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Por qué el desierto de Tabernas no es un desierto

Desierto del Sahara

El cartel de la autovía lo dice bien claro: ‘Desierto de Tabernas’. Pero no es un desierto, no encaja en ninguna de las dos grandes clases de desiertos: los de origen climático y los que son consecuencia de la intervención humana.

Aunque para determinar los primeros hay una familia de criterios amplia y poco precisa, podemos afirmar con seguridad que Tabernas está lejos de los umbrales que se manejan. Así, considerando la precipitación, en los verdaderos desiertos pueden pasar años sin que llueva. Uno de los casos más extremos que se conocen se registró en Cochones, en el desierto de Atacama: 49 años seguidos sin caer una gota. Como consecuencia de lo anterior, la cubierta vegetal es muy escasa. Basta recordar la pinta que tienen los extensos arenales del Sahara o del desierto de Arabia.

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Rosetta despierta al encuentro de los cometas

La sonda Rosetta envía una señal a la Tierra de que se ha despertado

El pasado 20 de enero la sonda Rosetta despertó tras más de novecientos días de hibernación en el largo viaje que desde hace casi diez años la lleva al encuentro del cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko. Esta misión es llevada a cabo por la Agencia Espacial Europea (ESA) y cuenta en su diseño y explotación con miembros del Instituto de Astrofísica de Andalucía – CSIC.

Durante los actos programados para la divulgación de este despertar se vivieron momentos de tensión, pues la esperada señal no llegó hasta que faltaban diez minutos para la hora límite de su recepción. Después de la desintegración del cometa Ison a finales del pasado año, a su paso cerca del Sol, cuando se había anunciado como el más brillante del siglo XXI, el fracaso de Rosetta hubiera resultado otra desgracia "cometaria". No obstante, la señal llegó y la ESA ha confirmado que los chequeos realizados durante las dos últimas semanas han sido satisfactorios con lo que se espera que Rosetta llegue a su destino el próximo mes de mayo y que la cápsula Philae se posará en la superficie del cometa en noviembre de este año.

Los cometas son y seguirán siendo uno de los objetos más fascinantes que nos puede deparar la observación del firmamento. Antiguamente temidos por considerárseles mensajeros de malas noticias, la cruda observación de sus cabelleras llevó a los antiguos griegos a concluir que no se trataban más que de brillantes estrellas fugaces. Durante muchos siglos su naturaleza fue un misterio para los cientificos hasta que Edmund Halley concluyó que eran cuerpos de nuestro Sistema Solar, orbitando alrededor del Sol con trayectorias elípticas tan excéntricas que sólo resultaban visibles cuando su cabellera brillaba al irse acercando al Sol.

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