eldiario.es

Síguenos:

Boletines

Boletines

Menú

Nacho Álvarez

Profesor de Economía Aplicada en la Universidad Autónoma de Madrid y Secretario de Economía de Podemos.



  • Reacciones a sus artículos en eldiario.es: 237

Mitología de la recuperación

La reciente moción de censura presentada por Unidos Podemos ha planteado una alternativa al Gobierno del Partido Popular, no sólo en materia de regeneración democrática, sino también en política económica. ¿Por qué? ¿Acaso no estamos ya, como insiste el Gobierno, en plena "recuperación"?

Determinar en qué medida está saliendo nuestra economía de la crisis, cómo y por qué, es fundamental para identificar qué política económica necesita en este momento el país. El Gobierno sin embargo, en lugar de abordar un debate serio sobre esta cuestión, se limita –como hemos comprobado estos días– a instalar mensajes tergiversados y falsos: "Los recortes y reformas de los años pasados estarían supuestamente dando sus frutos, permitiendo la actual recuperación".

Seguir leyendo »

Para muestra, un botón

Jordi Sevilla hace público en su último libro ( Vetos, pinzas y errores, Ed. Deusto) un episodio que sucedió durante la conocida reunión que mantuvimos PSOE, Podemos y Ciudadanos el 7 de abril de 2016.

El pasaje en cuestión tiene trascendencia dado que, en el fondo, refleja el tipo de preocupaciones e intereses con los que las distintas fuerzas políticas abordamos aquel proceso de negociación para alumbrar un posible gobierno de cambio. Y tiene relevancia además no sólo para entender el pasado reciente, sino porque se refiere a una cuestión central del debate político actual: ¿cómo garantizamos pensiones de calidad?

Seguir leyendo »

Los acuerdos

Si existe alguna certeza en relación al resultado de la próxima Asamblea Ciudadana de Podemos es que nuestro segundo congreso dejará en el seno de la organización una mayoría, más o menos mayoritaria, y varias minorías. Esto será así con independencia de que las candidaturas encabezadas por Pablo Iglesias e Íñigo Errejón decidan no competir porque, tal y como aprendimos en el primer Vistalegre, la pluralidad y las diferencias no desaparecen por el hecho de que los compañeros y compañeras concurran bajo el paraguas de una única lista ni porque exista un candidato de consenso a la secretaría general. El principal reto de Podemos no puede ser superar las diferencias entre Pablo Iglesias e Íñigo Errejón, entre otras cosas porque en una organización democrática las diferencias políticas entre compañeros y compañeras son siempre fuente de riqueza y no de problemas. Es opinión de muchas personas en Podemos que todo lo que desplace a un segundo plano los debates sobre cómo llevar a cabo los cambios políticos, económicos, institucionales y culturales que el 15M comenzó a exigir en 2011 y que han seguido reclamando desde entonces millones de personas en España es, como poco, un error que roza la irresponsabilidad. Podemos es la herramienta política más bella y poderosa que las grandes mayorías sociales de nuestro país hemos sido capaces de construir para transformar la enorme crisis económica, social, institucional y cultural que se desató en 2008, en una oportunidad histórica para la fundación de un nuevo país. Es obligación de todas y todos cuidar esa herramienta, porque Podemos es de todas y de todos.

