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El sueño eterno  

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IU en Asamblea.

"Todos piensan en cambiar el mundo, pero nadie piensa en cambiarse a sí mismo" (León Tolstói)

Corren días de debate interno en las asambleas de base de IU Andalucía y, mientras intentamos desarrollar un proceso de clarificación política, nos topamos con reflexiones que bien pudieran llevarnos a pensar que nuestros coordinadores andaluz y federal, Antonio Maíllo y Alberto Garzón, han decidido embarcarnos a todas en una serie de cambios organizativos que no sabemos muy bien a qué responden.

Se plantea este relato obviando que justamente lo que hacen las direcciones de IU e IU Andalucía en este momento es responder con medidas a las debilidades que nuestras asambleas han detectado de forma masiva.

Os propongo hacer un poco de memoria -en mitad de este proceso asambleario- para no perder el norte.

Los trabajos preparatorios de la última asamblea federal de IU vinieron precedidos de un amplio trabajo de campo en el que colaboraron todas las asambleas de base de nuestra organización. El objetivo que nos dimos era trasladar un diagnóstico de cómo estaba IU en el año 2016 a ojos de nuestros militantes. Un diagnóstico que fue perfilado por la comisión encagada de redactar los documentos que, poco después, marcarían nuestras líneas de acción política y organizativa en el proceso de XI Asamblea de IU Federal.

En estas asambleas de diagnóstico, y de forma bastante recurrente, la militancia de IU señaló algunas cuestiones: la rigidez de nuestra estructura organizativa; la falta de permeabilidad a las propuestas e inquietudes de las bases; la necesidad de introducir cambios profundos en IU que permitieran traducir en iniciativas políticas concretas ese sentir de la calle, a la que en temas muy relevantes no se daba respuesta ágil a pesar de contar con compañeros y compañeras trabajando en multitud de colectivos de muy diversa índole.

Entre todas y todos diagnosticamos que fallaba la comunicación interna, la toma de decisiones era lenta y no siempre atendía a las prioridades que se vivían en el entorno de la organización.

Una abrumadora mayoría secundó los documentos aprobados en la referida asamblea federal, lo que supuso un espaldarazo importante en dos cuestiones básicas:

La primera es la adopción de cambios organizativos encaminados a "desburocratizar" la toma de decisiones en IU. Pensamos entre todas que queríamos una mayor operatividad de nuestros órganos de dirección y mayor atención al trabajo sectorial, desplegado en espacios colaborativos. Y dijimos que además queríamos hacerlo con personas ajenas a la organización, pero cómplices en multitud de luchas sociales.

En segundo lugar refrendamos que era inaplazable pasar a la acción tras años de aprobar litúrgicamente la necesidad de recuperar nuestra esencia de movimiento político y social, sin precipitar a continuación los cambios tendentes a ello.

Y ahora nos toca hacer este trabajo en Andalucía. Cierto es que aquí esos cambios vienen produciéndose de manera natural y necesitan pasar a nuestras estructuras internas y de intervención pública. Y este y no otro es el mayor reto de esta asamblea.

El documento La izquierda en movimiento: ganar Andalucía -que aglutina a todas las sensibilidades que a día de hoy compartimos Izquierda Unida- es la base para incorporar las nuevas formas de participar y de hacer política que no cierra los ojos ante los cambios en la forma de hacer política en la España post 15M.

Ambas cuestiones son claves para que IU sea una fuerza social y política que empatice con una sociedad que está mutando su escala de valores, que amplía de forma preocupante su capacidad de resignación y que asume un nuevo orden normativo y económico que reprime y ridiculiza las alternativas a lo establecido, que debe permanecer inmutable so pena de vivir aún peor.

Claves, por tanto, que colocan el foco en el poder transformador de la cultura. Una verdadera ofensiva para recuperar espacios y reorientar la acción política al patrimonio común: los servicios públicos, los derechos socioeconómicos y medioambientales y las obligaciones que garanticen la igualdad efectiva en todos los órdenes.

Andalucía muestra síntomas palpables de agotamiento en el plano institucional. Un modelo continuista que ha fosilizado la administración y desecado los canales por los que el gobierno debiera encauzar sus objetivos. Los problemas se agravan, la brecha social se agranda, pero se rechazan soluciones que supongan cambiar el rumbo establecido o afrontar las causas que han hecho de nuestra tierra pasto del clientelismo, la simpleza y el folclore político.

