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La PAH se concentrará cada mes ante Ibercaja de Zaragoza para exigir soluciones “reales” a los desahucios

Los afectados llevan meses negociando con Ibercaja.

Marta Salguero

Zaragoza —

José y Elisabet, con tres hijos a su cargo, han dejado recientemente de pagar la hipoteca que asumieron en 2006. No tienen ingresos suficientes para poder hacer frente a ese coste y, como consecuencia de ello, podrían perder su vivienda y la de los padres de ella, quienes avalaron con su domicilio la operación.

Este es solo uno de los casos por el que la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) trabaja para intentar llegar a una solución “real”, pero hay otros más que desde la organización quieren dar a conocer a la sociedad. Por ello, la PAH ha decidido concentrarse todos los jueves de final de mes –a excepción del día 31 de diciembre que se llevará a cabo otro día- frente a la dirección territorial de Ibercaja, en la calle San Jorge de Zaragoza, tras meses de negociaciones con la entidad sin que se haya llegado a un acuerdo que no condene a estas familias a la “exclusión social” y a la “miseria”.

Desde esta organización critican que las “malas prácticas” llevadas a cabo por las entidades bancarias en los años de bonanza están recayendo ahora sobre familias sin recursos. Y un ejemplo de ello es la hipoteca que la Caja de Ahorros de la Inmaculada (CAI) concedió a Elisabet y José, cuando no tenía ni un trabajo estable ni, por tanto, ingresos fijos para pagarla, indica Lourdes Melguizo.

Tras la fusión de Caja3, a la que pertenecía CAI, con Ibercaja, estas hipotecas pasaron a la entidad dirigida por Amado Franco, a la que la Plataforma se ha dirigido en los últimos meses para negociar e intentar buscar una solución que no suponga en sobreendeudamiento de estas familias sin recursos. Para cada uno de los casos han reclamado el estudio de viabilidad que las entidades realizan antes de conceder un préstamo y así analizar el nivel social y económico y asegurar que el cliente podrá cumplir el acuerdo.

“No quieren escuchar, tardan meses en contestarnos y nos hacen ir de oficina en oficina para que al final nos reciban los directores y nos digan que no tienen competencia para abordar ese asunto”, apunta. Ante esta situación, reclaman ante todo un “interlocutor” con el que poder tratar cada caso. Desde la PAH recuerdan también las conclusiones de la Comisión de Investigación llevada a cabo en las Cortes de Aragón en la que se habló del “desmedido negocio inmobiliario” y la “expansión inmobiliaria desordenada” que llevó a la CAI a tener casi la mitad de su inversión en este sector.

Además de Elisabet y José, hay otras familias en la misma situación. Guadalupe y Eduardo firmaron también una hipoteca con la CAI a la que años después no pudieron hacer frente. La entidad, tras denegarles la dación en pago, subastó la vivienda y les dejó con una deuda de 65.000 euros. Por ahora, aunque han recibido la orden de desahucio, no se irán de su casa porque están acogidos a la moratoria hasta mayo de 2017, precisa Melguizo.

Estefanía, quien vive también en Zaragoza, se encuentra en una situación límite. Con unos ingresos que no superan los 450 euros al mes, intenta sacar adelante a sus dos hijos, uno de ellos con una discapacidad del 37 %. Por ahora, Ibercaja sí que le ha concedido la dación en pago, aunque no lo ha querido poner por escrito, pero le ha dejado una deuda de 25.000 euros.

Estos son solo algunos de los ejemplos de las familias que, en una situación “desesperada”, llegan a esta organización, pero hay también con otras entidades bancarias. Con algunas de ellas la negociación llega a buen término, pero con otras es más complicado.

“Está todo muy parado, las negociaciones están en punto muerto”, mientras estas familias continúan en una situación de “incertidumbre”, lamenta Melguizo, quien alerta de que Ibercaja está llamando a sus clientes para reducirles la cláusula suelo, en lugar de retirarlas, para adelantarse a las posibles reclamaciones de sus clientes, ante la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea.

Por ello, ante esta falta de respuesta, han decidido concentrarse los últimos jueves de cada mes en la delegación territorial de Ibercaja, en la calle San Jorge, hasta que la “caja de todos los aragoneses” se comporte como anuncia su Obra Social y no deje a las familias una deuda que les “condena de por vida”, concluye.

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