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Concha Catalán

Profesora de inglés y periodista. Le interesan las buenas historias y el periodismo de investigación y de datos. Participa en opengov.cat y en historiasdegasto.org. Es miembro de la Open Knowledge Foundation. Bloguea en http://barcelonalittleshell.blogspot.com.es/
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Por nuestro derecho a la intimidad: Europa contra Facebook

Lo sabemos: las grandes multinacionales de internet como Facebook, Google, Apple, Skype, Yahoo, Microsoft almacenan nuestros datos personales y los transfieren desde la Unión Europea a Estados Unidos sin que exista ningún tipo de control por parte de las autoridades de protección de datos de cada país. Ahora se celebra en el Tribunal de Justicia de la Unión Europea en Luxemburgo una vista oral del caso Europa vs Facebook, un precedente que ambiciona cambiar las reglas del juego.

Es el típico caso de David contra Goliath, con un joven abogado austríaco llamado  Max Schrems en el papel de David y Facebook en el del famoso soldado de tres metros que asediaba la ciudad de Israel. Durante un semestre de estudios en Estados Unidos, Schrems tuvo la oportunidad de escuchar al abogado de Facebook Ed Palmieri, especializado en privacidad, en una conferencia y constatar su desconocimiento de la legislación europea respecto a la protección de datos.

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Exploradores de neuronas: buscando el código en el cerebro

La población mundial ha superado los 7.000 millones. Si comparásemos personas a neuronas, necesitaríamos más de catorce planetas Tierra para poblar un solo cerebro. No solo médicos, biólogos y químicos estudian nuestro órgano más complejo. La neurociencia recurre también a las matemáticas, la física o las ciencias de la computación para explorar este fascinante universo.

Se conoce en qué zona del cerebro se codifica la información de cada área sensorial gracias a mapas elaborados a partir del estudio de lesiones o tumores que revelan dónde se ubican habilidades determinadas. Por ejemplo, en la corteza auditiva primaria se procesa la información auditiva y en el lóbulo occipital -en la parte posterior de la cabeza- se procesa la información visual.

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WhatsApp, líder en España: también para consumir noticias

El 65% de los usuarios de móvil en España usa WhatsApp como servicio de mensajería instantánea, sea cual sea la marca de su teléfono. No llegamos al 79% de Suráfrica o el 75% de Argentina pero en Europa ningún otro país supera nuestro uso de WhatsApp.

En Europa, España lidera la tendencia a acceder y compartir noticias vía redes sociales, según el  Informe Reuters de noticias digitales 2014, que analiza cambios en el consumo de noticias online, y recogió datos de 18.000 consumidores de noticias online en Reino Unido, Alemania, Estados Unidos, Francia, Italia, España, Brasil, Japón, Dinamarca y Finlandia.

Se destaca también que dos de cada cinco personas en España usan el móvil smartphone como dispositivo principal para informarse y que el ordenador se utiliza cada vez menos con este propósito. A menor edad, mayor uso del smartphone.

El Informe Reuters señala como tendencia este año el amplio uso de apps para compartir noticias en los diez países del estudio. La gran sorpresa es que España va a la cabeza compartiéndolas vía WhatsApp (26%): una de cada cuatro personas accede a noticias o las comparte mediante esta aplicación. Además, uno de cada dos usuarios comparte semanalmente noticias por Facebook y uno de cada cinco por Twitter o YouTube.

Esta afición a compartir noticias vía WhatsApp contrasta con otros países europeos: el doble que en Italia (13%), más del cuádruple que en Alemania (6%) y muy por encima de Reino Unido, Dinamarca y Francia, que rondan el 1% como Estados Unidos.

Se citan varias cifras de usuarios de WhatsApp en España: entre 10 y 25 millones pero con certeza solo sabemos que entre enero 2012 y 2014 un 6% del total de descargas de WhatsApp se hicieron desde España (otro 6% desde Alemania).

Y algo nos deja atónitos: WhatsApp tiene acceso a la agenda teléfonica de 600 millones de usuarios en el mundo (cien millones más que el pasado mes de abril) pero no podemos saber cuántos usuarios tiene WhatsApp en España porque la empresa no revela datos oficiales de usuarios por países.

