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La ciencia invisible

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Hay una ciencia oculta más allá de los grandes titulares y publicaciones científicas; difícilmente podremos atisbar su presencia en revistas científicas de renombre, o en la apertura de grandes foros internacionales o congresos all over the world. Es una ciencia callada, sutil y discreta, que lejos de alimentar fines propios, circunscribe su función al sostenimiento de infraestructuras tecnológicas, gestión, formación y desarrollo de nuevas capacidades, es la base de una pirámide que soporta en gran medida el peso de la ciencia, y pilar de la capacidad tecnológica que supone elevarla al más alto nivel.

Si lo miramos desde un punto de vista ecológico, cualquier ecosistema maduro y complejo, está compuesto por una amplia variedad de organismos transformadores de la energía contenida en él, la mayoría de ellos son imperceptibles para el ojo humano, pero su función es tan importante, que sin su existencia el ecosistema simplemente no sería el mismo. Seres pululantes, cargados de papeles, tubos o prismáticos, circulan de aquí para allá buscando soluciones prácticas a problemas cotidianos, a veces nuevos, a veces viejos conocidos, creando un flujo dinámico de materia y energía que “asciende” hasta los grandes herbívoros y depredadores.

Técnicos, de todas las formas y colores, son parte de los engranajes humanos que permiten que la ciencia avance. Son personal con una elevada formación y un único objetivo común: hacer avanzar el  sistema científico español. Nuestro destino es desigual, como lo es nuestra especialización, y luchamos a menudo contra la más absoluta indiferencia, pero nuestro poder reside en la capacidad de transformación y en la creación de sinergias en aquellas “cadenas tróficas” en las que estemos involucrados.

Podríamos considerar el Laboratorio de Ecofisiología de la Estación Biológica de Doñana como el nicho ecológico de un par de estos técnicos, inmersos en él desde 2009, donde ofrecemos  técnicas de análisis en fisiología animal adaptadas para su uso en fauna silvestre, y con una clara ambición de servicio analítico para la comunidad científica. Ardua tarea, sin duda, llena de altibajos y experiencias personales y profesionales, que a lo largo de estos años han transformado a sus habitantes en organismos especialistas y a la vez adaptables a las distintas situaciones cambiantes del sistema científico español desde hace ya demasiado tiempo.

En estos años, se han publicado más de 50 artículos científicos con datos obtenidos de análisis de muestras en nuestras instalaciones, la estadística nos es bastante favorable: tan sólo en 2016 se publicaron 13 artículos con nuestros datos, se realizaron 9 comunicaciones orales en congresos internacionales, 4 comunicaciones en panel, y analizamos muestras para 13 tesis diferentes. A simple vista, el microcosmos del laboratorio puede parecer rico y variado, y así lo entendemos, y las dificultades diarias de adaptación de estas técnicas a  la fauna silvestre, no son más que un reto, en ocasiones divertido, y una oportunidad de mejora y aprendizaje continuo de nuestros errores.

Escasas oportunidades de estabilidad laboral

Nuestra historia de trabajo y esfuerzo está cientos de veces repetida en las distintas infraestructuras tecnológicas y servicios científicos, no somos endemismos, nuestras victorias y  problemas son compartidos con ecosistemas y nichos paralelos repartidos por toda nuestra geografía.

Lejos de toda metáfora, se esconde la cruda realidad de muchos de nosotros: la invisibilidad. Lamentablemente, a pesar del elevado nivel de la ciencia en España carecemos de una carrera técnica definida dentro del sistema de ciencia español. La crisis de los últimos años ha reducido todavía más las ya anteriormente escasas oportunidades de estabilidad laboral. La excelencia de la ciencia se sustenta, entre otros factores, sobre las infraestructuras y servicios (informáticos, administrativos, laboratorio, campo,…) que los técnicos gestionamos. Sin embargo, en un alarmante número de ocasiones, la única salida laboral que se nos plantea  es el paso a la empresa privada u otras instituciones, perdiéndose el capital  de conocimiento adquirido durante nuestro trabajo.

Volviendo a la Tierra, en la compleja red de ecosistemas científicos, existen una serie de organismos que tal vez no sean de coloridos plumajes y bellos pelajes, tal vez su paso por dicho sistema no suponga un cambio radical o transformación total del flujo de energía…pero no nos quepa duda que sin ellos el ecosistema, simplemente, no sería el mismo.

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