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Jorge Batista Prats

Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Autónoma de Barcelona y Master en Periodismo y Comunicación por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Fue Jefe de la Sección Política del periódico Canarias 7, Jefe y analista de la Sección de Economía del periódico La Provincia, Jefe de las secciones Nacional, Internacional, Edición y Cierre de La Opinión de Murcia,  Corresponsal y analista económico en Canarias del periódico La Gaceta de los Negocios, Director del diario La Tribuna de Marbella, Jefe del Gabinete de Comunicación del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, Director del diario La Gaceta de Las Palmas, Cofundador y director del peridico digital CanariasAhora.com. Director del Canal Canarias de la productora Media Report y Director de la Televisión Canaria Internacional. Como escritor, ha publicado cinco libros.

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Los asesinos yihadistas veranean en furgonetas

Fue uno de los más terribles renacimientos que se recuerdan. De hecho, ocurrió en el recuerdo de tiempos evocados desde los más tétricos rincones de la memoria. Las masas corales entonaban arias sobre un carpe diem quam minimum credula postero hurtado a Horacio, manipulado e inoculado desde desconocidas aunque intuídas y plurales cimas y simas. Sin saber, no obstante, esos lodos gregarios si vivían presente, pasado o futuro. Incluso, se preguntaban si aquella explosión de variables estaciones donde se sostenía su hábitat tendría algún sentido y destino. El eslogan y la mentira habían clavado daga de plata sobre pensamiento y palabra. El mundo renqueaba y ecos, voces y alaridos construían un entorno sinfónico de paradójicas y enfrentadas armonías. La música de las sociedades no era otra cosa que ruido y las cabezas implosionaban o eran sometidas a muros psicotrópicos de contención. Hubo quien dijo que todo era un requiem por algo que fue y nadie conocía qué había sido. Parábola del árbol caído “Érase una vez un árbol que vivía de puntillas sobre el suelo. Este árbol ponía una sonrisa en primavera, cuando brotaban sus tallos, alegría en verano cuando maduraban sus frutos y nostalgia en otoño cuando se iba quedando desnudo. Un invierno vinieron unos hombres serios y lo cortaron.

El árbol vio como lo arrancaban de aquel trozo de tierra y lo llevaron.

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Estamos envenenados hasta los huevos. ¡Que nos comen los bichos por las patas!

Anda cierta parte del personal y los personajes comiendo ya semen de pulpo, plato que ha inventado un tal Muñoz, que no es hijo, sobrino o nieto del exalcalde pantojista marbellí sino eso que llaman “una joven promesa del cheffismo manducario o manducante” - un político emergente, en otros casos y esferas – apareado, además de con grandes ornamentos en los lóbulos de las aurículas, con una señorita de revista cutrónica entregada al selfi o posfotovanidad y a mostrar e insinuar supuestos encantos hasta que suenen las campanas de la venenosa toxina botulínica o botox, no un nuevo nombre para el sufragio secesionista sino ese chute incoloro que, intentando emular a Dorian Gray, convierte los rostros en el Cañón del Colorado, con la ayuda exógena de cirugías bananeras transnacionales que han logrado que no se sepa la nacionalidad de un culo, salvo que se muestre el pasaporte. Luego, si hay quienes andan todo el día llorando el imperio del denominado neoliberalismo, sensu contrario, camino alborozado con el nacimiento y consolidación de un nuevo surrealismo de patanes y destripaterrones al que, sin duda, llamaría surrestultitia. Ella da mucho juego a la hora del pensamiento, la palabra y el humor abracadabrante, aparte de ofrecer novedosos regates en el tablero de la ironía, la metáfora y el sarcasmo. Desde el Jaque del Loco o el Jaque Pastor hasta la Defensa Siciliana o el Gambito Evans.  