Aunque WhatsApp inició su sistema de cobro anual a los usuarios en julio de 2013, parece que esto no tuvo un impacto negativo ya que en febrero de 2014 Facebook pagó 14.500 millones de euros por la aplicación (más que la suma de los Presupuestos de Agricultura y Defensa de España).

Sin embargo, esta adquisición de WhatsApp por el gigante de las redes sociales y alguna caída del servicio posteriormente sí que pueden haberle hecho más daño, a juzgar por el aumento de usuarios de sus competidores Line y Telegram, que son un poco más transparentes con su información.

Line declara 16 millones de usuarios registrados en España (en febrero de 2014, según  statista.com) y Telegram responde en un mensaje que recientemente ha llegado a 10 millones. Con la popularidad de otros servicios que incluyen imagen, como Snapchat, la carrera por la mensajería instantánea se pone muy interesante.

Los datos de uso de WhatsApp y Line se obtuvieron en el portal  statista.com. El Informe Reuters de noticias digitales 2014 está disponible  aquí.

Gráficos: Belén Picazo

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Dan Gillmor advierte de las empresas que deciden sobre la libertad de expresión

Dan Gillmor es profesor en la Escuela de periodismo Walter Cronkite de la Universidad Estatal de Arizona. Da clases de cultura digital, promueve el espíritu emprendedor en los medios de comunicación y participa en congresos internacionales sobre periodismo y tecnología. A Gillmor se le considera uno de los pioneros del periodismo ciudadano desde la publicación en 2004 de We the Media ( "Nosotros, el medio", en castellano) otorgando protagonismo a quienes en principio eran receptores y no creadores de noticias. Participó recientemente en el GEN Summit, cumbre mundial de los editores de medios de comunicación. “No hay forma de proteger completamente nuestras comunicaciones online”, dice Gillmor. Por eso, sus proyectos más recientes, como Permission Taken (Me tomo el permiso) están relacionados con la preocupación por la vigilancia online desmesurada, no solo de los gobiernos –¿quién no ha oído hablar del espionaje masivo por la NSA?– sino también de las grandes corporaciones.

En su conferencia en el GEN Summit, con el título "En la era de las grandes empresas de telecomunicaciones, Google/Facebook y el Gobierno, ¿quién controla los medios?" expuso varios casos en que grandes empresas tomaron decisiones, de forma ilegítima, sobre la libertad de expresión de la ciudadanía. Por ejemplo, Amazon retiró de la venta miles de libros de iPg, una asociación de editores independientes ante su negativa a renegociar los precios (a la baja). Esta disputa, similar a la actual con Hachette, que ya se resolvió, dejó una temporada a los usuarios de Amazon sin acceso a libros como 1984, de George Orwell. Menuda paradoja. También, desde que Facebook permite promover enlaces en el canal de noticias, al parecer, suprime parte del contenido gratuito que publican los usuarios. Facebook lo achaca a su algoritmo, que dispone en qué orden aparecen los posts. A veces la censura roza el absurdo. Mark Fiore fue el primer periodista que trabaja solo online en obtener un premio Pulitzer por sus animaciones de personajes políticos en clave de humor. Pero Apple le impidió vender su app durante un tiempo, por “ridiculizar a personajes públicos”. Igual que, según he descubierto, una viñeta de Adán y Eva en el New Yorker no superó el criterio de “desnudez y sexo” en Facebook. Otros ejemplos fueron la asfixia económica de Wikileaks por el bloqueo de Visa y Mastercard a aceptar pagos, el bloqueo en Twitter del periodista que, para protestar por la retransmisión de la apertura de los Juegos Olímpicos en diferido, publicó el email de un directivo de NBC, y el ataque de Google a la comunidad online Metafilter, tal vez por no contratar más publicidad.

