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Jorge Batista Prats

Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Autónoma de Barcelona y Master en Periodismo y Comunicación por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Fue Jefe de la Sección Política del periódico Canarias 7, Jefe y analista de la Sección de Economía del periódico La Provincia, Jefe de las secciones Nacional, Internacional, Edición y Cierre de La Opinión de Murcia,  Corresponsal y analista económico en Canarias del periódico La Gaceta de los Negocios, Director del diario La Tribuna de Marbella, Jefe del Gabinete de Comunicación del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, Director del diario La Gaceta de Las Palmas, Cofundador y director del peridico digital CanariasAhora.com. Director del Canal Canarias de la productora Media Report y Director de la Televisión Canaria Internacional. Como escritor, ha publicado cinco libros.

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Ataca el rabo de gato y cae Pablo de cola

Y no me quedó otro remedio, a mi que he sido y soy navegante y marino, que acudir a De la Barca para refugiar mi estremecer, mi palpitar, mi tiemblo, ante los acontecimientos que siguen rodeando nuestra existencia como apaches al ataque de los carromatos en círculo de bellas artes cual el asesinato de Quincey. Que la vida me empieza a parecer una película de Ford, aunque sin esos inmensos espacios donde escapar de los ataques tóxicos sobrevenidos desde el alba al ocaso y que, tal el rayo que no cesa, se cuelan por las rendijas, las fisuras, las rajas y los resquicios. Que desquiciado, hasta duermo con la mente arrebatada ¡Ay mísero de mí, y ay infelice! Apurar cielos pretendo, ya que me tratáis así, qué delito cometí contra vosotros naciendo. Aunque si nací, ya entiendo qué delito he cometido; bastante causa ha tenido vuestra justicia y rigor, pues el delito mayor del hombre es haber nacido.

Heme pues como un niño sin madre la mare que em va parir – en esta plataforma tricontinental y tricornia contemplando, aparte del pasar la vida, el correteo y hasta el quedarse con uno de gentes, gentas, gentuzas, gentuzos y gentutrans de credos variados y espeluznantes decires y circunstancias. Orteguianos malditos que no pueden vivir sin ellas. Que son incordio de los probos ciudadanos, convertidos en objetos por decreto. Y me di la media vuelta, una más de las decenas emprendidas intentando alejar la pesadilla: Clavijo y yo éramos arrastrados al potrero por una grúa Poli con licencia para matar, bajo los gritos de una turba mentalmente masturbada: ¡Barrabás! ¡Barrabás! ¡Barrabás! Mientras, nos filmaba una cámara enviada a los tejemanejes nivarienses por un tal Negrín que no quería irse a negro y un consejo rector formado por paralelas que nunca se encuentran, o se encuentran en el infinito, que es un motel de carretera en la Ruta 66, The Mother Road. Un establecimiento nacido para los salvajes. Para mi, la cara de Clavijo es como aquellas de Bélmez. Que por mucho que les pasaras el estropajo con Fairy al aloe de Fuerteventura no se iban ni de coña. Volvían, volvían y volvían. Hasta que me largué yo, porque la montaña no venía a Mahoma y temía una fatwa del ISIS chamuscado en Siria. Sudando como uno despierta de los terrores nocturnos, reparé en lo kafkiano de mi recorrido por la zona REM. El procés sobado, sobajiento y sobajoso que había querido olvidar llegaba de nuevo de la mano de El Proceso.

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Una 'guarrerida' española

V enía yo por la Avenida Marítima de Las Palmas de Gran Canaria de La Isleta al Refugio y al Muelle Grande, huyendo de los petroleados corales invasores como si algún diputado nacionalista me hubiera colocado una antorcha en las posaderas. Como un toro embolado por procedimiento invertido. En popa, no en proa. Fuego en el   diodeno rectal. ¿Te dah cuen…?  Corría sobre los charcos de sangre de Yemen, me cruzaba con sus mutantes peripatéticos y esqueléticos, sorteaba el tanque de Zimbabwe, casi vomitaba al pensar en   La Manada  violenta y   violante  y también en el parlamentario (?) Rufián, de   rufo  o   chuleta , mostrando esposas con esa pinta de cananeo catarí, catará … ¡Oh terror! “ ¡No puedor, no puedor! ”. Esperaba no encontrarme de frente con el enjambre de avispas asiáticas que momentos antes había liquidado a un gallego de 25 picotazos – “ Corre Lito, que nos matan ” – que ni un yonqui con más monos que la selva de Tanzania. ¿Qué hacía yo por la Avenida Marítima “ con menos ropa que Tarzán ”? Buscaba un titular, endemoniado como un hurón esquizoide que hubiera perdido las llaves del loft. Buscaba la cabecera de esta melé de   paroles  con la cabeza casi perdida,   porque voy a perder la cabeza por tu amor .

