Eldiario.es

Periodismo a pesar de todo

Cristina Fallarás

Cristina Fallarás (Zaragoza, 1968) es periodista y escritora. Ha publicado los libros Rupturas (2003), No acaba la noche (2006), Así murió el poeta Guadalupe (2009), Las niñas perdidas (Premio L’H Confidencial de Novela Negra 2011, Premio del Director de la Semana Negra de Gijón 2012 y Premio Dashiell Hammett de novela negra 2012), convirtiéndose con este último en la primera mujer en recibirlo en toda la historia del galardón. Su última novela, Últimos días en el Puesto del Este, obtuvo el Premio Ciudad de Barbastro de novela corta en 2011. Además cuenta con libros traducidos en Francia e Italia y tiene relatos dispersos por una docena de antologías de ficción. Ha ejercido como periodista en El Mundo, Cadena Ser, Radio Nacional de España, El Periódico de Cataluña, Antena3 Televisión, Cuatro televisión, Telecinco y La Sexta, y el diario ADN. Ha creado y actualmente dirige la página de debate y libros y la editorial Sigueleyendo.es.

Hambre, carajo, hambre

35 Comentarios

Pongamos que en un país se tortura. Pongamos que los torturados se cuentan por miles. ¿Cuánto tarda la palabra tortura es ser asumida por las administraciones públicas? ¿Cuánto tarda esa puñetera palabra maldita en aparecer en los medios de comunicación? ¿Cuánto tarda, después, la población en dignarse a verla, digerirla y darse por enterada?

Podría haber utilizado “se mata” en lugar de “se tortura”, pero ya ven que no.

Hay acciones que podríamos llamar las Acciones de la Bestia. Son esas acciones que suceden en otros países, en países no democráticos, en países que nos resultan lejanos o despreciables o con regímenes a combatir. No aparecen por generación espontánea, no son consecuencia de un llamado desastre natural. Son fruto de la acción del hombre, provienen de la acción u omisión de aquellos que gobiernan dicho país. Entre las Acciones de la Bestia más evidentes se encuentran el genocidio, la masacre, el asesinato, las “desapariciones”, la tortura o el establecimiento de sistemas institucionales de terror. En España, por supuestísimo, consideramos imposible e inimaginable que exista ninguna de las anteriores Acciones de la Bestia.

Seguir leyendo »

Borracha

24 Comentarios

Borracha, por supuesto, te corriste la primera juerga, y seguramente te sentiste por primera vez rebelde. Borracha diste los primeros besos con lengua. Borracha tus primeros toqueteos en la discoteca. Y si no el primero, el tercer encuentro sexual estabas borracha. Borracho viviste tu primer gatillazo y te despertaste en un banco que no recuerdas ni siquiera pasado el tiempo dónde se encontraba. Borracho te atreviste a dar el primer paso y te sentiste adulto. Borracha te viste en el cielo y borracho en el infierno. Borracha entablaste amistades para toda la vida cuyo único vínculo era la ginebra. Borracho definiste un tipo de ocio basado exclusivamente en la cerveza.

Borracha en las fiestas, en los ratos de ocio, en los encuentros sexuales, en los flirteos, para bailar, en las cenas de amigos, para empapar las penas, para celebrar las alegrías, para desinhibirte, por Navidad, cuando los cumpleaños, por haber aprobado, por haber suspendido, borracha en la boda y en el bautizo, porque cae la tarde de verano, para a hora del vermú, borrachos todos por las Fallas y por El Pilar, para ir a un concierto y porque yo lo valgo, borracha porque mañana es fiesta.

Durante cientos de fines de semana, el tiempo se distribuyó de la siguiente manera. Viernes: borrachos de las ocho de la tarde a las cuatro de la mañana. Sábado: con resaca de las 10 a las 14h. y borrachos de las ocho de la tarde a las cuatro de la mañana. Domingo: con resaca de las 10 a las 18h. El resto del tiempo durmiendo.

Seguir leyendo »

Pareja y maternidad como piezas de ciencia ficción

Mis hijos, mi hijo, también me lo ha quitado esta crisis. 
Soy una madre desahuciada de su condición. 
(María Fernanda Ampuero, escritora)

“Mira, si nosotros no apostamos por la vida, ¿para qué carajo hacemos una revolución?".

(Imar Lamonega, militante argentino desaparecido)

Seguir leyendo »

Yo de usted no compraría un piso de desahucio

25 Comentarios

Dicen que si compras un piso procedente de un desahucio, las noches de luna llena y luna nueva, y algunas de cuarto menguante, aparece de la nada, en medio del pasillo, una japonesa horrendamente mutilada, con los ojos como dos bolas de obsidiana y el pecho rasgado con alambre de púas. Aseguran que repta hasta la puerta de cada dormitorio y allí vomita una bocanada de sangre negra justo antes de emitir un sonido que permanece en el cerebro del comprador hasta el fin de sus días. Y dicen que el horror que tal imagen y el sonido que la acompaña producen, devora el cerebro de aquel que osó comprar hasta llevarlo a la locura más criminal.