Si en esas condiciones IU rehúsa aportar el conocimiento y la experiencia acumuladas, su vertebración territorial y la ética de la convicción y sumarlo a un bloque que dispute el poder al manido bipartidismo, estaremos contribuyendo a mantener este sistema tan autocomplaciente como injusto.

Del mismo modo, situarnos en el etnocentrismo político no nos permite transformar la realidad, más bien nos aleja de ella. Utilizar exclusivamente nuestra percepción de lo que nos rodea para interpretar los comportamientos ajenos conduce a la endogamia política y a la marginalidad social. Reconfortante en términos identitarios, perfectamente inútil si se trata de estar al servicio de la clase trabajadora.

¿Alguien se atreve a explicarle a las Kellys que cobran 2 euros por limpiar una habitación que IU no va a ser parte del cambio que va a traer consigo la mejora de las condiciones de vida de la clase trabajadora porque primero tenemos que negociar minutos de presencia en el telediario? Seamos serias. Fallos ha habido y habrá pues no somos perfectas. Aquello en lo que se haya errado -que lo hay- deberá ser remediado. Pero no caigamos en la trampa de confundir cuestiones organizativas con los problemas que tenemos como clase social.

Este punto de refuerzo emocional y apelación a nuestros valores definitorios frente a las tesis del mestizaje, ya resultó residual en la asamblea federal, aunque vuelve a la palestra en el proceso asambleario de IU Andalucía con un documento alternativo y una candidatura en torno al mismo.

Algunos compañeros y compañeras mantienen dudas e incertidumbres que les colocan a la defensiva y les hacen reticentes a los cambios propuestos: la identidad y la historia como certezas indican que si nos quedamos inmóviles, aferrados a nuestros principios como si de una fortaleza sitiada se tratara, como si el 15M nunca hubiera existido, finalmente, seremos más fuertes y útiles a la sociedad.

Creo que no son dudas, sino miedo y vértigo que nos paralizan como organización social y política al servicio de las trabajadoras y trabajadores de Andalucía. A estas alturas no podemos elegir entre ser espectadores de los movimientos que se producen o ser protagonistas y agentes precipitadores de los mismos. Ya estamos en plena efervescencia y ya hemos tomado posiciones.

Nos hemos situado en el conflicto, en las contradicciones del sistema, en la lucha social. Un nuevo sujeto político en Andalucía debe facilitar el debate honesto en el disenso, única garantía de alcanzar consensos socialmente válidos e institucionalmente viables.

Impugnar el actual estado de cosas, desterrar la petrificación de las organizaciones en favor de la materialización de sus objetivos. El nuevo bloque histórico que construyamos en nuestra Andalucía debe, en definitiva, responder a la interpelación constante de una sociedad vapuleada, espoleándola para que sea proactiva, exigente en términos democráticos y solidaria en términos sociales. La pregunta es: ¿estamos dispuestas a arremangarnos para construir entre todas ese bloque de cambio en Andalucía?

Si es que sí, esta ingente tarea precisa de toda nuestra inteligencia colectiva. Y de la de otra mucha gente a la que no deberíamos temer sino ofrecer la experiencia de nuestros aciertos y de nuestros errores. La historia discurre a través de paradojas: el hiperproteccionismo de nuestras fronteras organizativas puede dejarnos sin herramientas con las que desarrollar el ideario que le da sentido a la existencia misma de la organización.

Suspendidos en el aire, fieles a una tradición plagada de compromiso y de comportamientos épicos, sólidamente anclada. Quienes sacan provecho viviendo revolcados en este lodazal de recortes, lógica del mercado y sentido común, agradecerían eternamente nuestro ensimismamiento.

El tan traído y llevado dinosaurio somnoliento del microrrelato, cuando tuviera a bien despertarse, efectivamente estaría allí, él y todo lo que le deja dormir tranquilo. Un sueño eterno.

Inmaculada Nieto es portavoz adjunto del grupo de IU en el Parlamento de Andalucía y número 2 en la candidatura encabezada por Antonio Maíllo para la asamblea de la coalición de izquierdas en 2017

 

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