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ARAGÓN

ENTREVISTA | Luisa Broto

“Habría que blindar los derechos sociales constitucionalmente: una sociedad con más reparto es más igualitaria”

Luisa Broto es la vicealcaldesa y concejala de Derechos Sociales del Ayuntamiento de Zaragoza: "En los derechos sociales es importante que la ideología no nos impida alcanzar el objetivo"

“La renta básica es un cambio en el sistema capitalista, por eso hay tantas resistencias. Serviría para que la sociedad fuera menos desigual y más equitativa”

"Ha habido años en los que no se veía mal que mientras había gente que encendía puros con billetes de 100 euros, otros estuvieran en la calle"

"Es muy importante el movimiento social que, en vez de quemar autobuses, se organizó y salió a la calle a pedir un cambio"

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La vicelcaldesa de Zaragoza, Luisa Broto.

La vicelcaldesa de Zaragoza, Luisa Broto. Juan Manzanara / Zaragoza

Luisa Broto (Huesca, 1965) es la vicealcaldesa y concejala de Presidencia y Derechos Sociales del Ayuntamiento de Zaragoza (Zaragoza en Común). El próximo mes de junio será el segundo aniversario de la investidura de Pedro Santisteve. Para eldiario.es repasa estos dos años de “municipalismo” en la capital aragonesa.

Sobre su competencia directa, el área de derechos sociales, se muestra orgullosa por haberla dotado de los recursos suficientes "como para poner a las personas en el centro".

Queda poco para que se cumplan dos años de Zaragoza en Común gobernando, ¿cómo empezó todo esto?

Soy trabajadora social, es decir, trabajaba en el mismo área del que ahora soy concejala. Esto surge porque éramos un grupo de personas que nos encontramos con que en Zaragoza había unos servicios sociales que estaban superados. Zaragoza, como muchas capitales, durante los 80 y 90 vivió los años de oro de la acción social. Todo eso creció, pero no se dotó de contenido. Llegó el cambio de modelo y pilló la crisis. Reclamamos al Ayuntamiento pero no tenía margen de maniobra, o no hubo voluntad política. Creamos entonces una plataforma, luego un blog… Nos pilló el 15-M, llegó una corriente de carácter municipalista que planteaba trabajar de otra manera y entramos. Se abrió la oportunidad de presentarse a unas elecciones, y, por consenso, me tocó a mí.

Cuando empezaba ese blog, ¿en algún momento pensaba que esto podía acabar así?

En absoluto. De hecho, veíamos al Ayuntamiento y a los políticos como unas personas que estaban ahí y que no hacían caso a nuestras demandas.

¿La política es cómo se la esperaba?

No. La política, como se dice con grandes palabras, es todo eso que se intenta hacer para mejorar el bienestar de los ciudadanos. Aquí lo que hacemos es seguir una maquinaria que está muy, muy milimetrada. Hay unos actos muy concretos (comisiones, junta de portavoces, plenos…) que son los que permiten que las cosas salgan adelante. Somos un gobierno de nueve, que necesita 16 votos para aprobar cosas por mayoría, lo que nos obliga a estar siempre en contacto con PSOE y CHA para hacer cosas. La maquinaria está muy afinada para ser muy burocrática y lenta a veces: cuando al alcalde le increpan por la calle y le dicen “alcalde, estas baldosas se mueven”, el alcalde no tiene la potestad para decir: “Mañana lo soluciono”. Eso es difícil, porque la gente ve al alcalde (y creo que Pedro tiene muy buen contacto) y no entiende que no pueda arreglarlo inmediatamente.

Aunque tuvieran asumido que estaban en minoría, ¿esperaban tantas trabas de partidos, teóricamente, afines ideológicamente?

No. Ahí está la parte de la política real: la necesidad de diálogo constante. Aun habiendo bastante unidad en la izquierda en este área: la de los derechos sociales, cuesta mucho porque cuando hay un éxito es coral, pero si hay un fallo es responsabilidad del Gobierno. Es el desgaste que tenemos que asumir por gobernar. Yo pienso, “si estuviera en la oposición me alegraría de estos éxitos”, y esa es la parte que a mí me ha costado un poco, pero ya la tengo asumida.

En campaña repitieron que llegaban para estar con la gente, ayudar a los ciudadanos, ¿cree que están cumpliendo?

Sí, al ecuador de la legislatura creo que hemos cumplido mucho de nuestro programa, aunque quedan cosas por hacer. Nosotros colocamos el área de Derechos Sociales justo después de Alcaldía. Y no es un cambio simbólico, es un cambio de peso. Y estamos dotándola de contenido: 101,5 millones de euros, que dentro del presupuesto del Ayuntamiento, que es de 721, es un gran pellizco. Los ayuntamientos del cambio están dotando de recursos económicos y personales estas áreas para poner a las personas en el centro.