Cuentan del caso de una familia que encontró su vivienda en las afueras de Madrid en la web Pisos embargados de bancos. A la semana de instalarse, dicen que un lunes soleado del pasado mes de febrero, la cría pequeña despertó con fuertes dolores en los músculos y pequeños sarpullidos en forma de collar en brazos, cintura, muslos, cuello… El doctor aseguró que se trataba de un herpes múltiple, aunque desde luego era un caso extremadamente raro, por su propagación y por la extraña fetidez que desprendía. La niña solo repetía frases inconexas sobre los caracoles, caracoles sin casa. Según cuentan quienes lo vieron, a medida que pasaron los días, el color de la criatura fue tirando hacia un gris verdoso, y las filas de granitos hediondos se reprodujeron por todo el cuerpecillo. Hasta que no mucho después de aquella visita al médico, ya entrada la noche de un día duro y picante, un sonido muy tenue, algo así como la lengua al pasar sobre una piel infantil, se coló en el sueño de la madre con tal nauseabunda viveza que consiguió despertarla con la garganta pegada. Cuando llegó al cuarto de la niña, la cría agonizaba, y la mujer pudo ver cómo miles de babosas regresaban a los cimientos de los que habían salido.

Y eso no es todo. Parece que en una coqueta población cántabra, una mañana, al despuntar el sol, a la hora en la que aún no es amarillo, los dos miembros de una pareja de recién casados aparecieron completamente enajenados y desnudos en mitad de la plaza, con los ojos vueltos hacia adentro y una baba marronosa pintándoles la barbilla. Proferían alaridos animales a medida que se arrancaban la piel de la cara, el cuello, el vientre. Salían de su primera noche en el nuevo piso conseguido en la bolsa inmobiliaria del Santander. Dicen que echaron a andar hacia las rocas y nunca más se supo de ellos.

Seguir leyendo »

Usted no vive en democracia

27 Comentarios

I

El presidente llamado Mariano Rajoy se sitúa ante la cámara, extrae un papelito y se dispone a comunicar, aunque este verbo no casa con su carácter, a la población española que, “por supuesto” el partido que gobierna España, el suyo propio, el PP, no quiere subir los impuestos, es más, detesta subir los impuestos, lo considera del todo indeseable. Quizás en los escasos segundos que van desde que mira su chuleta hasta que arranca a hablar recuerda el momento exacto de aquel mitin del que salió triunfante en el que gritó “Nosotros no subiremos los impuestos, el Partido Popular no subirá los impuestos”. Y también quizás se acuerde del instante en el que se comunicó al núcleo duro del partido, no él mismo, sino el lumbrera de turno, que la no subida de impuestos iba a ser uno de los pilares de su victoria, y que desde aquel momento debía constar en todos los mensajes de euforia preelectoral.

Algunos meses después, ahí, situado ante la cámara, realiza un gesto que podría parecer un tic nervioso seguido de un carraspeo, pero que en realidad es su método íntimo para sacudirse un recuerdo molesto, como los adúlteros tienden a cerrar demasiado las piernas, a lavarse en exceso. Y entonces enuncia, agarrado a un papel, que no quieren subir los impuestos, que por ellos no lo harían, que qué más quisieran ellos que ahorrarse dicha medida… pero que actúan obligados. Eso dice, “Actuamos obligados”. “Obligados” es un adjetivo al que la población española, que apenas presta ya atención a su presidente, ha acabado por acostumbrarse.

Seguir leyendo »

El relato de una horda sin cultura

23 Comentarios

Somos palabras. Pensamos palabras. Nombramos las cosas y al nombrarlas existen en nosotros. Sentimos palabras. A veces lo llamamos escalofrío, pero sabemos que no es exactamente un escalofrío, sino una sacudida, y solo cuando encontramos la palabra sacudida sabemos qué es y qué sentimos. Podemos no pensarlo, no preocuparnos por qué es lo que sentimos, y entonces somos menores, peores y más pobres.

Esto pienso cuando el Gobierno dice “relato”, cuando Núñez Feijóo dice “relato” definiendo lo que les falta –entre otro monumental montón de cosas— a Rajoy y a su banda. Aunque lo llamamos banda para no molestar, sabemos que son horda.

Ellos, los de la horda que nos azota, ni tienen relato ni saben lo que es, y precisamente esa es la razón por la que van recortando nuestro espacio para la educación y nuestro espacio para la cultura. Porque no tienen ni pajolera idea, ni la tendrán. Ellos piensan que la cultura es el espectáculo de un perezoso muerto de hambre después de una cena en el centro, una película de Tom Cruise durante la siesta, la canción de un pesado con mosca, cosas que no molesten demasiado elaboradas y representadas por personas que prefieren no tomarse la vida en serio. Las hordas oyen cultura y ven a García Lorca, sienten un vómito y en seguida mientan a Garzón.