De hace ya bastante tiempo a esta parte, y acompañando a las tesis sobre la depredación que ejerce el hombre, la mujer, el gay, la sáfica y el trans sobre el medio ambiente - múltiples y pérfidas acciones que han sido agrupadas bajo el problema del cambio climático – desde estaciones atrás, da la impresión de que la fauna planetaria se ha rebotado en grado sumo y Krav magá y no está dispuesta a permitir que reventemos la tierra en unos cuantos años más. De momento, las agencias de inteligencia no han encontrado suficientes pruebas para, al modo de la Primavera Árabe, inferir que estamos en medio de un verano zoopandémico, pero sí es cierto que, aparte del VIH y el ébola, nuevos bichos cojoneros campan a sus anchas jodiendo al probo veraneante, esclavo durante once meses y que, en libertad vigilada, debe sufrir durante el mes de vacaciones atascos, pisotones, comida basura, accidentes de carretera, estrés al volante, barriga cervecera, multas de circulación, feroz gregarismo, escalope de arena, enterococos sin ron, piña ni piedad, Trichodesmium erythraeum o microalgas, crueles violaciones de rayos UVA y UVB por no usar lubricantes apropiados y hasta elefantes que embisten y tiburones que, de momento, andan nadando y guardando la ropa. El asunto se ha vuelto tan disparatado que, a las disensiones entre el Gobierno central y el autonómico sobre el microalguismo, ya se habla por ahí que la canción del verano en las Islas es un bolero-karaoke (?) titulado “Quiero ser tu microalga”, a la manera en que Carlos de Inglaterra quería ser el Tampax de Camila Parker Bowles, dama de alto copete no muy agraciada en la faz pero, según los corrillos de palacio y aledaños, una auténtica fiera en Flex, Pikolín  e incluso moqueta. Así, en medio de todo este caos globalizante, no es de extrañar que turistas, personal autóctono y ciudadanos de todo el globo sientan que les están tocando los testículos. De ahí al brutal fraude de los huevos contaminados con el pesticida fipronil va solamente un salto de gallina, polla o pita.

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El bravo agosto, calimoso y calamitoso: afortunadamente, siempre nos quedará Clavijo 'Vade Retro'

Que andamos todos presuntamente asirocados con motivo de la brutal inmigración del polvo sahariano, sin respetar fronteras, aguas territoriales telúricas ni espacios aéreos. El polvo, llamado calima en Canarias – la RAE dice que la calima es una niebla ambiental producida por gran evaporación de agua – el polvo, decía, está pues en suspensión, que desconozco si significa exactamente lo mismo que el polvo ha quedado suspendido. Lo está en el aire, cierto, pero no sé si se ha tomado también, tras el encuentro en Marivent entre Rajoy y Felipe VI, alguna medida cautelar relacionada con los crueles y degenerados encontronazos de género. Porque quién evita el polvo, evita la rabia … no, me parece que no era así. Me suena que era 'quien evita la tentación, evita el peligro', aserto absolutamente demostrado, ya que tentación y salto de cama son la misma cosa. Al efecto, justo hace 45 años, Marlon Brando era gran consumidor de mantequilla La Irlandesa, según Bertolucci.

No hay duda alguna de que el planeta está caliente, tanto en el sentido cabreante del término como en el que tiene que ver con los grados Celsius, Farenheit o Kelvin. El personal anda asimismo en plan Góngora y Argote, pero sin reirse. Más bien con cara de bad milk, escasez de educación y espíritu cívico depauperado. Una pena.

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Trileros de la macroeconomía y la estadística

Los números  no tienen rostro. Los números no miran. Carecen de escrúpulos. Ni sienten ni padecen. Se mueven porque los mueven. Desconocen el llanto y la lágrima. Permanecen impasibles ataviados de tantos por ciento (%). Pero el número es una lápida que esconde hambre, horror y muerte. Junto al verbo envenenado, el eufemismo, la corrección política y la hipocresía, los dígitos se asocian en peculiares   gang members : la estadística, la encuesta, el sondeo, para dibujar paisajes que no existen pero deben existir para que las estrategias diseñadas por el capital sin alma encuentren adecuados paisajes poblados de rebaños en continua trashumancia. Esos rebaños construyen la riqueza. Pero no la disfrutan. Simplemente la ven de lejos fabricando sueños e ilusiones que jamás habrán de cumplirse.