Buscaba, usando la ley física de   Gwendolyne como buscan las olas la orilla del mar…  pero también tenía un plan B y hasta uno C. Como Puigdemont, el   cometarros  en Flandes, o Artur Mas, ese genio que no estaba preparado. Ni para la independencia ni para pagar la fianza fijada por sus tropelías y embustes. Que se la pagan los currantes de base, los de los   tarros comidos. ¡Ahí está charlie ¡Envíen los cazabombarderos y fríanlos con napalm!  ¡No! Perseveremos en el diálogo, que ellos nos han matado a palos y nosotros vamos a matarlos a votos … o algo así. ¡Ay Rufián, pícaro, garitero! “ Me he comido un solomillo más duro que el wonderbra de la Dama de Elche “. Que bajando la comida iba, corría, transitaba, aligeraba … sin saber que un inesperado, luctuoso, doloroso suceso y deceso, me iba a dar la frase apetecida, la síntesis de la revolución más grotesca de las que recuerdo haber sabido, palabras ingeniadas por Chiquito que ya no está y servidas en bandeja de plata, como acudió la cabeza del Bautista a las manos de Salomé, premiada por su padre, Herodías, por una sensual Fiebre del sábado noche sin Tony Manero pero a degüello. Un   Time of my life  en ataúd de caoba. Una sexy   Gilda  en trance de llevar a Glenn Ford ante el Juzgado por violencia de género y guante largo acharolado. “ Una guarrerida española ”.

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La regla biológica de Clavijo

H ubo muchas ocasiones, años que se alejaron para siempre, en que mi padre, al verme callado y mirando para los celajes, me preguntaba: “¿Qué te pasa Jorge?”. Yo le contestaba: “Estoy aburrido, papá”. Y él, a continuación, sereno, sin alzar la voz, me decía con calidez: “Sólo se aburren los tontos, Jorge”. Así que, dado que el tema catalán, apodado   el procés , comenzó hace días a intentar aburrirme, decidí emprender la huida hacia otras latitudes como alma que lleva el diablo y a quién Dios se la dé, San Pedro se la bendiga. Eso no quiere decir que al xenófobo Puigdemont no lo tenga vigilado en su inexorable marcha hacia la mazmorra, trena, galera, trullo, talego o habitáculo de similares características. Si la actualidad fuera mujer, todos los periodistas estaríamos encarcelados por acoso y violencia de género en general, coronel o cabo furriel.

Desde que uno puso la razón en uso, en ocasiones en abuso, porque – a mi me lo dijo Pascal y a otros se lo dijo Pérez –   le coeur a ses raisons que la raison ne connaît point , desde que uno se tiró a la calle, no para hacer la misma sino para rellenar cuartillas, siempre escuchó hablar de un terror bastante más antiguo que el debido a   Freddy Krueger, el de Elm Street ,   la niña de El Exorcista ,   Nosferatu, el Vampiro ,   La matanza de Texas ,   Hannibal Lecter . o Ignacio González y Rato en   Dos mangando juntos . Ese pavor, ese espanto, es el denominado   terror al folio en blanco o las musas han pasado de mi, estarán de vacaciones. Jamás conocí ese miedo. Basta una mirada hacia cualquier parte por indeterminada que sea para encontrar una célula dispuesta a intercambiar ADN y construir el cuerpo de un texto. Así que estaba uno de los días de esta pasada semana con la rígida liturgia de leer toda la prensa posible, la de aquí, la de allá, aquella otra, cuando me tropecé con ese   fistro de titulal ¡Cobalde! : Clavijo:   “Tener hijos es opcional, pero que te venga la regla es biológico, por decir algo”.

