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Una forma de sudar muy interesante

Acudir a una sauna de manera regular puede contribuir a una vida más placentera... y quizás más larga.

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La duración de las sesiones también influye en la salud.

Sabemos que las saunas relajan, eliminan toxinas, alivian dolores… Pero aún hay más. Un estudio realizado en Finlandia sugiere que los que la practican de manera regular vivirían una vida más larga y reducirían los riesgos de sufrir un infarto.

La investigación, publicada recientemente en la revista médica JAMA Internal Medicine, se realizó sobre una muestra de 2.315 hombres finlandeses entre 42 y 60 años, durante un periodo promedio de unos 21 años.

Los datos obtenidos indican que, aquellos que iban a una sauna dos o tres veces por semana, reducían en un 22% el riesgo de muerte súbita o infarto. Y aquellos que iban entre cuatro y siete veces a la semana, obtenían resultados aún más positivos: el riesgo disminuía un 63%. La investigación también recoge un descenso de entre el 23% y el 48% en las posibilidades de fallecer por enfermedades coronarias entre los usuarios habituales de la sauna.

Pero los investigadores aún van más allá y señalan que el riesgo de mortandad desciende un 24% para aquellos que recurren entre dos a tres veces semanales a esta práctica y un 40% entre quienes van de cuatro a siete veces. Con todo, prefieren mostrarse cautos ante los resultados obtenidos. “Creemos que hace falta nuevos estudios para determinar el mecanismo potencial que relaciona la salud cardiovascular y la sauna", subrayaron.

Otra precaución: la sauna no es para todo el mundo. Los médicos advierten de que puede resultar peligrosa para quienes padecen de antemano algún tipo de dolencia cardiaca. Por ello, los especialistas recomiendan siempre consultar antes con un médico.

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