Seguir leyendo »

Obediencia, consumo y ocio

34 Comentarios


Dicen “reinvéntate”. Yo digo no. No te reinventes. Dicen sé “emprendedor”. No, no seas emprendedor. Todo eso acabó. Dicen “ten paciencia”. Yo digo no. Dicen “sé manso”. No, nada de lo que inventen ellos, de lo que pidan ellos, de lo que enuncien, nada de eso tan viejo nos sirve ya. Nada que salga de ahí va a frenar nuestra caída libre hacia la miseria medieval. Algunos contestan “que se unan —poder y oposiciones— para solucionar”. No. ¿Quiénes van a unirse? ¿Los mismos que nos han traído hasta el borde del precipicio y luego nos miran caer? ¿Los mismos que repiten sus cositas, las mismas cositas, desde hace décadas, cada vez más abajo, cada vez más sucios?

No, de ninguna manera.

Seguir leyendo »

Dentro de un elefante muerto

29 Comentarios

 

El elefante es una bestia enorme. Un macho adulto africano puede llegar a los 7.500 kilos, el récord conocido es de 11.000. Hace poco que he recitado estas dos cifras enormes para tratar de entenderme. Y entendernos en general.

Por ejemplo, hoy quería escribir sobre el paro y sus cifras, sobre la mani de ayer y su correspondiente orgía policial, sobre las cosas del aborto de Gallardón, sobre los chalecos antibalas de los periodistas del RTVE, sobre la definición de violencia según… sobre tantas cosas. Pero sospecho que ya todo está dicho. En este periódico entre muchos hemos dicho ya (casi) todo lo que podíamos decir sobre corrupción, desfalco, Iglesia católica y lo que le cuelga, conservadurismo, democracia, escraches, etcétera. En el periódico de enfrente, también han hecho lo mismo, solo que con los argumentos contrarios.

Seguir leyendo »

Aquel siniestro año 13

Corría mayo de 2013 cuando a nosotros nos dejaron en la calle. Han pasado los años y me resulta muy difícil explicar cómo sucedió todo. Recuerdo que un mes antes, exactamente el 18 de abril de aquel siniestro año 13, los diarios –aquello que entonces llamábamos diarios—anunciaban a la vez dos realidades en guerra:

Realidad 1: España cuenta con 3,4 millones de viviendas vacías, un 10,8% más que hace una década. Casi uno de cada cinco pisos que se hicieron en la última década está vacío.

Realidad 2: El PP se desenmascara y aprueba su propia ley "Antidesahucios". El escrito no recoge la dación en pago, así como el resto de las demandas de la ILP de los desahuciados, apoyada por un millón de personas.

Seguir leyendo »

Desde mi hora del lobo

26 Comentarios

Recuerdo perfectamente el momento exacto en el que leí la noticia del suicidio de un hombre en el Polígono Gornal de L’Hospitalet, capullo de suburbio. Era el invierno de 2010, noviembre, y el tipo, padre de familia, se colgó de un árbol por la tarde. Así lo relató La Vanguardia:  “La víctima era electricista hasta que llegó la crisis. Una vez agotada la prestación por desempleo, pasó a cobrar una pensión de unos 300 euros "debido a la depresión que sufría a raíz de no encontrar trabajo", según Álvarez. Además de tener que hacer frente a un juicio por ocupación ilegal, Adigsa reclamaba a la familia 9.000 euros por haber entrado "de patada" al piso.” Recuerdo que pensé en el árbol y en la hora, sobre todo en la hora, a media tarde. La hora del lobo, esa que lanza su dentellada al temblor de la esencia que cobija nuestra víscera, llega mucho después. Eso pensé. Colgarse por la tarde significa vivir entre las fauces, me dije. Y recuerdo también que luego llegaron más suicidios, uno detrás de otro, más quitarse de en medio, de los cuales el de Amaia Egaña, ex concejal de Barakaldo, consiguió provocar en algunos un temblor pasajero.

Hace solo tres días, el pasado martes, día 9 de abril, después de casi cinco meses de silencio, los servicios jurídicos del BBVA volvieron a llamarme por teléfono.

Mientras escribo la frase anterior, y aun antes de hacerlo, me digo que la conmoción procede solo del primer enunciado, el primigenio, de la primera noticia. Me digo que si el primer suicida no enciende con su llama la revuelta, los siguientes, cada uno de ellos, será un vaso de agua sobre la misma llama que deberían atizar. Me digo que esa chuta de anestesia que pillamos en el lumpenbazar de la comunicación mata todo lo humano que nos queda, quién sabe cuánto, quién sabe dónde. Me digo que no debería contarlo.

Seguir leyendo »

- PUBLICIDAD -
- Blogs asociados -

Síguenos

- PUBLICIDAD -