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La patética huida del ave de corral

Abrías el grifo y manaba cocaína. Durante los años ochenta, el hotel Mutiny de Miami era un carismático presbiterio donde se codeaban narcotraficantes – Súper Papi, El Raspao, El Perro – famosos del star system, la élite política, leguleyos, mafiosos… todos bajo el logo de un pirata y con puntos cardinales muy bien definidos: sexo, coca, champán y música disco. Ya Gloria Gaynor había hecho una importante declaración de intenciones justo al final de lo 70’s: I will survive. Donna Summer tomaría luego el relevo. Todo lo cuenta el periodista Roben Farzad en su libro Hotel Scarface, publicado por la editorial Berkley. Y narra Farzad que un narco de nombre Mario Tabraeu – al parecer inspiró a Brian de Palma para crear el personaje de Al Pacino en Scarface – tenía un chimpancé llamado Caesar al que hacía pasear pertrechado de gruesa cadena de oro y rolex. Una atmósfera interesante. Como interesante es encontrar encriptados e insolentes puntos de conexión entre escenarios con diferentes realidades que, no obstante, parecen estar movidos por una ingeniería muy similar. De ahí la conspiranoia, tan de moda para explicarlo todo. Mucho se ha hablado, especulado y escrito también sobre el misterio que se oculta bajo la letra de una canción que habla asimismo de un hotel: Hotel California, del grupo Eagles.

En un oscuro camino del desierto, viento frío en mi pelo. Cálido olor de colitas elevándose en el aire. Adelante, en la distancia, vi una luz trémula. Mi cabeza se puso pesada y mi vista se oscureció. Tenía que parar por la noche. Ella estaba allí en la puerta de entrada. Yo escuché la campana de la misión y pensaba para mi: ésto debe ser el cielo o el infierno. Entonces ella encendió una vela y me mostró el camino. Había voces bajo el corredor. Me pareció escucharlas decir: Welcome to the Hotel California (…) Bienvenido al Hotel California. Un lugar tan adorable, un lugar tan adorable. Ellos disfrutan la vida en el Hotel California. Qué linda sorpresa. Trae tus excusas”.

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La España de los rumiantes

Hasta el momento en que escribo estas letras, seguro que de efímera existencia dado el correcaminar de los tiempos endemoniados que nos viven, siempre había considerado que en el animal apartado de los rumiantes estaban colocados, algunos con hierba y otros sin ella, los bóvidos, los cérvidos, los jiráficos y los camélidos. Ahora, motu proprio, sin permiso ni autorización de nadie o ningú, he decidido colocar a los políticos, a bastantes de ellos al menos, en esa categoría de bichos que, aparte de bien comer y no dejar comer, como el perro de Trajano, se toman su tiempo y el de los demás en masticar y regurgitar los alimentos para volver a masticarlos y regurgitarlos one more time hasta que te sacan de quicio, te desquician y acabas rompiéndote la crisma intelectual en el quicio de una puerta sin salida que no hay quién demonios explique con claridad qué hacía allí donde fue situada por no sé quién. ¡Hable en cristiano! Pues que el procés y sus circunstancias revolucionario/represivas, esa tragicomedia hispana de imbéciles desnortados, me tiene hasta las mismísimas partes pudendas. Que, a pesar del calor que hace en estas islas clavecinas, clavicordias, clavicémbalas y hasta clavelitas, miro hacia abajo y nada de lo más apreciado aprecio. Justo como si estuviera bañándome en aquellas aguas de Islandia de dónde nadie vino jamás.

Es de todos y todas sobradamente y sobradamenta, hierbabuena o hierbahuerto conocido, que los testículos son elementos tan vehementes y empecinados que, aparte de servir a los hombres para descojonarse, acojonarse o hacer las cosas por cojones, llegan a llevarle la contraria a Newton y suben y bajan a voluntad mucho más en función de la meteorología que de la Ley de la Gravitación Universal. Aunque parezca que, en principio, esto no tiene nada que ver con patriotismos, independencias, secesiones, xenofobias, ADN, odios, fraticidios, Estado-Nación, mentira, hipocresía, Gobierno y Govern, izquierda, derecha, delante y atrás, quién sepa leer entre líneas como Pointer, Braco de Weimar (ojo con lo que vino después) o Sabueso, habrá inferido ya que no hay peor huida que la huida hacia delante. Esa que casi siempre lleva al abismo, en tierra, o a las zonas abisales, en la mar.

