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Andalucía por los caminos de Sefarad

Cuatro ciudades andaluzas forman parte de la Red de Juderías de España, en la que se incluyen por su pasado hebreo, pura historia viva que conserva su poso y les sirve de motor de desarrollo turístico. Patrimonio, arquitectura, historia, arte y cultura se unen en el legado sefardí de Andalucía, visitado por miles de personas al año.

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Vista de la estancia interior de la Sinagoga de Córdoba.

Vista de la estancia interior de la Sinagoga de Córdoba.

Los judíos en Andalucía constituyeron en la época medieval una de las comunidades más prósperas. De su presencia entonces en la vida social, política, religiosa y cultural queda un rastro imborrable que permanece en varias ciudades andaluzas como patrimonio de su propia historia. Córdoba, Jaén, Sevilla y Lucena (Córdoba) son los municipios de Andalucía que forman parte de la Red de Juderías de España, un atractivo también para que el visitante siga los Caminos de Sefarad.

Judería de Córdoba. La calle Judíos conserva en su nombre la esencia de la huella hebrea en la capital cordobesa en el barrio donde vivieron entre el siglo X y XV. Callejas irregulares y estrechas que componen un entramado en la zona más turística de Córdoba, junto a la Mezquita-Catedral.

Esta zona, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, guarda en sus rincones la esencia de la huella judía que a lo largo de la historia tuvo Córdoba, una huella que aún hoy judíos de todo el mundo buscan como turistas en su visita a la capital.

Caminando por las calles de la Judería cordobesa, una estatua de Maimónides, filósofo y médico judío, da cuenta del pasado hebreo de la ciudad y los protagonistas que vivieron el esplendor de aquella época, donde brilló la cultura, las ciencias y las artes.

Una época de la que históricamente se ha puesto a Córdoba como ejemplo de la convivencia de distintas culturas, la judía entre ellas. La comunidad hebrea contó con la Sinagoga, la única que se conserva en Andalucía aún – y una de las tres en toda España-, que puede ser visitada en la calle Judíos. Templo religioso en aquella época, hoy conserva la arquitectura y ornamentación que permite conocer las costumbres del rezo hebrero de la época.

Judería de Jaén. También llamado barrio de Santa Cruz, la Judería de Jaén es asimismo un barrio de calles angostas y empinadas cuestas que aguardan al visitante para mostrarle la historia de la ciudad a través de este barrio que creció durante los doce siglos de presencia hebrea en la capital jiennense.

Miembro de la Red de Juderías de España desde 2005, el turista puede encontrar en este barrio lugares destacados como la antigua sinagoga -hoy reconvertida desde el siglo XIII en la iglesia de San Andrés- que da cuenta del pasado judío de la zona.

En el Palacio de Villardompardo se encuentran los baños árabes que durante la segunda mitad del siglo XIII fueron utilizados por judíos y cristianos en días y horarios distintos. La huella de familias judías queda en la ciudad en edificios como la Casa de los Ibn Shaprut, de los que se cuenta popularmente que era una de las dinastías hebreas más importantes de la España medieval. Y uno de los puntos señeros de la Judería jiennense es la Menorah de la antigua Plaza de los Huérfanos –hoy plaza Doctor Blanco Nájera-: un gran candelabro de siete brazos que recuerda con una plegaria a los judíos expulsados del país.

Judería de Sevilla.

Judería de Sevilla. Desde la reconquista de la ciudad, los judíos se concentraron en esta zona hasta su definitiva expulsión, zona que actualmente comprenden los barrios de Santa Cruz, Santa María la Blanca y San Bartolomé y que en la época de Sefarad fue una de las más numerosas de España.

Cuatro mezquitas fueron cedidas en tiempos de Alfonso X para que las convirtieran en sinagogas, templos que hoy en día se corresponden con las iglesias de Santa María la Blanca, Santa Cruz, San Bartolomé y el convento de Madre de Dios.

Esos cuatro puntos forman parte del recorrido que el visitante puede realizar por la que fue la Judería de Sevilla, angostas calles con vestigios de murallas como la localizada en la calle Mateos Gago y la historia de personajes ilustres que la habitaron, desde filósofos a comerciantes y rabinos, que formaron parte del legado que hoy patrimonializa la ciudad. Incluso, una tumba judía se conserva en lo que hoy es un aparcamiento en los Jardines de Murillo.

Un recorrido por el Palacio de Mañara, en la calle Levíes, muestra el lugar que su morador original que le da nombre, judío converso, ocupó como tesorero de la corte de Pedro I. Y para revivir la época de Sefarad, es indispensable un paseo por la calle Verde, donde el tiempo parece haberse parado, con las tonalidades de sus casas y la vegetación colgante.

Judería de Lucena (Córdoba). Lucena desempeñó un papel como cruce de caminos, geográficamente pero también como cruce de culturas. Y por ello se da a conocer como Ciudad de las Tres Culturas o Perla de Sefarad en referencia a su pasado judío.

Fue núcleo de una de las principales poblaciones de judíos en Al-Andalus. De hecho, Lucena estuvo exclusivamente habitada por judíos entre los siglos IX y XII, época en la que destaca su contribución a la cultura. Allí se estableció una escuela universitaria judía, desde donde salieron ilustres intelectuales que fundaron después en Toledo la escuela de traductores.

De la Lucena judía quedan como legado sus calles pequeñas y estrechas en el centro de la localidad, alrededor de la antigua sinagoga en el corazón de la judería, así como un cementerio descubierto en 2006.

Tras la invasión de Lucena en 1148 por los almohades, los judíos lucentinos emigraron hacia el norte y se establecieron en su mayoría en Toledo, donde contribuyeron a erigir una comunidad que brilló por su aportación cultural.

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