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Rancio

La letra R es la primera de "repaso" y de "rancio". No creo que sea casualidad y es por eso que desde aquí voy a repasar la actualidad de eldiario.es en Andalucía de otra manera. Que nadie busque aquí los comentarios de una tertulia de televisión, más bien los de mi abuelo y mi tío en una cervecería con huesos de aceituna en el suelo. (y detrás de Rnacio Sevillano, @juliomunozgijon ).

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Help Andalucía

Esto es Andalucía, España, Europa. Esta gente que está detrás de mí son andaluces. No están tocando la guitarra ni contando chistes, están dando un paseíto por la calle y tomándose algo en los bares porque son las nueve de la noche, contra, que ya nos conocemos y vais a decir que aquí no trabaja nadie.     Escuchad nuestro vídeo también.  

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Yo digo sí a la independencia

A mí me gustaría ser independiente de la gente que cuando estás contando un chiste te interrumpe para preguntarte algo y ya te corta el clímax. Declaro la independencia unilateral de los que cuando está pagando cada uno una ronda y les toca a ellos dicen "Ofú, yo ya estoy cansado, me voy para casa". No quiero estar en la misma unidad nacional que los que aparcan entre dos líneas ni por supuesto de los que cuando estamos muchos esperando para una mesa y ya han pagado siguen estirando la conversación. Habla dando un paseíto, miarma, que me muero de hambre.

No me hace falta organizar un referéndum; no quiero estar con los que tienen la coletilla de "como digo yo" y sueltan luego un chapón, ni con los que dan largas para que te cambies de carril, ni de los que se graban acostándose con alguien y se lo enseñan a sus amigos, ni con los que ponen garrafón. 

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Cádiz y el verano de verdad

Siempre he pensado que el verano es más verano en Cádiz, en el Cádiz de verdad. Ahora está de moda un Cádiz que es chiringuito de Tarifa con mojitos de sandía, o en el que te haces el hippy durmiendo en una furgoneta Volkswagen de 40.000 euros en Los Caños. Yo prefiero otro. 

Cádiz es un rondo de abuelas jugando al bingo en la playa, neveras azules y sandías, o sábanas del SAS cogidas con pinzas en las sombrillas. Cádiz es familias de más de doce cenando en el mismo bar, verano tras verano, con los niños corriendo vestidos del Cádiz, del Betis o del Sevilla, y parando de vez en cuando para darle un buche a una Fanta con cañita y comerse una croqueta. 

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El 'queo' o el arte de la broma

El más mítico que recuerdo lo perpetraron mi padre y mi tío, y fue doble. Paseaba un verano de siesta lenta en el que había obras en la puerta de la imprenta. Mi padre se hizo amigo de los obreros y, por gastarles una broma, una tarde cuando ya no estaban, se llevó uno de los bordillos que tenían que poner y lo escondió en el taller. 

Al día siguiente, el jefe de obra no daba crédito a que alguien hubiera tenido la idea de llevarse un bordillo que pesaba casi 50 kilos. 

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Salgo del armario

Lo reconozco, no me gusta que me manden vídeos porno por los grupos de Whatsapp, pero como creo que mis amigos me van a dar caña y van a pensar que soy "especialito", no digo nada.

Sí, es verdad, cuando estoy en la calle y alguien mira en plan borde a una tía y comenta algo de sus tetas o de su culo, me siento incómodo. Pero como me da miedo parecer Pepito Grillo, no digo nada.

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Maga, el grupo favorito de tu grupo favorito

A Silvio, después de uno de sus mejores conciertos en Madrid, se le acercó un periodista de Radio Nacional alucinado. La pregunta fue una cualquiera "¿Os sorprende la acogida de la gente?", pero toda la banda esperaba aterrada la respuesta de Silvio. Llevaban años de penurias y aquel concierto en el que acababan de bordarlo ante miles de personas suponía, por fin, la posibilidad de romper el techo la banda, darse a conocer en toda España y, por qué no, empezar a vivir bien de la música. El particular cerebro de Silvio respondió rápido: "Nos sorprende, porque nosotros no somos músicos". El periodista se quedó perplejo y le repreguntó "Entonces, ¿qué son?". A lo que el rockero soltó: "Nosotros somos ilusionistas".

Aquella respuesta, aparentemente absurda, tenía un significado. Silvio elegía (por él y por su banda) que no quería el éxito si suponía salir de Sevilla, si significaba prescindir de coger de vez en cuando un taxi de madrugada y pagarle porque se quedara iluminando con las largas el mosaico del Sánchez Pizjuán, o abandonar los cubatas de la China, o las charlas con Silver Barber. 

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¿Cómo eres de rancio o rancia?

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Carta a Curro

Hola, Curro.

Quizá te acuerdes de mí. Soy el niño aquel al que le sacaron el pase de tarde para la EXPO. Era demasiado caro, pero cómo sería el calor que di, que al final mi madre sacó de donde no había para tener el del día completo.

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¿Y qué es la feria?