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Catalunya: ¿del mártir al muerto?

Y Asterix llegó a Iberia, esta vez en línea low cost, y advirtió que Hispania estaba en llamas por los cuatro costados. Al oeste, la frondosa Galicia ardía presa de piromaniacas acciones criminales. Al Este, en Catalunya, el fuego habitaba en corazones y almas, no se sabe si dejados de la mano de Dios o cogidos del brazo del odio. Y vio Asterix que el Estado mandaba requerimientos y la Generalitat contestaba con circunloquios, evasivas, perífrasis, ambages, rodeos e insinuaciones y déjame unos días para mirármelo, aunque hemos proclamado la independencia sin llegar a proclamarla del todo, al efecto de dialogar cómo podemos lograr coger puerta con la negociación sin necesidad de que acabemos al toletazo limpio o en la trena / talego. Porque la independencia es independiente del diálogo, ya que éste sólo la persigue a ella. Es innegociable, aunque sólo lo afirman claramente los más radicales, las izquierdas atomizadas y voces con eco, que insisten en que las Fuerzas del Orden fueron desproporcionadas al tratar de impedir que el 1-O se constituyera ya para siempre en el 1-O como símbolo de la libertad. Un referéndum con todas las de la ley pero sin cumplir ninguna. Quedose el galo revolucionario como si hubiera impactado contra una farola en Les Champs-Élysées o se hubiera soplado una botella de absenta – la fée verte – en el mejor estilo de Rusinyol, Modigliani, Degas o Van Gogh. Con la cabeza dando tumbos, es decir, girando como un trompo, llamó Asterix a Obelix con la intención de obtener información de la crisis catalana, que el arder vegetal – Os bosques en chamas – no tiene ciencia alguna. Ni conciencia. Nada pudo lograr, porque su potente amigo de menhir que te crió sólo había llegado hasta el personaje de Lluis Companys en el estudio de la Historia. No le quedó otra opción que marcar el número del druida Panoramix, quien sí supo explicarle la cuestión del 155 – Asterix, en su candidez, ni siquiera conocía el 69 – y le dibujó un panorama nada halagüeño acerca de la situación que se iba a vivir allende Les Pyrénées tirando para el sur. Que el sur también existe. Y, triangulando como sobre una carta náutica, más al sur del sur que no es ultrasur sino ultraperiferia, está Canarias, también afectada por la calentura del siroco, que se bebe el agua del viento y deja de ocre el cabello y coloca el polvo en suspensión. Como el famoso 155, según Panoramix, deja a una autonomía sin serlo con la intención de volverla a constituir como originariamente fue. Y es el calor desconsiderado e impertinente quien convierte el nacer en un dolor a temperatura ambiente. A 40º centígrados en el Hospital Materno de Las Palmas de Gran Canaria, a donde las familias de las embarazadas en tan embarazosa situación llevan ventiladores domésticos, de cara a conseguir que los bebés no nazcan sudorosos y encabronados, cosas que ya procura el vivir a posteriori y no hay por qué adelantar.

Advierte una cosa Asterix, dijo Panoramix mientras soportaba interferencias de Radio Pirenáica: ya los secesionistas tienen dos mártires, dos Jordis de 23 de Abril, y en breve tal vez también al más mosso de los Mossos, el major de los Mossos d’Esquadra, Josep Lluis Trapero, a quien la Fiscalía busca las cosquillas para apretarle clavijas con barrotes de hierro.