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Polivacaciones y patadas de género en popa. ¡Fuerte desgaste, caballeros y caballeras!

La lontananza sai, è come il vento. Spegne I fuochi piccoli, ma a ccende quelli grandi... Quelli grandi. El lenguaje también es libre como el viento, mundo vivo y en expansión, fuerte y frágil a la vez que, cuando es hermoso, fluye con la cadencia de un Nocturno de Chopin, el Concierto número 1 para piano y orquesta en Bb menor de Piotr Ilich Tchaikovsky, el celebérrimo Adagio de Albinoni, la intensidad del Adagietto de la 5ª Sínfonia de Gustav Mahler en Cm, la emotiva dulzura de la época cool de Miles Davis o Chet Baker y hasta la alegría desbordada y desbordante de la Marcha Radetzky en D mayor de Johann Strauss (padre), que el primer día de cada Año Nuevo convierte a Viena en la capital del Universo. Friedrich Wilhelm Nietzsche: “Sin música, la vida sería un error”. Sin pensamiento y lenguaje, me permito añadir, no existiría la vida tal como la concibo.

La lengua, el idioma, es un campo sembrado de lenguajes que conforman el intrincado y complejo mundo del entendimiento y la comunicación entre los seres humanos y aún más allá. Dentro de esa infinita geografía, tal vez en los confines de la belleza pero, sin embargo, en el centro de la existencia diaria – no toda existencia es vida – aparece lo que se ha dado en llamar el lenguaje político que, es evidente, tiene unas caracteríticas muy definidas con mínimas excepciones: indigencia de vocabulario, abuso hasta el vómito del eufemismo, tergiversación o manipulación de las acepciones de las palabras, construcción distorsionada de frases, expresiones o discursos … El lenguaje político y la corrección política están mucho más orientados a la cacofonía y destrucción del proceso comunicativo que a la excelencia en el encuentro que se produce cuando el receptor comprende lo que formula el emisor. Es decir, el lenguaje es utilizado con una soberbia cantidad de maquillaje y torsiones, de modo que, lejos de perseguir la explicación, pretende la manipulación. Si seguimos el camino correcto, esa manipulación lleva al desencuentro en la convivencia, al control del pensamiento y a la anulación de la conciencia.

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Rajoy olvida que se llama Mariano

-¿Su nombre?

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Relax en la 'vesica urinaria' de la policía de Soria

Lo más gracioso y a la vez patético del mugriento caso y casa de Soria y sus policías adjuntos siempre fue para mi lo de las meadas de las porras del orden en los muros de ese barrio de alto standing y, en algún caso obvio, infecta clase. Lo demás: el coste para el dinero público, la basura generada por la corrupción del régimen de partidos, los favoritismos corporativistas a presuntos y presentes canallas de cuello blanco pero menos, el nepotismo sectario y la desvergüenza -a cara descubierta- en la misma cara de la sociedad civil, son tan evidentes que no descubriría nada insistiendo en ello. No me gusta unir las palabras en gregarias redundancias. Posiblemente no haya que hacer leña del árbol caído, no usar su madera derruída para fabricar calores, pero sí es preciso respetar la Naturaleza y que el ecosistema funcione. El árbol, como todo ser vivo, debe terminar disolviéndose mordido por la podredumbre y la carcoma. Más si su savia fue veneno.

