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Andy J. Green

Nació en Manchester, UK y es profesor de investigación de la Estación Biológica de Doñana, un centro del CSIC donde entró en el año 1993. Investiga sobre las aves acuáticas y su papel ecológico en los humedales, y también sobre los invertebrados acuáticos. Realiza su investigación principalmente en Doñana, marismas del Odiel, y otros humedales andaluces, pero también ha completado estudios en países como Australia, Canadá, Panamá o Madagascar.

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¿Epizoocoria o endozoocoria? He ahí la cuestión

En general, la gente está interesada en los ánades azulones, así como otros patos, sobre todo para alimentarlos en las charcas y estanques locales, observarlos en las reservas naturales o cazarlos. Sin embargo, ni botánicos ni ornitólogos han prestado demasiada atención a su importancia para la dispersión de semillas, centrándose, en cambio, en la relevancia de aves frugívoras se alimentan de frutos como los zorzales y otros pájaros cantores gracias a la endozoocoria.

La zoocoria es el proceso mediante el cual los animales son agentes dispersores de las plantas. El prefijo endo añade el factor de que el movimiento se produce cuando el animal ingiere las semillas o esporas, mientras que epi indicaría que dichos elementos se adhieren a la superficie del dispersor, como plumas, patas o picos. Un artículo nuevo muestra cuán importantes llegan a ser los ánades reales para una gran cantidad de plantas.

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Hay "moritos" en la costa... de Doñana

Doñana es famoso en todo Europa por sus aves acuáticas, y cuando yo lo conocí por primera vez en el año 1992 en una visita desde Inglaterra, el país donde nací, me enamoré enseguida. Por ello volví el año siguiente para estudiar un ave amenazada poco conocida entonces, la cerceta pardilla. En los más de 20 años desde entonces, muchas cosas han cambiado en Doñana, y no todas son malas noticias. Algunas aves que eran rarísimas y que no se consideraban como una parte de nuestra avifauna, ahora son comunes y estamos acostumbrados a verlas. El mejor ejemplo es el morito, un ave acuática colonial de tamaño medio, cuya recuperación espectacular ha sido quizá el éxito más grande de la conservación en Doñana en los últimos años. Hasta el año 1996 no nidificaba en Doñana desde hacía un siglo, pero lo ha conseguido con tanto éxito que la población ya ha crecido hasta más de 8,000 parejas de nidificantes. La mayoría nidifican delante del centro de visitantes de José Antonio Valverde, creando una colonia enorme entre los meses de mayo y julio.

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