La Feria es una frontera de vida. Para un sevillano no hay infancia o madurez, y no existe adolescencia, ni tercera edad. La vida de un sevillano solo tiene dos etapas: cuando prefieres ir a la Calle del Infierno, y cuando no hay quien te saque de las casetas.

Pienso firmemente, como hace unas semanas decíamos de la Semana Santa que la feria son momentos diferentes para cada uno, y según lo que te toque, es algo o lo contrario.

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Mis nueve rancio insultos preferidos. Que no se pierdan

El andaluz tiene muchas virtudes: la creatividad, la alegría, el ritmo, la generosidad, pero ninguna puede compararse con la maestría que tenemos en el noble arte del insulto.     Un "troll" es un "sieso" con Twitter; mientras otros utilizan "hater", nosotros decimos "malaje"; cuando hay quien intenta insultar diciendo "retarded", nosotros soltamos "jilón".     Os propongo un viaje por los insultos más deliciosos y rancios que sobreviven como mágicos anacronismos. No los perdamos. Insultémonos.   1. Papafrita: Suele utilizarse para referirse a alguien que tiene muchas tonterías. Por supuesto, tiene un tono cariñoso y en parte paternalista. Se dice con un poquito de superioridad moral. En mi caso, mi abuelo Pepe no paraba de decírmelo los veranos que echaba una mano en su imprenta: "Ven para acá, papafrita, ¿cómo pones los pliegos así?".   2. Pinfloi: Me encantaría contarle a los ingleses de Pink Floid que, con un origen extraño, aquí se usa una variación del nombre de su grupo para menospreciar. Como digo el origen es borroso, pero parece que comenzó utilizándose como sinónimo de "flipado", según algunos por toda la parafernalia que llevaba el grupo.     3. Babieca: Era el caballo del Cid Campeador, pero parece que el hecho de utilizarla como insulto no tiene nada que ver con él. Según la RAE, "babieca" es "una persona floja o boba", y parece que la palabra viene de "baba". A mí, como a vosotros, me gusta más pensar que el caballo del Cid tenía una torrija espectacular, de hecho, se murió El Cid y él siguió galopando como si nada.   4. Julay: Viene a ser un pardillo, alguien inocentón. Tiene toda la pinta de ser una forma apocopada de "Julandrón" que está recogido en la RAE como "hombre homosexual". También se ha derivado a "Culandrón" y de ahí a "Culandra". La verdad es que es una pena, pero la discriminación a los homosexuales muchas veces ha convertido las palabras que los designaban en insultos.     5. Carajaula-Carapapa: Son dos de mis rancio insultos preferidos. Tienen un punto también de cariño y por supuesto de superioridad moral. Son muy apropiados si se lo quieres decir a un hijo pequeño. Por ejemplo, tu hijo juega a ayudarte a ordenar la cocina y mete los cubiertos en el frigorífico, pues tú le puedes decir "Vamos a ver, carapapa…"   6. Chufla: Es otra maravilla. Este no lleva nada de cariño, si acaso un pelín de envidia. Es un insulto que puedes usar perfectamente para alguien que juegue bien al fútbol, que te haya quitado la novia, o que sea más guapo que tú. Parece que es una variación de "Cuchufleta" que es "un dicho gracioso", una chiste, vamos. Un ejemplo: "¿El 10 de ellos? Sí, sí, es bueno, pero el nota es un chufla"   7. Caricato: Es alguien que se pasa de gracioso, viene a ser un "pesado", un "jibia" o un "jartible" pero aplicado a intentar hacer gracia y no tener mucho éxito. El origen es que es muy curioso porque es un insulto muy culto: un "caricato" es un tipo de personaje de las óperas bufas.   8. Charló: "Ese es un charló" también es un insulto muy eficaz porque es fácil que se te llene la boca a decirlo, que es lo que está guay de todos estos insultos. Si dices "mongolo" bien, pasa algo parecido, pero es más difícil decirlo con arte. "Charló" es muy sencillo saber decirlo bien.     Personalmente, creo que viene del cómico "Charlot". Es una pena, pero a los que hacen reír no se les suele valorar mucho. Creo que la palabra se usó como insulto de la misma manera que se usa "Payaso" y de ahí derivó en "Charló". Qué pena insultar con una profesión que trata de hacer reír.     9. Vaina (Se acabó la duda, es con V): También lo recoge la RAE, dice que es una "persona poco seria y responsable". A mí este me gusta mucho por su sonoridad y por un juego polisémico. Como también significa "cáscara tierna y larga en que están encerradas las semillas de alguna plantas", hay un dicho que me encanta que es "Niño, eres como las habas, mientras más grande más vaina".   Estos son mis nueve preferidos, pero hay muchos más: babucha, jilón, malaje, lacio, paná, saborío, mamela, majareta, morcillón… y sobre todo, la partícula "so" delante, que añade sonoridad y, según la entonación, puede ir cargada de amenaza o humor.     Si se ha quedado alguno en el tintero, ¡ponedlos en comentarios, so siesos!

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