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Por fin la vuelta al cole

Según la UNESCO, todavía hoy el 15% de la población mundial, aproximadamente 758 millones de personas, es analfabeta y los 2/3 de esta cifra son mujeres.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) fijan en su objetivo 4 “garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos”.

En España, los casi 3 millones de niños y niñas que viven en riesgo de pobreza y exclusión difícilmente tendrán los 400 € que, de media, cuesta equipar a los escolares en nuestro país.

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En el mundo hay 124 millones de niños, niñas y jóvenes que no empezarán el colegio este curso.

En el mundo hay 124 millones de niños, niñas y jóvenes que no empezarán el colegio este curso. Salvador Campillo / Ayuda en Acción

Hoy millones de padres y madres de niños en edad escolar seguramente respiran un poco más aliviados porque tendrán que hacer un poco menos de equilibrios para conciliar su vida familiar y laboral. Hoy, alrededor 8 millones de niños y niñas vuelven al cole en España. Aunque siga haciendo calor podemos decir que, oficiosamente, se acabó el verano.

Por este motivo, hoy es un buen día para hablar sobre educación, pero también lo es porque es 8 de septiembre, fecha en la que se celebra el Día Internacional de la Alfabetización, un buen momento para recordar que todavía muchos millones de niños y niñas no irán al cole o irán a un centro donde la enseñanza que reciban esté lejos de ofrecerles unos rudimentos para desenvolverse a lo largo de su vida.  

Datos que alarman

Siempre da cierto temor reconocer que algunos datos globales han mejorado, como es el caso de las cifras sobre educación. En efecto, son mejores que años atrás y se han logrado importantes avances en los último años. Y me explico: da cierto temor por la tentación que podemos tener de relajarnos y olvidar apretar el paso, pero aun con avances seguimos estando demasiado lejos de lo que como sociedad deberíamos permitirnos.   

A nadie se le escapa que la educación es la herramienta más versátil que todos y todas tenemos para discurrir por la vida de una forma más autónoma. Nos permite aprovechar no solo las diversas oportunidades que se nos ofrecen, sino lo que es más importante, nos ayuda a generarlas. Sin embargo, según la UNESCO, todavía hoy el 15% de la población mundial es analfabeta. Hablamos de aproximadamente 758 millones de personas (más o menos el equivalente a sumar la población actual de Alemania, España, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Italia y Rusia) que no saben ni leer, ni escribir y no comprenden enunciados sencillos que enfrentan en su vida a diario, como pueden ser carteles en la vía pública o rellenar simples impresos. A esto se añaden unas competencias igualmente escasas en aritmética básica. Por cierto, 2/3 son mujeres. Como siempre, el mero hecho de ser mujer es un obstáculo más, si no el más determinante, para acceder a un derecho.

De estos 758 millones de personas analfabetas, el 15% (114 millones) son jóvenes entre 15 y 24 años y casi el 18% son mayores de 65 años. Lo digo por desterrar la idea, si alguien la sigue teniendo todavía, de que el analfabetismo es más común entre las personas mayores.  Siguiendo con datos de educación y de vuelta al cole, hay 124 millones de niños, niñas y jóvenes en el mundo que no empezarán el colegio este curso. Muchos millones más tendrán la suerte (porque en el mundo actual el disfrutar de un derecho sigue siendo una suerte) de arrancar el curso en un colegio, pero no recibirán una enseñanza de calidad, como la que todos queremos para nosotros y para nuestros hijos e hijas.

No cualquier educación

Los retos en materia de educación siguen siendo enormes, no solo se trata del acceso a la escolarización. No queremos unas escuelas que sean aparcamientos de niños y niñas, sino centros en donde se imparta una educación de calidad que esté al alcance de todos y todas.

Este reto de educación se reflejó en las nuevas metas internacionales que todos los países deben asumir como propias; los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), 17 metas que comprometen a los gobiernos a liderar cambios en leyes y políticas para que en 2030 nuestro planeta esté más cerca de ser un lugar en el que todos y todas podamos disfrutar equitativamente de sus riquezas y de nuestros derechos de un modo sostenible. En concreto se fija en su objetivo 4 “garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos” . 

Se necesitan escuelas suficientes y que estén dotadas según las necesidades actuales de aprendizaje. Se necesitan docentes remunerados, formados y motivados de manera adecuada. A fecha de hoy, según la UNESCO, son necesarios algo más de 4 millones de profesores y profesoras para lograr el mínimo de educación que queremos para todos en el mundo. Se necesita eliminar la diferencia de acceso entre el ámbito rural y el urbano. Una educación que sea inclusiva, cada vez más necesaria en las sociedades multiculturales hacia las que avanzamos; que sea equitativa, especialmente con las niñas, y que les permita continuar estudiando aquello que realmente quieren estudiar y no lo que la sociedad les dicta; una educación que se imparta en la lengua que entiendan alumnos y padres (¿sabías que un 40% de la población mundial recibe la enseñanza en un idioma que no comprende?), y una educación que no deje atrás a los millones de niños y niñas que viven en zonas de conflicto, donde especialmente, la escuela debe ser un lugar seguro y respetado por todas las partes.

Aquí también.

Pero en España también porque ese enunciado que mencionábamos antes de los ODS nos obliga a que se garantice “una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos” .

Esta educación está muy lejos hoy en día para los casi 3 millones de niños y niñas que viven en riesgo de pobreza y exclusión, auténticos candidatos a la pobreza. Aquellos cuyas familias difícilmente tendrán los 400 € que de media cuesta equipar a los escolares en nuestro país cada arranque de curso, los que tendrán complicado el disfrutar de tres comidas saludables al día, los que no podrán acudir a las excursiones o actividades extraescolares con sus compañeros, aquellos que ni soñarán con tener refuerzo para algunas asignaturas en que lo necesiten.

Nuestra educación está en el furgón de cola del fracaso escolar en Europa, muy dañada por los recortes de años anteriores, que ha afectado al número de profesores y profesionales de la educación, a las ayudas para las familias más vulnerables y que, por lógica, ha acabado repercutiendo negativamente en los niños y niñas que más lo necesitan. No es una herramienta contra la creciente desigualdad. Y, sin embargo, la educación aquí también tiene el reto de abordar con decisión y recursos el contar con unas aulas más inclusivas, que fomenten el respeto mutuo y la tolerancia entre las distintas culturas en una sociedad, como la nuestra, cada vez más plural. Cuanto más invertamos en esto más seguridad y menos conflictos tendremos en el medio y largo plazo.

Una nueva alfabetización

En el Día internacional de la Alfabetización es fundamental hablar del cambio en lo que debemos entender por ese concepto hoy en día. Ir más allá de las competencias básicas de lectura, escritura y aritmética para progresar en el saber y adaptase al contexto en el que nos desenvolvemos, respondiendo a los desafíos que tenemos como humanidad y como planeta.

También se hace necesario prestar mucha más atención a los problemas ambientales. Actualmente, en los países de la OCDE, los que más recursos dedican en global a la educación, casi el 40% de los alumnos de 15 años apenas tienen conocimientos elementales sobre cuestiones ambientales.

La llamada “alfabetización digital” es también un elemento clave en la educación actual, y no se trata únicamente de adquirir los conocimientos instrumentales para manejarse con suficiencia en el mundo actual, sino también de fomentar el espíritu crítico y reflexivo para desenvolverse de modo más responsable y participativo en este mundo cada vez más interconectado, ir más allá de ser simples usuarios y tener los elementos básicos para comunicarse, crear, expresarse, trabajar y divertirse en el nuevo lenguaje digital.  

Hoy volvemos al cole.

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