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La secesión o no de los puntos suspensivos

Pasan las cosas tan rápidamente que los análisis se desanalizan y se desalinizan. Que se quedan sosos y no saben a nada. Pierden actualidad con tal fugacidad que sólo se justifican porque ni los periódicos pueden aparecer en blanco ni las televisiones en negro. Consecuentemente, no es posible la moratoria, el tiempo muerto o el año sabático. Ello convierte el trabajo periodístico en la angustiosa búsqueda de, al menos, argumentos que logren rebasar la muerte súbita y se alejen de la ficción. Precisamente, porque cualquier ficción es posible para construir nuevas realidades. La hiperinformación sobre cualquier asunto lleva al ciudadano al agotamiento, por eso es una de la técnicas más empleadas en política y que el común de los mortales conoce como mareo de la perdiz, con permiso de Miguel Delibes. Al cabo, cualquier problema, por importante y profundo que sea, se va diluyendo hasta que surge otro que le arrebata la actualidad. Y así sucesivamente hasta el final de los tiempos dios mediante, aunque haya cosas y casos que permanezcan encriptadas, enquistadas y en estado latente de conservación. Quizá por eso, Jean-Baptiste Poquelin, gran hombre de teatro, comentó un día que “el público admite el error, pero jamás el sopor”.

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La rebelión de las cajas chinas

E xcepto las fotografías, sujetas obligatoriamente al instante, todos los titulares de los periódicos durante y tras el 1 de octubre de 2017, estaban más cantados que La Internacional, Els Segadors y el Cara al Sol. Cualquier observador de ese presente   continuum  que ha sido el pulso entre la Generalitat y el Gobierno del Estado durante meses sabía de sobra que habría altercados, que   los Cuerpos de Seguridad tendrían sus más y sus menos con los mossos  (ya la Generalitat había hecho con antelación los pertinentes cambios en Interior y otras carteras), que había plan A, B, C, D y demás letras del alfabeto para que hubiera votación, aunque al final las papeletas fueran a un cartucho, que la manipulación y la mentira tendrían su hueco, como el victimismo y el presunto martirologio, que la proporcionalidad de una acción policial es muy difícil de establecer a priori, que de un tal coronel de la Guardia Civil, Pérez de los Cobos, como comandante en jefe y coordinador del reparto de porrazos iba a saberse menos que de aquel que bajó a comprar tabaco a medianoche y apareció en Venezuela, que la independencia de Catalunya se iba a proclamar de una manera patética, en el más puro estilo de una dictadura bananera, sin garantías, sin observadores internacionales y sin otra razón que una calle (con el 60% de abstención) adoctrinada en que ganaría   la libertad  saltando por encima de la legalidad. Ese patetismo, esa obscenidad, se correspondió también con la falta de inteligencia política de un Estado plagado de juicios por corrupción, que arrastra la metástasis del 78 sin encontrar un camino de cohesión y con una deuda tan brutal que merma fuertemente su soberanía y su peso exterior. El convencimiento del ahora o nunca por parte de la atomizada izquierda y su fuerte presión sobre Puigdemont y Junqueras indica que, según se adelanta, al parecer será el lunes – si no aparece mediante el mediador que lo mediara y que buen mediador será – cuando se proclame unilateralmente la república independiente de Cataluña y lo que haya de venir después. ¿Cómo va a aceptar el Gobierno de una nación sentarse a negociar, medie quien medie y calcetín – se ha hablado de que fuera la Iglesia, tiene coña – a negociar, digo, el resquebrajamiento del Estado política y geográficamente?

En definitiva, al nacionalismo radical no le quedaba otra que actuar como actuó y   el Gobierno del PP afrontó el sainete embozado de capa y espada.

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Y el otoño nació de fuego y muerte

Y de las aguas, sin llegar a caminar sobre ellas, ( microalgas, enterococos, e-coli, emisarios mierdosos, antibióticos piraña para truchas y humanos) pasamos al fuego (incendio   hambriento  – corresponde a los tiempos – en las cumbres de Gran Canaria, calentamiento por fricción de un concejal nivariense y geotermia en búsqueda de futuro). Como si algo no definido nos impulsara de nuevo hacia los principios del pensamiento. A los filósofos presocráticos. Así, Tales de Mileto, más de 500 años antes de Cristo, tras dedicar los días a estrujar todos sus lóbulos cerebrales e incluso, según varios maledicentes, el bulbo raquídeo, de cara a definir qué diablos era eso de la realidad y su principio creador – el arjé – decidió, sin consenso ni urnas de ninguna clase, que era el agua el germen y umbral de la vida. Claro, que él estaba en Mileto, en un punto del litoral de la actual Turquía. Por aquellas costas, el agua del Bósforo, Mármara y el Egeo estaban presumiblemente limpias. En cuanto al Ponto Euxino (después Mar Negro), hay múltiples teorías acerca del por qué de su nombre. Dicen que se le llamó   negro  y no   de color fundamentalmente porque no se había inventado esa represión que significa la denominada   corrección política  y porque, al parecer, unos 200 metros por debajo de su superficie existe una capa de sulfuro de hidrógeno donde vive a placer una etnia microbiana que produce brunos sedimentos a razón de la oxidación anaeróbica del metano. Por otro lado, algunos científicos mantienen que, dado que ese mar tiene mucha menos salinidad que el Mediterráneo, hay turismo de masas de microalgas. Algo así como un remedo bacteriano de la marcha ibicenca o el sabor de Arguineguín y Mogán, pero sin alcohol ni éxtasis.   Y estuve a punto de cambiar tu mundo …

