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ARAGÓN

Otra vez Teruel

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Ayer los turolenses salimos a la calle a defender nuestra provincia, otra vez. Otra vez a lanzar cánticos sobre nuestra existencia, otra vez a ver a los representantes del PP y el PSOE agarrarse a la pancarta del encabezado y otra vez los que vamos detrás nos preguntamos si tras décadas de bipartidismo en sus manos no podrían haber hecho algo para evitar esta situación.

Nuestro mayor y más antiguo problema como provincia es la despoblación, estamos desapareciendo junto con nuestros servicios básicos. Sumergidos en la dinámica de la pescadilla que se muerde la cola, vemos usar la despoblación como escusa para no atajar la despoblación, es demencial. Es decir, no invierto, aumenta la despoblación y como hay despoblación, no invierto. Promesas electoralistas que nunca llegan (como los hospitales de Teruel o Alcañiz) y macroproyectos faraónicos que, lejos de crear empleo suponen un gasto constante año a año a las arcas del Estado. Nadie invierte con conocimiento y sensatez en nuestra provincia. En vez de analizar las carencias de servicios y buscar maneras de aumentar el bienestar de la población para fijarla al territorio, o hacer inversiones a medio y largo plazo, los políticos de turno montan aeropuertos, circuitos de carreras…

Pero, entonces ¿qué necesita Teruel? Pues para empezar, necesita comunicación con el exterior. Ir a Valencia o a Zaragoza en tren es una travesía de más de 3 horas, cuando están apenas a 150 y 200 km de distancia, respectivamente. Por no hablar de ir a Madrid, que es casi misión imposible o a Barcelona, una odisea que haría estremecerse al mismísimo Ulises. Nuestras vías, debido a ese abandono institucional, se han ido deteriorando con el paso de los años. Poco a poco, nuestras conexiones ferroviarias han ido catalogándose de tipo “C”, es decir, sin acceso a inversiones. Si, hace más de 100 años, fuimos la última capital de provincia en tener ferrocarril, hoy, estamos muy cerca de ser la primera en perderlo, siguiendo la legislación actual (Plan de Racionalización de trenes de Media Distancia y el Plan de Infraestructuras, Transportes y Vivienda). La situación es desesperante.

Pero nosotros y nosotras no nos desesperamos y miramos la que podría ser nuestra barca de salvación: la construcción del Corredor Cantábrico-Mediterráneo, una línea de alta velocidad mixta que conectaría eficazmente a Teruel y gran parte de la Meseta con las provincias de Zaragoza y Valencia. Una pieza clave para el comercio y los empresarios, especialmente los de la comunidad aragonesa y valenciana que ya han expresado su interés en este corredor. Un proyecto que contaría con un 40% de financiación de fondos europeos y que supondría una inversión eficaz a medio y largo plazo. Con esta línea no solo se beneficiaría la movilidad de la población sino que también vertebraría el territorio, a lo que, si sumamos la restauración y apertura de la línea ferroviaria entre Huesca y el Suroeste de Francia, convertiría a Aragón en un polo logístico conectado al exterior. No hace falta señalar el desarrollo económico y demográfico que esto supondría tanto para Aragón como para la Comunidad Valenciana, Murcia, La Rioja, Navarra…

Se trata de una deuda histórica que las Administraciones Estatal y Autonómica tienen con Teruel, por el absoluto abandono al que nos han sometido durante décadas. Esto es sólo un peldaño de esa lucha, lucha que continuaremos con vuestro apoyo, otra vez.

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