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Yo, robot ayudante de periodistas

Las noticias escritas por robots son una realidad en los medios de comunicación en los Estados Unidos, y no de la manera burda que algunos imaginan. Se trató extensamente en el GEN Summit, cumbre mundial de la red de editores de medios de comunicación, recién celebrada en Barcelona. “Queremos poder anticiparnos a las grandes innovaciones”, dijo Bertrand Pecquerie, Director Ejecutivo del GEN (Global Editors Network). “Un terremoto de magnitud 3,2  se registró el viernes por la mañana a 11km de San Simeon, según informó el U.S. Geological Survey. El temblor ocurrió a las 5:28 de la mañana a una profundidad de 6km”. Este fue el ejemplo más mencionado: Los Angeles Times publicó la noticia en su página web a las 5:36, tan solo ocho minutos, sí, ocho, después del suceso. El periodista Ken Schwencke, que la firma, probablemente dormía pero había aplicado un algoritmo a las notificaciones automatizadas de seísmos: si estaban próximos a California y sobre una determinada magnitud, el ordenador generaba un mapa, redactaba una entrada de blog, creaba un titular y lo publicaba automáticamente online. Y así fue. La tendencia a romper barreras entre periodismo y programación se refleja en los Premios de Periodismo de Datos, otorgados durante el GEN Summit en los tres últimos años, a los que hubo 520 candidatos de todo el mundo. Uno de los reporteros de la prestigiosa revista Forbes se llama NarrativeScience y escribe sobre finanzas. En realidad, es otro robot. Narrative Science es una start-up y usa Quill, una plataforma de inteligencia aritificial, para generar historias a partir de áridos datos. “La gente no las escribe porque no son lo bastante interesantes”, dijo Larry Birnbaum, de la Northwestern University, uno de sus creadores. Sería demasiado caro. La CIA, a través de In-Q-Tel, es otro de sus clientes, según el Poynter Institute. Birnbaum mencionó también crónicas de resultados de encuentros deportivos, y 52.000 descripciones de escuelas escritas a la vez por el mismo robot, en colaboración con ProPublica. Cada una de ellas contiene datos y gráficas para facilitar la elección escolar de las familias, en cada estado. Es algo impensable en nuestro país, donde se recopilan datos pero no se hacen públicos. David Sancha, de Xalok, uno de los pocos ponentes españoles, entabló un entretenido diálogo con Siri, el asistente personal de Apple, sobre qué podía hacer un robot. “Tenemos muchos editores humanos aquí –dijo Siri,  mostrando ser una aplicación políticamente correcta - ¿Para qué quieres un robot?” Pero acabó admitiendo que los robots no solo escriben sino también editan y diseñan noticias, además de vender publicidad. Como ejemplo de edición, Sancha citó la revista #Open001, secuela de The Long Good Read, ambas revistas impresas de The Guardian, cuyas historias seleccionaba un algoritmo entre las más leídas de la página web. Respecto al diseño, mencionó Flipboard. Los robots pueden también ser útiles para la comprobación de los hechos, el fact-checking, vital para mantener la calidad de la información. Cory Haik, Productora Ejecutiva y Editora de The Washington Post, presentó “un proyecto que me apasiona”, TruthTeller, plataforma integrada en la sección de televisión del diario que transcribe los audios automáticamente , los guarda en una base de datos, e identifica, por comparación, por ejemplo, si un político miente. 

La start-up Trooclick va más allá “¿Conocen algún humano –planteó  Stanislas Motta, su Director Ejecutivo- que entienda ocho idiomas y pueda leer 10.000 artículos de 3.000 fuentes distintas en tiempo real?” Su objetivo es otorgar un ranking de fiabilidad a cualquier noticia publicada online. Yseop es otra plataforma de inteligencia artificial que genera texto en varios idiomas, español entre ellos. Ante tanta escritura automática, Tom Kent, responsable del estándar editorial de Associated Press, se mostró preocupado porque no se mencione que los autores de la información son robots, por la imparcialidad de las historias y por la posibilidad de replicar errores. Pero incluso Burt Herman, de la exitosa Storify, admite: “Una buena historia no puede escribirla cualquiera. Se requiere mucho conocimiento”. Alguien tiene decidir qué hace el robot y darle instrucciones. Si la Ley de Transparencia finalmente nos permite acceder a mayor cantidad de datos sistematizados, el robot ayudante servirá para buscar mejores historias. Aún queda esperanza.

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