Venía diciendo y digo que en estos últimos episodios del dueño del sol, es el proceso fisiológico de la micción policial el que me salta a la cara como un nauseabundo esputo del poder oscurantista, ejercido sin el más mínimo pudor o escrúpulo sobre la ciudadanía que, no sólo rabiza o colipoterra, también corre con el gasto del lecho donde habrá de llevarse a efecto la sodomía. La policía situada frente al chalé del elemento,  denominada con pretendida pomposidad léxica policía estática, lo era tanto que su hieratismo impedía el alivio que supone desprenderse de las bazofias que hacen escala en la vejiga urinaria y los intestinos. Puro terrorismo somático practicado sobre el agente de la ley encadenado al sillón de la bombona, que evita hacerse encima lo que hacen los bebés que no llevan esposas ni pistolas. Sí pañales. El Tao habla del agua –el color ahora no tiene importancia- como elemento poderoso, implacable e imparable, de modo que este teatro del absurdo no podía obtener su the end de otra manera que asomando a aquella ventana llamada bragueta la porra anatómica del orden para, frente al muro popa a la calle, dibujar desesperados óxidos a la manera de la escritura automática surrealista. Que la meada, aunque provenga de la autoridad, jamás puede ser figurativa sino abstracta, condición que impone la Teoría de la Gravitación Universal. Pero si el guardia rompe su hermetismo físico para hallar el placer ante el bloque, el poder político, en este caso Interior, edifica una elipsis miserable y oscurantista y vierte la lluvia dorada sobre el probo ciudadano o buen hombre que paga sin saber por qué los derechos son tan arbitrarios que, lejos de ser controlados por la Justicia, resultan consecuencia de la arbitrariedad impune del Ejecutivo ejecutor y sus múltiples brazos armados, desarmados o hechos un desastre. Es muy posible que el policía meante o meador, simplemente voz, acción y reacción de su amo, no haya leído jamás a Gramsci, quien una vez comentó que “la Policía es el órgano represor de la clase dominante”. Evidentemente, con los matices que otorga el paso del tiempo, podríamos ir mucho más allá de la definición de Antonio, pero resulta curioso que sea la derecha alianzapopular la que haga buena y perpetúe la filosofía marxista de uno de los grandes pensadores del siglo XX. Al efecto, resulta conveniente la lectura de Cuadernos desde la cárcel, dejando de lado el radicalismo ideológico cualquiera que sea.

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Una tarjeta negra con agujero de bala

Vivía Hispania una canícula de gran y cruel solajero como si viviera uno de esos tiempos que parecen que cualquier tiempo pasado fue mejor. Siempre que no se vaya de 1975 hacia atrás, que entonces ya estamos ante asunto, trasunto y remedo de exhumaciones, tibias y calaveras ideológicamente significadas. Es decir que, efectivamente, el calentamiento era tan global que no había rincón sin ebullición, hervor o borboteo. Así, con el mercurio rebotado, una mañana de esas que lo es cuando ya ha transcurrido el día anterior, la pólvora ardiente se encochina y empitona a Blesa entre pecho y espalda en Puerto del Toro (Córdoba) sin que estuviera vestido de luces. Miguel, gran amigo de Aznar, vividor por antonomasia, consumidor compulsivo de lujo en la onda corrupta alianzapopulachera, utiliza por última vez la black card para sacar billete al Infierno. De Caja Madrid al ataúd que es también caja, pasando por juzgados y cárcel. Cuando escribo, dicen que se pegó un tiro con un rifle de caza mayor. Acertada elección para un ser engolado y aficionado a matar. Debió liquidar tanta fauna africana como Mataelefantes John. No soy criminólogo ni he salido de copas con Marlowe, pero, normalmente, los que usan un arma larga para poner fin a su existencia, se sientan en una silla, apoyan la culata en el suelo, se meten el cañón en la boca y aprietan el gatillo. Tal vez le pareció a Miguel que no era conveniente destrozarse el cerebro por si la ciencia decidía congelarlo para posteriores estudios. De ahí, la opción del do de pecho. El caso es que, notum autopsia declarentur, semeja que aparece como incuestionable el suicidio. Curiosamente, desde que se supo del óbito, ningún medio ha señalado que también cabía, a priori, la posibilidad de un asesinato. Un elemento con esa vida y esos hediondos saberes tiene tantos enemigos que cualquier agujero es una trinchera. Y dirá Miguel, gaviota carroñera aunque de elegante vuelo: ¡Que me quiten lo bailao!

