloa.

El error de entregar el poder a la derecha para quedarse como hegemónico señor de la izquierda laminando a los socialistas, ha traído estos lodos. Don Pablo Manuel Iglesias ya tuvo ocasión de enseñar, hace años, que "cuando en política no tienes poder, no tienes nada" pues "no cuentan las razones, cuenta el poder".

Y como no tiene poder, ni él ni Podemos, no tienen nada, sólo peleas intestinas con razones que no cuentan ya que lo que cuenta es el poder. Dado que no hay poder del BOE, que es el permite transformar la sociedad desde arriba, pues se trata de conseguir poder dentro del propio espacio de partido. Podercito, pero poder sobre otros que es de lo que se trata.

Al cada día menos amado líder y a sus confalonieros que le custodian desde añorados y juveniles espacios políticos, ¡ay, ya idos!, les está ocurriendo lo que contaba hace unos días Gustavo Martín Granizo recordando los cuentos cómicos de Poe. Un joven que era demasiado presumido para llevar gafas, se casó por accidente con su abuela. Podemos, con Iglesias sin gafas, por accidente, se casó con el PP al que permitieron alzarse con el santo y la limosna.

Asistimos ahora al inicio de la descomposición tras el rictus mortis de saberse perdedores en el Congreso y en las calles. Descomposición de estatutos para ganar, de empujones para mandar, de elementos indeseables acumulando puestos orgánicos y representativos, de indescifrables verborreas de sectas ya estudiadas por Umberto Eco quien avisó de que sólo son  inteligibles para los miembros de la casta sectaria que juegan a la play station que proporciona la propia y única organización que tiene la verdad.

En tanto la cobertura de los parados desciende a matacaballo, las pensiones no contributivas impiden vivir con cierta esperanza, se corta la luz a los pobres cuya única energía es la eléctrica, la pobreza infantil se atrinchera en las barriadas miserables y se oculta en los lugares de poder desde donde instrumentar correctivos eficaces, las administraciones públicas, las socialistas andaluzas, denuncian en vía penal a quienes ocupan viviendas públicas, los dependientes tardan tres y cinco años en recibir prestaciones, las cáritas y los bancos de alimentos sostienen a quienes no tienen para comer. ¿Habéis oído ustedes analizar estas situaciones y hacer propuestas correctoras a los responsables que preparan Vistaalegre II?. A los otros no se les oye, a éstos tampoco.

"Abre bien los ojos y mira el mundo que te rodea", escribió Julio Verne en Miguel Strogoff. Ahora que se ha lanzado al ruedo mediático el término posverdad, me parece que una parte importante de los responsables políticos de izquierdas, practican lo que tal concepto significó para su creador: una sociedad que prefiere dar la espalda a las malas noticias, a la realidad, y vivir en una urna de cristal.

Lo malo, lo políticamente incorrecto, es que los que padecen las malas noticias, soportan la realidad y viven fuera de la urna de cristal, siente el frío y la summa divisio.

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