En el próximo Vistalegre tendremos que decidir democráticamente cuál debería ser la agenda que queremos para España y cuáles serán nuestras propuestas para afrontarla. A nuestro juicio, la preparación para el proceso de cambio constitucional que se viene, la transformación del modelo productivo español y la lucha contra el machismo debieran conformar la columna vertebral del debate congresual. Pero existe un nivel cero, un punto anterior que debemos resolver y que condiciona todo lo demás: las reglas democráticas con las que Podemos se va a organizar y con las que trabajará cotidianamente. Los acuerdos del primer Vistalegre construyeron una estructura asombrosamente ágil, capaz de moverse a gran velocidad en escenarios muy complejos. Entonces lo definimos como máquina de guerra electoral. Sin embargo, ese Podemos tuvo una organización laxa, con atribuciones competenciales imprecisas, a menudo centralistas, disfuncionales y confusas, sin reglas claras sobre dónde y de qué manera se tomaban las decisiones y qué ocurría cuando los dirigentes o los órganos las ignoraban. Poner fin a la laxitud organizativa y competencial en Podemos es la tarea inaplazable que debiera presidir todas las negociaciones en curso entre los principales competidores en esta Asamblea. Porque si no se produce un acuerdo sobre la reglas, de nada servirán los procesos electorales o las negociaciones que definan quiénes serán mayoría y quienes minorías dentro de la organización. Es imprescindible que en estos debates precongresuales, el mayor número de compañeros y compañeras nos pongamos de acuerdo sobre qué decisiones corresponden a los círculos, a los consejos ciudadanos, a las ejecutivas y a las secretarías generales. Es imprescindible que nos pongamos de acuerdo sobre cómo y cuándo vamos a decidir el tipo de relación organizativa que queremos tener con nuestros aliados. Que acordemos qué órgano y en qué momento va a decidir el espacio político y jurídico desde el que queremos ganar los gobiernos municipales y autonómicos en 2019. Es imprescindible que decidamos los aspectos que deben ser votados en cada uno de los órganos de Podemos y qué mayorías –simples, absolutas, cualificadas- son necesarias para sacar adelante las principales decisiones a adoptar en cada uno de ellos. Es imprescindible que definamos un sistema electoral común a todos los procesos electorales internos y clarifiquemos cuáles son los órganos y los tiempos en los que pueden ser modificados. Es imprescindible también un consenso sobre la estructura organizativa interna, sobre los objetivos que guiarán la conformación de las nuevas áreas y secretarías de Podemos. Deberíamos ponernos de acuerdo sobre cuál debería ser el uso que los responsables políticos y cargos orgánicos de Podemos hacen de los medios de comunicación y de las redes sociales como Twitter. Es urgente, en definitiva, que acordemos el alcance efectivo de las decisiones orgánicas, cuáles son sus límites y qué hará la organización si una dirigente o un órgano decide ignorarlas o contravenirlas.

Seguir leyendo »

El desafío salarial

El debate sobre el ritmo de crecimiento que debe seguir el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) durante esta legislatura ya es una realidad. Su importancia es mayúscula, dado el actual contexto laboral.

El hecho de que la mayor parte del empleo que se está creando sea de muy bajos salarios implica evidentes problemas. En primer lugar, revela que el crecimiento económico no favorece por igual al conjunto de la ciudadanía. Una buena parte de la población trabajadora, como consecuencia de las últimas reformas laborales, se está quedando descolgada de este crecimiento.

Seguir leyendo »

El hueco que deja el diablo está en la Castellana

El hueco que deja el diablo es el título de un interesante estudio elaborado por varios profesores de la Universidad de Zaragoza, y publicado por Fedea en 2014. En este documento los autores estiman, a partir de los datos proporcionados por el Panel de Declarantes publicado por el Instituto de Estudios Fiscales, el fraude fiscal de la economía española en el IRPF.

Las conclusiones del estudio son demoledoras. A excepción de las rentas del trabajo, la infradeclaración afecta de forma muy considerable al resto de fuentes de renta, yendo desde el 45% en el caso de los ingresos provenientes de actividades económicas hasta el 60% en las rentas del capital mobiliario. También los rendimientos procedentes del capital inmobiliario resultan ampliamente infradeclarados, hasta en un 55% según el estudio. La dimensión del fraude estimado alcanza, sólo en materia de IRFP, la friolera de 20.000 millones de euros al año.

Seguir leyendo »

Austeridad hasta el último día, y más

Hay dos cuestiones relativas a los Presupuestos Generales del Estado aprobados por el Consejo de Ministros el pasado viernes que son cruciales. En primer lugar, el Partido Popular mantendrá lo que ha sido una constante en esta legislatura: la austeridad fiscal. Y en segundo lugar, lo hará incluso más allá de su mandato legal.

