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Una especie invasora casi imperceptible

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Trichocorixa verticalis ( T. verticalis) (Fieber, 1851) es uno de los pocos insectos acuáticos considerado como especie “invasora” y además es el único con dicha categoría en Europa. Este coríxido o “chinche acuática”, de un tamaño inferior a 5.5 mm, es nativo de Norte América y las Islas del Caribe.  T. verticalis se encuentra actualmente en expansión en el sur de España y Portugal, y al norte de Marruecos

Pero… ¿Qué cualidades presenta esta especie que la hace invasora? T verticalis presenta una alta capacidad osmorreguladora en todas las etapas del ciclo (adultos, ninfa y huevo), pudiendo llegar a ser el coríxido dominante en humedales salinos o incluso sobrevivir en mar abierto u ocupar charcas de agua dulce. Se trata de una especie con alta tolerancia a la temperatura, alta capacidad reproductiva y una mayor capacidad de dispersión que las especies de chinches acuáticas nativas. Todo ello hace que tenga un gran éxito en su invasión.

¿Cuál es su impacto en los ecosistemas acuáticos de la zona nativa?

En su distribución nativa, se ha observado que T. verticalis es un predador importante en sistemas hipersalinos como el Gran lago Salado (Utah, EE.UU), provocando importantes cascadas tróficas.  En este tipo de ecosistemas el crustáceo Artemia (Branchiopoda, Anostraca) ejerce un fuerte control de las poblaciones de zooplancton debido a sus altas tasas de filtración. En el gran lago Salado, dominado por la especie A. franciscana, cuando la salinidad desciende debido a las lluvias, las densidades de T. verticalis aumentan, y su predación sobre los nauplios de Artemia provoca un descenso significativo de las poblaciones del crustáceo, lo que a su vez repercute en un aumento en las poblaciones de fitoplancton. Este aumento del fitoplancton se traduce en una disminución en la cantidad de luz que atraviesa la columna de agua, y esto tiene el potencial de afectar al desarrollo de las bacterias fotógrafas y otros microorganismos de los tapetes microbianos, muy importantes en los ecosistemas hipersalinos. Cascadas tróficas similares se han descrito en mesocosmos.

¿Qué sabemos sobre los efectos de T. verticalis en los ecosistemas acuáticos invadidos?

Se conoce muy poco sobre el impacto ecológico de T. verticalis en las zonas invadidas. Es por ello por lo que investigadores de la Estación Biológica de Doñana se han interesado en su estudio. Se trata del tema central del proyecto de tesis de  Vanessa Céspedes dirigido por Andy  J. Green y Marta I. Sánchez. Por ejemplo, estamos estudiando el impacto que podría tener esta especie invasora sobre la especie nativa Artemia parthenogenetica en sistemas hipersalinos donde conviven, como en las Marismas del Odiel y otros enclaves de interés ambiental.

En un estudio recién publicado (Céspedes et al. 2017) mostramos que T. verticalis es un importante predador de Artemia en condiciones de laboratorio, y podría controlar las poblaciones de Artemia en condiciones naturales, explicando en parte la ausencia del crustáceo a salinidades por debajo de los 100g/l donde la especie invasora es abundante. Encontramos que las hembras de T. verticalis, de mayor tamaño que los machos, presentan tasas más altas  de depredación que los machos, y prefieren alimentarse de individuos de menor tamaño.

Los parásitos, clave en los ecosistemas

En el estudio citado mostramos además el papel clave que juegan los parásitos facilitando el flujo de energía entre Artemia y T. verticalis. Los cestodos son parásitos de ciclo de vida complejo que necesitan más de un huésped para completar su ciclo de vida. Artemia es huésped intermediario de una rica comunidad de cestodos que usan las aves como huéspedes definitivos. Estos parásitos son capaces de producir cambios espectaculares en Artemia, incluyendo cambios de color, comportamiento o fisiología. Uno de los más comunes es Flamingolepis liguloides, cuyo adulto parasita a los flamencos. Las Artemias infectadas con F. liguloides cambian de color, pasando de un rosado pálido a un rojo intenso En estudios previos hemos mostrado que este cambio de color aumenta la probabilidad depredación por las aves. Sin embargo, no existen estudios mostrando el efecto del parasitismo sobre las tasas de depredación de otros grupos animales como invertebrados predadores. En el estudio citado mostramos que T. verticalis también muestra una preferencia por Artemias con parásitos, depredando dos veces más sobre las Artemias infectadas. Dado que T. verticalis no actúa como huésped, la predación de individuos infectados podría tener un efecto en las poblaciones de parásitos, que no podrían completar su ciclo en el nuevo predador.

En conclusión, la invasión de T. verticalis podría tener un impacto importante en los sistemas hipersalinos, donde los invertebrados predadores son muy limitados.  La invasión podría afectar a la abundancia y distribución de Artemia, y a su comunidad de parásitos asociada, cuyos efectos podrían amplificarse al resto del ecosistema a través de cascadas tróficas. Otras líneas de progreso en el estudio de la invasión de T. verticalis es determinar las consecuencias de la invasión en comunidades de diferentes presas a salinidades inferiores donde la especie invasora coexiste con especies nativas de chinches acuáticas (corixidos), como en los humedales salobres y dulces de Doñana.

Más información:

  • Céspedes V, Sánchez MI, Green AJ. (2017) Predator–prey interactions between native brine shrimp  Artemia parthenogeneticaand the alien boatman  Trichocorixa verticalis: influence of salinity, predator sex, and size, abundance and parasitic status of prey.  PeerJ 5:e3554 https://doi.org/10.7717/peerj.3554
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