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...Y Arguineguín se agarró la gran tranca

E ra la fiesta del agua,  Festival del Agua Arguíneguín H20 , que estrenaba nombre con el municipal objetivo de que, cambiando el collar al perro, el perro, chucho o tuso, cambiara de raza, cosa difícil pero no imposible en esos sures caniculares donde se han cocido potajes de todo tipo y sabor. Nadie sabe cómo, aunque todos lo saben perfectamente, el matrimonio formado por las dos moléculas de hidrógeno y una de oxígeno entró en tal crisis conyugal y degeneración alquímica, que el líquido y aséptico elemento mutó en pócimas con alcoholes de todo tipo, condición y precio de garrafón, a los que se sumaban como guarnición, hachís, marihuana, anfetaminas, cristal, popper, corte, éxtasis … todo ello conformando un gregarismo degenerado y pagano – un inmenso   terabotellón  – para abrir las fiestas en honor de la Virgen del Carmen, patrona de marinos y pescadores pero no de puntos y comas etílicos ni de tremendos cebollones, que para eso ya están Dionisio y Baco. Viene lo del cebollón porque supe de esa iniciativa saturnal y sus resacas, cuando bajaba de Piso Firme y en idénticas condiciones de paso, tras hacerme con varios ejemplares de bulbos rojizos de kilo y medio, cultivados por la genial agricultora Puri Moreno Moreno. La cebolla es excelente – sobre todo, cruda – porque contiene minerales y oligoelementos: calcio, magnesio, cloro, cobalto, cobre, hierro, fósforo, yodo, níquel, potasio, silicio, zinc, azufre, bromo … además de vitaminas A,B,C y E. Sus enzimas favorecen la fijación de oxígeno por parte de las células, colaborando en la función respiratoria. Por ello es muy buena para las afecciones respiratorias. El único problema que tiene es su potente olor – los ingleses consideran o consideraban de mala educación comerla   a pelo  – olor o hedor que, en determinados casos, puede considerarse   acoso de género , lo que, probablemente, llevaría aparejada una pena de alejamiento y trabajo de ayuda a la comunidad con Colgate y Listerine.

La alcaldesa de Mogán cometió una imprudencia cuasi criminal, al convocar un acto sin efectivas garantías de que se desarrollara con normalidad. Sus explicaciones al respecto son de parvulario e incluso guardería, pero ya se sabe que los ayuntamientos canarios suelen esconder la mano tras tirar la piedra Zanata. Es aceptado indolentemente por la ciudadanía que haya cosas que no se expliquen en sí mismas ni se expliquen a la sociedad civil. Porque, mejor no meneallo. Mas el agua, que se sale de la jarra. Onalia Bueno,  conocida ya por aquellos andurriales, ha optado, a posteriori, por matar al perro para que se acabe la rabia y, muy segura de sí misma, advierte que ya no habrá más fiestas de agua que no es agua sino catarsis de alcohol y drogas. Para más inri, los asistentes al evento eran menores de edad en su gran mayoría, menores que no se detienen en la bebida a destajo sino que, de inmediato, pasan a las peleas y el vandalismo. No es una cuestión de hoy, sin embargo, sino de bastantes ayeres.  Onalia da explicaciones y a quien Dios se las dé, San Pedro se las bendiga.