Para no volvernos locos con tanto griego pensante, basta con señalar que dos discípulos de Tales, Anaximandro y Anaxímenes, optan por gobernarse solos y anuncian que el principio de todas las cosas es “lo indeterminado (Apeiron)”, como el PSOE, o que ese arjé reside en el aire, seguramente por aquello de   Mortus est qui non respirat , resolla o resuella. Aquel que fue cocinero antes que fraile tuvo claro enseguida que Pitágoras iba a optar por el número, de modo que nos estuvieron machacando años con el triángulo rectángulo, los catetos – los hay por toneladas – la hipotenusa y su apuesta sexual por el trío, de tal manera que ésta última, la hipotenusa, al cuadrado es igual a la suma de los catetos, también al cuadrado cada uno de ellos. Por razones de equidad social. Una verdadera orgía, en definitiva.   Otro ladrillo en el Muro.

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Zebenzuí, el follador follado

Aunque admito que es moverse sobre el filo del cuchillo, cada vez disfruto más escribiendo acerca de “ Los eventos consuetudinarios que acontecen en la rúa”, zigzagueando en torno a los donaires de Juan de Mairena, en vez de dedicarme a escuchar “ las voces de los tenores huecos” y, encima, servirles de megáfono o bafle. ¿Recordaremos este verano de Irma, microalgas, secesionismos y clavijadas? No lo sé. Primero, pasados los años conservando la vida, habría que husmear en las estanterías del cerebro y luego tener mucho cuidado. Mucho cuidado, porque la memoria, al deconstruirse viniendo a nosotros, casi siempre nos engaña o nos lidia con medias verdades. ¿Hasta qué punto somos los que fuimos cuando recordamos? Atahualpa decía que “cada cual cree que no cambia y que cambian los demás”. “ Los recuerdos suelen contarte mentiras. Se amoldan al viento, amañan la historia; por aquí se encogen, por allá se estiran, se tiñen de gloria, se bañan en lodo, se endulzan, se amargan a nuestro acomodo, según nos convenga; porque antes que nada y a pesar de todo hay que sobrevivir”, advierte Serrat.

A pesar de todo, hay que sobrevivir. Y la única manera de sobrevivir es vivir pasando sobre esas cosas que pasan mientras nosotros pasamos. Unas recubiertas de solemnidad, otras domésticas, aquellas corrientes, muchas infames, pero todas moviéndose sobre el mismo tablero, que el tablero es uno, aunque múltiple como los misterios y hasta infinito. Tal vez eterno. El hombre cree que su tiempo es el tiempo, sin advertir que existen tantos tiempos que no pueden contarse. Que eso que las estadísticas consideran “la esperanza de vida” sólo es aplicable a tal vez el grano más ínfimo del Universo. Para Gardel, 20 años no eran nada … y qué son 80, 90 e incluso 100, un siglo, frente a los 10.000 millones de años que puede palpitar el sol a base de fisiones nucleares. Por ello, me aterroriza ese miserable y corrompido carpe diem sui generis, ejemplo de vesanía e irresponsabilidad, que practica una clase política que, como me decía hace muy poco el todavía Diputado del Común, Jerónimo Saavedra, explica que “ la inmensa mayoría de los políticos defiendan su puesto a dentelladas y degüello, no por ninguna vocación de servicio a los demás, sino porque de lo contrario se iría al paro”.

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