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ARAGÓN

Olvena, una localidad de 45 habitantes donde el PP presenta una moción de censura contra sí mismo

Tras promover una moción de censura contra la alcaldesa popular, Sabina Gudel, su compañero de siglas se echó atrás y terminó absteniéndose con la intermediación del presidente del PP altoaragonés, José Antonio Lagüens

El trasfondo es el uso fraudulento del agua de boca en la localidad y tanto PP como PSOE se acusan mutuamente de utilizarla en sus explotaciones agrícolas y ganaderas y de que se han falseado contadores

El concejal socialista que votó a favor de la moción de censura señala que Sabina Gudel continúa en la Alcaldía por las presiones de Lagüens, que fue secretario del Consistorio cuando el padre, José Gudel, era el alcalde de Olvena

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De izquierda a derecha, Rami, Martínez y Gudel, los protagonistas del embrollo.

De izquierda a derecha, Rami, Martínez y Gudel, los protagonistas del embrollo. Ronda Somontano / Olvena (Huesca)

Olvena es otra de las localidades víctimas de la despoblación y las más reducida de la Comarca del Somontano, con 45 habitantes al cierre de 2016 y bajando. No presenta más interés que el geológico e histórico, con el congosto al que da nombre y el Puente del Diablo que levantaron los romanos. Sin embargo, está trayendo de cabeza al Partido Popular durante todo el verano. La alcaldesa, Sabina Gudel, y los dos concejales, el también popular Manuel Martínez y el socialista José María Rami, son los protagonistas de un triángulo político que comenzó con una moción de censura PP-PSOE contra Gudel que no ha prosperado y tiene como trasfondo el consumo fraudulento del agua de boca.

En 2015, el PP fue el partido más votado en Olvena. De los 37 habitantes con derecho a voto, 14 dieron su confianza a los populares, cuya lista encabezaba Sabina Gudel, y 9 al PSOE de José María Rami; 2 a Podemos y una a Ciudadanos. 10 personas se abstuvieron y una votó en blanco. Un resultado atomizado a pequeña escala y una división que se ha trasladado este año al Consistorio con el enfrentamiento entre Martínez y Gudel y el intento de este de apartarla del cargo con el apoyo socialista.

El escenario estaba preparado en el Pleno extraordinario del pasado viernes 11 de agosto. Martínez, impulsor de la moción de censura para recuperar la Alcaldía, se terminó absteniendo y Sabina Gudel ha retenido el bastón de mando. Para tratar de comprender los porqués hay que remontarse años atrás a la denominada ‘guerra del agua’ entre vecinos, que se ha enrocado con especial virulencia en los últimos tiempos. En un primer momento, Martínez criticó la mala gestión de la alcaldesa y le trasladó las quejas vecinales por las restricciones que padece Olvena en el consumo de agua y que ella misma azuzó.

Una concesión de 8 litros a 0,53 por segundo

La localidad cuenta con una concesión por parte de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) de 0,53 litros por segundo, de lo que resultan unos 45.000 litros al día. La acusación de Martínez partía de que Gudel había solicitado que esa concesión se redujera desde los 8 litros con los que se contaba antes de su mandato. Esta, por su parte, defendía la tesis de que algunos vecinos, incluido Rami, utilizan el agua de boca para regar sus fincas. Además, se precintaron varios contadores tras una investigación judicial en la que tomó parte la Guardia Civil y que evidenció que, en algún caso, estaban programados para descontar el consumo incluso hasta la mitad de la cifra real.

Sabina Gudel asegura que la actual concesión es “suficiente” y que Manuel Martínez benefició a Rami durante su breve paso por la alcaldía con unas concesiones irregulares para regar. La CHE, por su parte, multó al Ayuntamiento de Olvena con 3.000 euros por hacer un uso inapropiado del agua de boca que después se redujo a 1.000 euros tras constatar que se estaba aplicando para terminar con el problema.

Este conflicto abierto entre dos miembros del Partido Popular de la misma localidad, a los que une una amistad de años, ha causado perplejidad en la dirección provincial. El presidente, José Antonio Lagüens, ha tomado cartas en el asunto, que califica de “lamentable y atípico”. Tras convocar reuniones con las partes durante los últimos días, el desarrollo del Pleno del pasado viernes no fue el previsto.

Los contadores manipulados lo cambian todo

El insólito pacto PP-PSOE para echar de su puesto a una alcaldesa popular no salió adelante por la abstención de Martínez, su impulsor. Su radical cambio de postura se debió al descubrimiento esa semana de unos contadores del agua manipulados y que procedían del entorno de vecinos que querían que la moción de censura prosperase. Esto, explicó, le hizo cambiar de opinión y optó por abstenerse al tiempo que mostraba fotografías de los contadores a los asistentes al pleno.

“Si yo hubiera sabido esto la moción de censura no hubiera llegado hasta aquí, porque los mismos que me instigaban a presentar la moción para solucionar este problema luego le daban la vuelta a sus contadores, y yo no voy a ser el alcalde de unos y otros no, no me voy a buscar más enemigos en Olvena”, apuntó Martínez.

Ahora, Sabina Gudel cree que es “momento de construir, estar unidos y dejar de lado los conflictos para resolver el verdadero problema, la gestión del agua”. José Antonio Lagüens comparte esta visión y añade que “hay que conocer de verdad cuánta agua se gasta, cómo se gasta y, sobre todo, dónde se gasta”. El presidente del PP altoaragonés añade que “Rami reconoció que hacía un uso fraudulento del agua y lo que no vamos a permitir es que se dé la espalda a los vecinos afectados”.

El viernes, mesa de trabajo

El PP convoca este viernes una primera mesa de trabajo que contará con la presencia de la alcaldesa y del concejal y con la que se quieren estudiar qué acciones emprender para devolver la calma al pueblo. “Si se necesita más agua se puede solicitar una mayor concesión a la CHE. Habrá que verificar los contadores y establecer formas de vigilancia y saneamiento”, explica Lagüens.

Esta población pasó a contar con tres ediles en las elecciones municipales de 2011 y cuatro años antes se situó al frente del Ayuntamiento Enrique Crespo, del PSOE. Dimitió en 2013 tras un primer mandato tranquilo y un segundo en el que los desencuentros entre Crespo y Rami forzaron los acontecimientos. Este acusó al alcalde de “actuar de manera ilegal y ocultarle información”. En un clima malsano, Crespo obvió al concejal con el que compartía siglas, le destituyó como teniente de alcalde y entregó la alcaldía en funciones a Manuel Martínez. El antecesor de Crespo había sido José Gudel, padre de Sabina.

“La alcaldesa tiene una deuda de años”

Rami recuerda que la alcaldesa “tiene una deuda, desde hace años, de agua con el Ayuntamiento por lecturas irregulares del contador de su explotación ganadera”. No le extraña la abstención de Martínez porque “sabía que estaba recibiendo presiones importantes por parte del presidente del PP de Huesca. La excusa dada por Martínez me parece poco consistente porque eso ya lo sabíamos los dos y lo que queríamos era acabar con ese tipo de irregularidades, afrontar los problemas y buscar soluciones”. Considera el socialista que “los conflictos en el Consistorio, lamentablemente, van a continuar. Es un problema enquistado. Lagüens conoce de primera mano, al haber sido secretario del Ayuntamiento durante el mandato de José Gudel, el tipo de circunstancias que se han dado durante décadas y que continúan con la hija”.

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