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Navidad de estío: caballos y patinetes

Hubo un tiempo, aquel érase que se era, ese érase una vez, un “Henry Caulder supo por el ruido de las pisadas que venían a matarlo”, un   illo tempore , en que, como chanza, befa, chacota o burla, se decía mucho aquello de que “la policía no es tonta”. Justo en aquel momento dado en que, preferentemente, algún simplón o simplemente María quería poner de manifiesto su sagacidad frente a cualquier tema, entuerto o coña en circulación por la calle, el carril guaguas o la   street  Pilarillo Seco, que es como nuestro Londres de andar por casa. A mi, y perdonen que me refiera a la Memoria Histórica en su versión más estúpida e hilarante, estos tiempos me recuerdan a la época en que Francisco Franco, Caudillo de España por la gracia – menuda gracia – de Dios, más de un millón de muertos y los asesinatos ad hoc, se dedicaba a   inaugurar pantanos , que tenían mucha más agua que las presas y represas de esta Gran Canaria que camina   a pasos agigantados hacia el Sahara de sílice y pedregales.  Bueno, que la policía no es tonta aunque a veces lo parezca. No por culpa de la misma policía en su profundo fuero íntimo e interno, sino a causa de aquellos que la dirigen desde la política, sus aconteceres y ágapes. Estrategias al fin, centradas en que una serie de caballeros, caballeras, gaysos, gaysas y transcabalgaduras – siempre los mismos – aparezcan rellenando páginas de periódicos en base a cualquier bobería o gilipollez. Más que nunca, el político dedica su tiempo a parecer mucho más que a ser y gobernar. Su trabajo no es otro que el patetismo surgido de la postmodernidad basura. El servidor público ja, ja, es pactante e impactante, pero ineficiente y cateto en términos generales. Y así nos va, mientras mienten y barajan los datos macroeconómicos aislados y fuera de contexto, de tal manera que la sociedad civil ría las gracias del positivismo imbécil desde esa babosa Torre de Babel que construye el no enterarse de nada y a ti te encontré en la calle.

Fue hace tan poco que parece que lo acabo de escribir, cuando me referí a esa curiosa dualidad bicanarista – seguramente desprendida del concepto binario cibernético y los entrometidos algoritmos – por la cual,   el número 2  se ha convertido en el rey de los dígitos que circulan por la polis. Y hablé cuando escribí, de la bicoca – esnifada y politizada -, del binacionalismo – el de CC y el de NC – y del bioequinismo – dos caballos alquilados para la Policía Equina de Las Palmas de Gran Canaria -. Ahora no me queda otro remedio, la noticia lo impone, que referirme al bipatinetismo eléctrico (ver   Thomas Edison  por razones de Ciencia y Cultura) o bi – guay   segway , que utilizará la Policía Local   Las Canteras avanti , sin llegar a El Confital, a causa de los riesgos de despeñapiedras o mordidas de enterococos en celo, ya que el tiburón ballena que navegaba cerca de La Palma, aunque tire hacia aquí, sólo come fitoplancton con wasabe. Ningún científico ha demostrado que se comporte como un antisistema y odie a las fuerzas de seguridad. Los   segway  esos de las pelotas, perdón, de las ruedas, conseguirán que dos números uniformados se desplacen hasta a 20 kilómetros por hora para evitar botellones en la arena, calentamientos sexuales fuera de lugar o potajes de berros y ropavieja tratados al trancazo y desparramados. Como no podía ser de otra manera, el alcalde se sacó la foto con los   paratos  de alquiler, que nos costarán 15.000 euros hasta que finalice el año. Si carburan éstos y los   horses sin nombre  trotan, se adquirirán o alquilarán más para insistir en una de las tesis fundamentales de los régimenes actuales: primero, seguridad, aunque dé risa, y luego libertad, no obstante lleve al llanto ser desposeído de ella. Cosas de poetas. Recuerdo al efecto, una frase muy grosera que escuché una vez o varias: “Tú que eres poeta y dices poesías, bájame la bragueta y tócame una folía”. El habla de la calle tiene razones que la educación no comprende y que expone mucho mejor que yo   Manolo Vieira.

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