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Sobre este blog

El caballo de Nietzsche es el espacio en eldiario.es para los derechos animales, permanentemente vulnerados por razón de su especie. Somos la voz de quienes no la tienen y nos comprometemos con su defensa. Porque los animales no humanos no son objetos sino individuos que sienten, como el caballo al que Nietzsche se abrazó llorando.

Editamos Ruth Toledano, Concha López y Lucía Arana (RRSS).

Denuncia ante la Comunidad de Madrid por la utilización de un toro en la ópera 'Moisés y Aarón'

Una de las imágenes del toro utilizado en la ópera 'Moisés y Aarón' que forman parte de la denuncia presentada por Justicia Animal.

El caballo de Nietzsche

La asociación Justicia Animal ha denunciado ante la Dirección General de Agricultura y Ganadería de la Comunidad de Madrid la utilización de un toro durante varios actos de la ópera Moisés y Aarón, de por Arnold Schonberg, que se estrenó este martes 24 de mayo en el Teatro Real.

Las primeras noticias sobre la aparición de ese toro en el escenario ya habían generado polémica, tanto en España como en Francia, donde la obra se representó el año pasado. En pocos días una petición en Change.org conseguía más de 40.000 firmas para pedir que se prohibiera la utilización del animal. Nada dio resultado y el toro salió a escena el martes en el Teatro Real de Madrid.

Justicia Animal considera que los hechos constituyen una falta muy grave de la Ley de Protección Animal de la Comunidad de Madrid, que en su artículo 4 prohíbe expresamente “la utilización de animales en espectáculos, peleas, fiestas populares y otras actividades que impliquen crueldad o mal trato, puedan ocasionarles sufrimientos o hacerles objeto de tratamientos antinaturales”.

Según explica en su escrito, el toro tiene dos apariciones en el escenario de aproximadamente veinte minutos a lo largo de la obra, que dura dos horas. En el Primer Acto “el animal está inmóvil durante toda la aparición en una urna de plexiglás transparente”. “Es claramente una situación antinatural”, apunta, y además resulta “muy sospechoso” que esté completamente quieto, por lo que temen que pueda estar sedado o grogado. Por ese motivo han solicitado que se le haga una analítica para comprobar si da positivo a algún tipo de droga.

En el Segundo Acto el toro camina por la escena y es rociado de pintura negra junto a los actores para simbolizar una orgía. “Va sujeto en todo momento por una argolla unida desde los cuernos al hocico y que si se tensa debido a cualquier movimiento del animal le produce un fuerte dolor y sufrimiento”.

Matilde Cubillo, presidenta de Justicia Animal, explica que el toro lleva esa argolla de forma continuada, no solo cuando está en escena. “Es inadmisible que su manejo y control sea a costa de dolor y sufrimiento”, asegura. Considera que la presencia de ese toro no es necesaria para la obra y resulta “antinatural”. Por todo ello confía en que la Dirección General haga cumplir la ley “de manera tajante” y prohíba la utilización del animal.

Desde Justicia Animal apuntan, además, que no existen medidas de seguridad en el escenario para evitar accidentes, como el que podría ocurrir cuando una de las actrices se tumba desnuda delante del toro, que pesa 1.500 kilos. Si en ese momento el animal se descontrola, algo posible por mucho que argumenten que está habituado, un pisotón podría ser suficiente para partir la columna de la mujer.

Cuando el toro no está “actuando” lo mantienen en las cuadras del Palacio Real. A simple vista parece lo mejor para el animal, pero una vez visionadas las imágenes grabadas por especialistas veterinarios de la asociación AVATMA se puede concluir que las condiciones no cumplen las cinco libertades o derechos que de manera obligada se deben cumplir para garantizar el bienestar del animal. El informe veterinario se ha adjuntado a la denuncia.

“Nadie denuncia que no estén los papeles del animal en regla, ni que carezca de las autorizaciones pertinentes”, explica Matilde Cubillo. “Lo que denunciamos es la vulneración de la ley de protección animal de la Comunidad de Madrid que regula como falta muy grave este tipo de espectáculos donde se utilizan animales sometiéndolos a una situación antinatural. No hace falta ser muy listo para comprender que un toro de 1.500 kg no pinta nada en un escenario”.  

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