Empecemos con la segunda de las cuestiones. La aprobación de los Presupuestos Generales del Estado para el 2016 refleja el limitado compromiso democrático del Partido Popular con algunas cuestiones de enorme transcendencia económica, política y social. No parece muy oportuno que un gobierno que está finalizando su legislatura, y que es probable que no vuelva a gobernar tras las próximas elecciones generales, pretenda dejarle aprobados los presupuestos del año en curso al nuevo ejecutivo que le suceda.

Seguir leyendo »

La (permanente) gran transformación

Dos grandes fuerzas sociales vuelven a colisionar. Son dos fuerzas que, como los viejos bisontes en la pradera, llevan siglos colisionando, peleando unos por ampliar y otros por salvaguardar su espacio vital. 

Dichas fuerzas colisionaron ya en la Inglaterra del siglo XVIII, en torno a los cercamientos de la tierra (enclosures) y la abolición de las leyes de granos. Y desde entonces no han dejado de hacerlo continuamente: en la construcción del Zollverein alemán en el siglo XIX, en los astilleros vizcaínos durante la reconversión industrial de los años ochenta, en 1999 en la cumbre de la Organización Mundial del Comercio en Seattle o en las urnas francesas cuando los votantes rechazaron en mayo de 2005 el Tratado de la Constitución Europea. 

Seguir leyendo »

Es la hora del cambio, también para la política económica

Una cosa tienen en común el escenario actual y la situación previa a la crisis: España es presentada en los foros internacionales como un modelo de éxito económico. En los años previos a la crisis fuimos la patria del crecimiento económico y la creación de empleo. España "iba bien" y a nadie parecía importarle que esto fuese a costa de un enorme endeudamiento externo, difícilmente sostenible en el tiempo y que determinó la crisis más importante del país desde la década de 1930.

Hoy, de nuevo, España es presentada por los organismos internacionales como ejemplo, en este caso del impacto positivo que pudieran estar teniendo las políticas de la Troika. Nuestra economía ha abandonado los números rojos y muestra una tasa de crecimiento interanual del 1,6%. Y sin embargo, las previsiones no son buenas pues los grandes problemas del país son persistentes y algunos incluso se agravan.

Seguir leyendo »

Nuestro mercado de trabajo y la ley de Okun

El economista estadounidense Arthur Okun, profesor de la Universidad de Yale y asesor de John F. Kennedy y Lyndon B. Johnson, pasó a la historia de la macroeconomía por formular en la década de 1960 la denominada ley de Okun, una suerte de regularidad empírica lineal entre la tasa de crecimiento del PIB y las variaciones de la tasa de desempleo. Okun identificó un determinado umbral de crecimiento económico, entre el 2,5% y el 3%, por debajo del cual el incremento de la productividad se traduciría en aumentos del paro. Por tanto, para conseguir reducir el desempleo, una economía debía crecer al menos a ese ritmo.

En el siguiente gráfico podemos observar cómo, durante los últimos veinte años, dicha regularidad se ha cumplido para el caso de la economía española. Los años en los que se reducía la tasa de paro se corresponden en buena medida con años en los que el crecimiento superaba el 3% anual. Por debajo de dicha tasa raro ha sido el año que la economía española ha reducido su desempleo. Y no encontramos ningún año en la serie en el que la tasa de desempleo se haya reducido con un crecimiento económico inferior al 2%. Salvo el año 2014 (punto rojo del gráfico).

Seguir leyendo »

Deflación, recesión y política económica: las lecciones que no aprendimos

Que esta crisis no iba a ser como otras anteriores fue algo que pudimos constatar ya desde sus primeros compases, hace ahora siete años. La intensa depreciación de los activos financieros, las quiebras generalizadas en el corazón del sistema –la banca de los países desarrollados–, los elevadísimos niveles de endeudamiento privado, el cortocircuito del crédito y el rápido crecimiento del desempleo hacían prever una recesión de enorme magnitud.

No obstante, también cabía pensar en ese momento que, dadas las importantes similitudes de esta crisis con la que sacudió al mundo en 1929, no se cometerían los mismos errores de política económica. Y sin embargo, se han vuelto a cometer, y se sigue persistiendo en ellos.

Seguir leyendo »