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Un intento a la desesperada de salvar la campaña de la fresa

Jornaleros en una de las plantaciones de fresa en la localidad onubense de Lepe (Huelva).

José Carlos Galván

Huelva —

No está todo perdido en la fresa de Huelva. Los empresarios se preparan para los peores resultados en años de una campaña fresera, pero al mismo tiempo ha decidido alargarla en junio en busca de un repunte milagroso. La bajada de temperaturas en el último mes lo hace posible. La meteorología ralentiza la temporada turística, otro de los soportes económicos de la provincia de Huelva, pero da otra oportunidad a la agricultura.

Es poco habitual ahora que el fruto rojo se alargue hasta el verano, pero las circunstancias lo justifican, sin olvidar que en otro tiempo junio y hasta julio acogían a los 'berris'. Eran otros tiempos. La lluvia, por el contrario, es el peor de los agentes atmosféricos para la fresa y es poco probable que las temperaturas moderadas le den todo lo que le ha quitado el agua durante la primavera.

La provincia onubense concentra más del 90 por ciento de este cultivo en España. Es la primera productora de Europa y la segunda del mundo tras California, aun con la caída de la producción, cuyos datos definitivos están pendientes del cierre definitivo de la campaña. El consumo del oro rojo en el Viejo Continente también ha descendido, y con ello los precios, hasta un 20%. El gran inconveniente ahora para una remontada final es que Francia, Italia, Holanda o Bélgica, destinos importantes desde principios de año, ya empiezan a producir en esta época y la entrada de fruta en fresco en los mercados internacionales se restringe.

En estas circunstancias, las previsiones son poco halagüeñas y el propio presidente de la Asociación de Productores y Exportadores de Fresa de Huelva (Freshuelva), Alberto Garrocho, utiliza el adjetivo “nefasta” para referirse a la campaña aún en curso, en contraste con las buenas expectativas del sector en octubre. Entonces, el objetivo con visos de cumplirse era alcanzar una producción similar a la de la temporada anterior, con unas 280.000 toneladas.

“Disponemos de una carga de fruta que no sabemos si se podrá destinar a industria o finalmente se le podrá dar salida en fresco, ya que se están produciendo recortes en los pedidos de las grandes cadenas de distribución”, explica Garrocho a falta de un recuento final. “En mayo se ha producido un repunte de los precios, pero insuficiente teniendo en cuenta que durante las cuatro semanas posteriores a Semana Santa los precios fueron ridículo”, asegura el presidente de la patronal fresera.

Garrocho pide que se tomen medidas para los próximos cursos para evitar que el sector “se vea envuelto año tras año en el mismo problema, sobre todo en abril”.

La fresa de Huelva ha perdido por las precipitaciones de primavera en torno al 25% de la producción comercializable, según los cálculos provisionales. A este dato negativo se suma la contracción del consumo especialmente en Alemania, el primer cliente de la fresa española con un tercio de las compras totales en 2012.

El gerente de Freshuelva, Rafael Domínguez, argumenta que “el efecto acumulado de ambas circunstancias –descenso de la producción y de los precios- es que los productores, a pesar de la reducción de cosecha, no han visto subir precios sino que, por el contrario, se encuentran en torno a un 20% de media por debajo del nivel de la campaña pasada”.

Y frente a la caída de la comercialización en fresco, los envíos fuera de España con destino a la industria se han incrementado en torno a un 50% en relación a 2012, en el que solo representaron una cuarta parte del total. Hay que tener en cuenta, no obstante, que los precios de la fresa para transformación son menores, entre 25 y 30 céntimos por kilo.

El permanente debate interno en torno a las condiciones laborales de los trabajadores de la fresa tampoco ayuda a la campaña. El Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT) denunció la pasada semana la situación “escandalosa, dramática y humillante” de supuesta explotación en los campos onubenses. Fueron palabras de su portavoz nacional, Diego Cañamero, que mantiene el mismo discurso desde hace más de una década.

Cañamero sostiene que está realizando “un trabajo serio, pueblo a pueblo, tajo a tajo, escuchando a los temporeros, tanto autóctonos como extranjeros, que viene a denunciar y a quejarse de prácticas alegales en una campaña que genera más de 70.000 puestos de trabajo y 200 millones de euros en jornales”.

Freshuelva lo niega y acusa a Cañamero de realizar “graves acusaciones”. “Las empresas asociadas se ciñen escrupulosamente a la legalidad vigente y se ajustan al convenio del campo acordado por la patronal (ASAJA) y los sindicatos UGT y CCOO”, responde la asociación apoyándose en “certificadoras independientes que en muchas de las empresas asociadas evalúan y califican las políticas empresariales y laborales de los productores”. Freshuelva va más allá cuando en un comunicado denuncia que estas declaraciones “ponen en riesgo la continuidad de un pilar fundamental para el progreso y el desarrollo económico de la provincia de Huelva”.

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