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ARAGÓN

Socialismo low cost

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Allá en 1985 Tony Ryan fundó la aerolínea que definiría el mundo de finales de siglo XX y comienzos del XXI: Ryanair. Todo un éxito empresarial basado en la desregularización, la explotación laboral, la publicidad engañosa y una flexibilidad a la hora de acatar las leyes europeas digna de nuestros políticos patrios. Pero eso sí, muy barata.

Se iniciaba la era del low cost. En ella, (casi) todos podemos acceder a casi cualquier tipo de producto a un precio ridículo: viajes, muebles, ropa de diseño y servicios. Nada está fuera del alcance de tu bolsillo de “clase media”-porque, como todos sabemos, en España solo existe la clase media-. Y esto es maravilloso, el fin de las luchas sociales, el fin de la historia, no hay infelicidad ni insatisfacción que no pueda ser resuelta en un IKEA. A no ser, claro, que el producto seas tú, o mejor dicho, tu trabajo.

Este último es el caso de las más de 8.500 trabajadoras del sector de la limpieza en Aragón que, desde hace cuatro años, tienen el salario congelado en 850 euros al mes cuando son contratadas a jornada completa. Éstas exigen un convenio más justo que les lleve a cobrar un 1% más al mes, situación perfectamente asumible para las empresas.

Lo cierto es que se trata de un caso indignante. Nos encontramos ante un colectivo compuesto principalmente por mujeres, como no, el cual cerca de un 20% trabaja indirectamente para la Administración y sus empresas públicas: limpian colegios, hospitales, centros de trabajo…

Siendo que las empresas contratadas cobran dinero público, lo lógico sería que la misma DGA que las sostiene pueda asumir cierta responsabilidad con estas trabajadoras. Quién paga manda, y en este caso, somos los aragoneses quienes estamos pagando a estas empresas y, sinceramente, no estamos satisfechos con su gestión.

Por ello, Podemos Aragón presentó una proposición no de ley a las Cortes exigiendo que el Ejecutivo de Lambán deje de mirar hacia otro lado y se implique en este conflicto. Tras un apoyo bien escenificado en el pleno por todos los grupos, ahora sólo queda que la introducción de cláusulas sociales en la contratación pública se haga efectiva. No podemos permitir que las empresas que abogan por la desregularización, el abaratamiento del trabajo y la disminución de derechos laborales trabajen con el beneplácito de la Administración, y mucho menos para ella.

Ahora solo nos falta ver si contamos con un gobierno low cost, cuya palabra es más barata que el trabajo de las limpiadoras o si realmente son capaces de llevar a cabo sus compromisos. Teniendo en cuenta que este se trata de uno de los puntos que Podemos incluyó en el decálogo de investidura del PSOE y que a fecha de hoy sigue sin verse cumplido, sospechamos que se trata de la típica publicidad engañosa de estas empresas, socialismo low cost.

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