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La importancia de la prevención en la investigación científica

La prevención de riesgos laborales, en el seno de un Centro/Instituto, es fundamental para favorecer la productividad, la calidad, la innovación, la creatividad, etc.

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En unos meses, se cumplirá el vigésimo primer aniversario de la entrada en vigor de la Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales. En estos casi veintiún años, esta ley ha provocado grandes cambios en la gestión de los riesgos laborales y culturales, tanto en los agentes implicados como entre la sociedad general.

A partir de la aparición de esta ley, se pasó de un enfoque totalmente reactivo (reparar el daño una vez producido) a otro preventivo, cuyo objetivo es conseguir el bienestar integral del trabajador, acorde con la definición de salud de la OMS.

Para ello, el empresario (Director/a del Centro/Instituto, “los empresarios” en el CSIC, desde el punto de vista preventivo), deberá garantizar la seguridad y la salud de los trabajadores a su servicio en todos los aspectos relacionados con el trabajo. A estos efectos, en el marco de sus responsabilidades, el empresario integrará la actividad preventiva en la empresa y adoptará cuantas medidas sean necesarias para la protección de la seguridad y la salud de los trabajadores.

Para una integración efectiva, la prevención de riesgos laborales, debe proyectarse en los procesos técnicos, en la organización del trabajo y en las condiciones en que éste se preste, así como en todos los niveles jerárquicos de la empresa. Esto implica la atribución a todos ellos, y la asunción por éstos, de la obligación de incluir la prevención de riesgos en cualquier actividad que realicen u ordenen y en todas las decisiones que adopten.

Igualmente, los trabajadores y sus representantes deberán contribuir a esta integración en la empresa y colaborar en la adopción y el cumplimiento de las medidas preventivas.

Una verdadera cultura preventiva

La herramienta que permite esta integración, estableciendo además la política de prevención de la empresa, es el Plan de Prevención de Riesgos Laborales. En el Plan, entre otros aspectos, se identifican las funciones y responsabilidades que asume cada uno de sus niveles jerárquicos (Directores y Vicedirectores, Responsables de laboratorio, Jefes de proyecto, Jefes de servicio) y así como los respectivos cauces de comunicación entre ellos, en relación con la prevención de riesgos laborales. El Plan de Prevención del CSIC está a disposición de todos los trabajadores a través de la intranet.

Para alcanzar el bienestar integral del trabajador, es necesario crear una verdadera cultura preventiva en el Centro/Instituto, que solo se puede conseguir, con una integración real y efectiva de la prevención, en el sistema de gestión. Para conseguirlo es imprescindible el compromiso firme de la Dirección, por la seguridad y salud en el trabajo, junto con la aportación de todos los trabajadores. Es entonces cuando la prevención deja de ser un coste para convertirse en una inversión generadora de valor.

Cuando un Centro/Instituto siente que la seguridad es responsabilidad de todos, y no solo de unos pocos, que es una inversión y no un gasto, que los incidentes son oportunidades de aprendizaje y no fallos, etc…, no solo se habrá conseguido el objetivo marcado en la Ley, sino que además se habrá creado una organización saludable, con una eficiente gestión de sus recursos.

En este sentido, la prevención de riesgos laborales, en el seno de un Centro/Instituto, es fundamental para favorecer la productividad, la calidad, la innovación, la creatividad, etc…, aspectos básicos en la Investigación.

Es evidente que si los trabajadores no se sienten valorados y respetados, sus capacidades innovadoras, creativas y productivas se verán sustancialmente menguadas.

Este sentimiento de valoración y respeto, no solamente está asociado a aspectos relacionados con factores psicosociales, tales como participación/supervisión, autonomía, comunicación, etc…, sino también a la forma en que se percibe la seguridad en el puesto de trabajo (por ejemplo, con elevado riesgo de exposición a agentes químicos, uso de equipos de trabajo en mal estado y sin control, instalaciones defectuosas, etc…).

La seguridad en el trabajo

Si trabajamos en una organización que nos hace sentir seguros, es decir:

  • Nos rodea un entorno seguro, donde los posibles riesgos existentes están controlados, y los que pudieran surgir, tenemos la certeza que existen los mecanismos necesarios para identificarlos, evaluarlos y eliminarlos/minimizarlos.
  • Tenemos autonomía para trabajar, óptima carga de trabajo, sentimos que nuestro trabajo tiene sentido, se fomenta nuestra participación, existen canales de comunicación claros, etc….
  • Disponemos de una vigilancia de nuestra salud de calidad, cercana, con una coordinación de máximo nivel médico-técnica, que permite anticiparse a los posibles problemas de salud, derivados de la realización de nuestro trabajo.

Y en definitiva, si pertenecemos a una organización que hace equipo en todos los sentidos, todo nuestro esfuerzo podrá ser empleado en crear, innovar, producir, y por tanto, en investigar. A modo de ejemplo, a nivel empresarial se ha constatado que existe una correlación entre el nivel de prevención de riesgos laborales que desarrolla una organización y el nivel de excelencia empresarial alcanzado.

El CSIC no es una empresa cualquiera

Hasta aquí, todo lo que se ha dicho, puede ser extrapolable a la empresa. La principal diferencia, es que el CSIC, no es una empresa cualquiera, es el principal organismo de investigación de este país, formado por más de 100 Centros/Institutos, con autonomía de funcionamiento, en muchos aspectos. Esto supone un gran reto para todos, incluidos los técnicos, que formamos parte de los 6 Servicios de Prevención, que componen el Área de Prevención de Riesgos Laborales del CSIC.

Esta tremenda actividad investigadora, hace que nos enfrentemos todos los días por ejemplo, a evaluaciones de riesgos asociadas al desarrollo de nuevas tecnologías (nanotecnologías en todo tipo de aplicaciones, por nombrar alguna), a la creación de prototipos instrumentales, síntesis de compuestos químicos nunca descritos con antelación.

Todo ello nos obliga a avanzar muy rápidamente y a tener que utilizar el ingenio para diseñar medidas preventivas según cada necesidad, sin obstaculizar el avance de la ciencia, haciéndola compatible con la seguridad y salud de nuestros trabajadores, y siempre, teniendo en cuenta el principio de precaución, ante situaciones desconocidas. Y esto, solo se puede conseguir, con el trabajo de todos.

La experiencia nos ha demostrado que entre todos podemos conseguir transformar nuestro grupo/departamento/centro en una ORGANIZACIÓN SALUDABLE. Ánimo.

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