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Manuel Segura Verdú

Manuel Segura Verdú es periodista

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Chaves Nogales o la tercera España

Dice Arturo Pérez-Reverte que el prólogo de ‘A sangre y fuego’, de Manuel Chaves Nogales, debería ser de obligada lectura en los colegios. En Sevilla, la ciudad natal del periodista, se le ha rendido homenaje días atrás con unas jornadas en torno ‘al hombre que estuvo allí’. Chaves Nogales ejemplifica como pocos eso que se da en llamar la tercera España y el texto mencionado es toda una declaración de intenciones en plena eclosión de la Guerra Civil.

Fue nuestro hombre ante todo un crítico observador de los desmanes que se producían en uno y otro bando, lo que le llevó a estar considerado como enemigo en ambas trincheras. Por eso escribe en el mentado prólogo frases de una honestidad moral incuestionable: “De mi pequeña experiencia personal, puedo decir que un hombre como yo, por insignificante que fuese, había contraído méritos bastantes para haber sido fusilado por los unos y por los otros.

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Aceite de ricino

El expresident Josep Tarradellas dejó por escrito en 1981 que el nuevo gobierno de Cataluña, presidido por Jordi Pujol, se empeñó desde el primer día en alardear de un victimismo infundado y de un rencor permanente hacia todo lo que significara España. Tarradellas contaba también que en la tarde del 6 de octubre de 1934 intentó convencer a Lluís Companys para que no declarara el Estado Catalán, esa misma noche, desde el balcón de la Generalitat. “La demagogia y la exaltación de un nacionalismo exacerbado pesó más que la opinión de aquellos que preveíamos, como así ocurrió, un fracaso rotundo”, escribió entonces.

Un amigo de Tarradellas, el general Domingo Batet, capitán general de Cataluña en ese tiempo, militar católico y leal a la República, sofocó aquella intentona arrestando a sus responsables, entre ellos al propio Companys, y reestableciendo el orden con menos víctimas de las que se pueda suponer cuando se declara, como así ocurrió, el estado de guerra por sedición. Por cierto, a Batet lo fusilaría Franco en 1937 por no secundar el alzamiento del 18 de julio desde la Capitanía de Burgos.

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¿Ganará el PSRM sus primarias?

El PSOE murciano se la juega a partir de este próximo domingo. Tres candidatos competirán en sus elecciones primarias para el cargo de secretario general. Una mujer y dos hombres. La primera, María González Veracruz, diputada en el Congreso y sobradamente conocida para la opinión pública. El segundo, Diego Conesa Alcaraz, alcalde de Alhama de Murcia, y el tercero, Francisco Lucas Ayala, pedáneo de El Raal, bastante menos mediáticos. La candidata ha obtenido apoyos singulares, como el del exalcalde de Beniel, Roberto García, enfrentado desde hace años a su padre, el todavía secretario general, Rafael González Tovar, y cuyas aspiraciones no se quedarán tan solo en tener una silla en la futura comisión ejecutiva. María González poyó a Patxi López en las primarias federales, mediante una pirueta que muchos no lograron entender debido a su pasado tan cercano a Pedro Sánchez. El alhameño, novato en las lídes regionales y que como principal aval cuenta su muy buena sintonía, precisamente, con Sánchez, ha ganado para su causa a Joaquín López, un político siempre bien situado en cualquier parrilla de salida que se precie. Y del pedáneo, el más joven e inexperto, siendo el que menos posibilidades tiene, pero cuyos votos, al final, si hay segunda vuelta el 30 de septiembre, pudieran ser decisivos, se asegura que cuenta con el padrinazgo de todo un histórico del socialismo murciano: el ciezano Ramón Ortiz.

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La Biblia del periodismo español

Durante la Transición, y avanzada la democracia, el diario  El País se convirtió para cuantos nos dedicamos en España al mundo del periodismo en poco menos que la Biblia. Cualquier proyecto que surgiera, buscaba parecerse al impulsado en nuestro país en los últimos tiempos del régimen de Franco. El nacimiento de aquel periódico en 1976, con un joven director al frente, que incluso protagonizaba el anuncio televisivo que daba cuenta del feliz alumbramiento, supuso un antes y un después en la prensa escrita española.

Juan Luis Cebrián, con tan solo 32 años, pilotó aquella nave con maestría y solvencia suficientes para situar su cabecera al frente de todos registros de difusión. Durante muchos años,  El País fue un negocio altamente rentable para sus promotores, lo que permitió, desde su pingüe cuenta de resultados, explorar otros campos. Sin embargo, la crisis larvada hace un decenio, que se llevó por delante como las riadas cuanto encontraba a su paso, también ha amenazado al trasatlántico de la prensa española. Alguien dijo una vez, quizá con suficiente argumentación, que la información como tal dejó de interesar cuando se descubrió que era un negocio.  El País ha sido referente de varias generaciones en España y en los últimos años, como los enseres que se lleva la corriente de agua descontrolada, amenaza con acabar rebozado en barro y lodo.

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Sandalías de fantasía

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Los ojos y el periodismo

Sostiene Gay Talese que lo más importante en el periodismo es mirar a los ojos. Lo dice el que pasa por ser, junto a Tom Wolfe, el padre de una nueva forma de ejercer el oficio. Esa innovadora narrativa de no ficción surgida a finales de los sesenta. Ha dicho también que el periodismo tradicional debe sobrevivir, que ello es vital para toda sociedad que se precie. Y que Internet está minando sus cimientos.

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El negocio de la información

Cuando se descubrió que la información era un negocio, la verdad dejó de ser importante. Lo dijo el gran Kapuscinski hace ya algún tiempo. Los medios de comunicación han sido un sector gravemente afectado por la crisis desatada en la pasada década, de la que aún no se ha repuesto. Y lo que es peor: todo indica que nada volverá a ser como antes.

La Región de Murcia no es una excepción. A la regulación de plantillas se une una precariedad laboral galopante. El alto grado de dependencia que la mayor parte de los medios tienen de la publicidad institucional condiciona sobremanera su espíritu crítico para con determinadas instituciones. Es algo así como andar sobre el agua o, en ocasiones, atravesar un campo minado. Pero aún hay esperanza y periodistas para ejercer el oficio.

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