Pero la ciudadanía pide más. Hay, por ejemplo, una demanda de una renta básica, y nosotros no podemos instaurarla, pero estamos haciendo una muy buena relación con el Gobierno de Aragón para trabajar en ese sentido. Cada vez hay mayor desigualdad, y esta tiene que ver con el no reparto equitativo de la riqueza. Con la renta básica pones las bases para que la sociedad sea menos desigual, más equitativa.

¿Por qué cree que hay tanta gente en contra de esta renta básica?

Hay prejuicios muy claros con relación a que creen que renta básica es igual a vagancia, a no hacer nada. Está claro que algo tiene que cambiar porque el sistema de empleo no garantiza el bienestar. Pero es un cambio grande en el sistema capitalista y por eso hay muchas resistencias.

Luisa Broto.

Luisa Broto. Juan Manzanara / Zaragoza

¿Cuáles son las medidas concretas de las que está más orgullosa?

Lo primero que hicimos fue dotar suficientemente el presupuesto de ayudas de urgencia. Esto parece de sentido común, pero antes no era así: estas ayudas se infradotaban. Las ayudas de urgencia son el último recurso al cual puede acceder una familia. Y los ayuntamientos, la última red de protección. Lo que pasa es que los ayuntamientos son los que están dando más respuesta, pero están encajonados por la ley Montoro y el artículo 135 de la Constitución.

¿Qué destacaría del Plan Municipal de Lucha contra la Pobreza Infantil?

Es un plan que supera lo que es una legislatura. La pobreza y la desigualdad se transmiten y uno de los objetivos es que eso se pueda truncar. Queremos sentar las bases para el trabajo futuro. Por eso, medidas de este tipo son importantes, porque instauran herramientas que se van a quedar.

Si Zaragoza en Común no gobierna después de las próximas elecciones, ¿cree que quien venga respetará estas herramientas instauradas por ustedes?

Cuando me vaya de aquí, volveré a mi puesto de trabajo y seguiré conectada con la gente y con las entidades. Y yo tengo memoria y los colectivos también. La gran ventaja del municipalismo es que las personas que ahora estamos aquí, antes hemos estado allí, y, después, volveremos allí. Y, aunque ganáramos las elecciones, en el 2023 yo me iría, porque he firmado un código ético. Es una manera de colocar un ancla que te agarra a la realidad. Hay algunos concejales del Pleno del Ayuntamiento que llevan 30 años. Eso es un cambio cualitativo que está poniendo el municipalismo. Estamos escaneados por delante y por detrás, hacemos rendición de cuentas ante nuestros propios compañeros.

Ha hablado de las ayudas de urgencia, que es el último recurso; de la necesidad de la renta básica, y de que la pobreza se hereda, ¿esto denota ciertas taras en el sistema?

Denota un sistema capitalista que en los años de bonanza no ha sabido eliminar la pobreza. En los mejores momentos de ese sistema, ha seguido existiendo gente que estaba en la calle. Pero había un contrato social y no se veía mal que mientras había gente que encendía puros con billetes de 100 euros, otros estuvieran en la calle. Aquí las cosas no han estallado más porque hay una muy importante red de protección familiar. Es muy importante el movimiento social que, en vez de quemar autobuses, se ha organizado y ha salido a la calle a pedir un cambio.

La dependencia no es del ámbito competencial del Ayuntamiento, pero se está trabajando, ¿qué es lo que están haciendo?

El Gobierno de Aragón nos hizo la oferta de llevar la encomienda de gestión de la competencia en dependencia y la aceptamos. Es decir, dos administraciones se ponen de acuerdo para dar un buen servicio. Esta sintonía pone en valor que en derechos sociales es importante que la ideología no nos impida llegar al objetivo final. Yo abogaría por blindar los derechos sociales constitucionalmente, porque eso garantiza que la sociedad sea más igualitaria. Una sociedad donde hay más reparto, es más igualitaria. Y podemos irnos a países donde tradicionalmente ha habido mucha diferencia entre los que más ganan y los que menos: eso produce tensiones, problemas, violencia.

Hay algunos ejemplos como la remunicipalización del 010 o Torre Village, que son asuntos que, en cuanto se ha tocado algo, ha habido reacción de muchos sectores: oposición, CEOE, Delegación del Gobierno, ¿por qué cree que pasa esto?

Porque, a lo mejor, últimamente los políticos no son los que han gobernado. Formalmente sí, pero quizás haya unos poderes importantes detrás. Hay dos modelos que se contraponen claramente y hay muchos poderes económicos. En el asunto de la remunicipalización, hay muchos ayuntamientos, y no precisamente del cambio, que la han hecho. Entonces, incluso reconociendo que se puede informar más o meditar más las cosas, cuando ves que saltan desde tantos sitios, piensas que es porque has hecho pupa.

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