eldiario.es

Síguenos:

Boletines

Boletines

Menú

Negociaciones hasta el último minuto para dar contenido al 'sacrificio cero' de Cifuentes

Este jueves se vota en la Asamblea de Madrid la aprobación definitiva de la Ley de Protección de Animales de Compañía después de cinco meses de negociación parlamentaria para mejorar un proyecto que contenía evidentes deficiencias. Avances como la prohibición de animales en circos o del tiro al pichón dependen del voto final de algunos diputados. 

El PP se resiste a impedir la venta de perros y gatos en tiendas, la presencia de animales salvajes en circos o el tiro al pichón. Las negociaciones y el continuo asesoramiento de entidades como la FAPAM han hecho que los demás partidos asuman compromisos en ese sentido.

- PUBLICIDAD -
Imagen del Circo Americano que forma parte de una investigación de Igualdad Animal. Foto: Igualdad Animal

Imagen del Circo Americano que forma parte de una investigación de Igualdad Animal. Foto: Igualdad Animal

Las negociaciones entre el PSOE, Podemos y Ciudadanos en la Comunidad de Madrid, con el asesoramiento imprescindible de entidades protectoras de la región, se han acelerado los últimos días para dar contenido a la ley de “sacrificio cero” impulsada hace meses por la presidenta autonómica, Cristina Cifuentes. Los animales en circos y los pichones utilizados en tiro son los dos principales focos de esas conversaciones horas antes de que la iniciativa se someta a la aprobación definitiva.

El pasado mes de noviembre el Consejo de Gobierno de la Comunidad de Madrid, presidido por Cristina Cifuentes, aprobaba con gran eco mediático el Proyecto de Ley de Protección de Animales de Compañía. Ya entonces la Federación de Asociaciones Protectoras y de Defensa Animal de la Comunidad de Madrid (FAPAM)  alertaba en sus alegaciones del riesgo de que el tan anunciado 'sacrificio cero' se quedara en un mero eslogan ante la falta de medidas paralelas imprescindibles para lograr ese objetivo.

Meses después el trámite parlamentario de esa ley está a punto de concluir. Algunas de las mejoras conseguidas en la ponencia gracias a una constante y discreta negociación entre los grupos políticos, asesorados por entidades protectoras de la región, especialmente por la FAPAM, han llegado a estar en el aire, aunque las conversaciones de las horas previas a la votación permiten mantener el optimismo sobre la consolidación de los avances negociados.

Los temores de algunas de las personas y entidades que han participado de cerca en esa negociación surgieron el pasado 30 de junio, en la sesión de la Comisión de Medio Ambiente, Administración Local y Ordenación del Territorio en la que se aprobó el dictamen de la ponencia, cuando saltaron a la luz obstáculos y reticencias para la aprobación de algunos aspectos que ya habían sido negociados entre el PSOE, Podemos y Ciudadanos.

La coincidencia entre esos tres grupos sobre lo que era necesario incluir en la ley había llegado a tal punto que habían presentado 64 enmiendas conjuntas a un texto que tiene poco más de treinta artículos. Muchas de ellas habían sido incorporadas por el PP, algunas de ellas transaccionadas con un nuevo texto acordado, pero en el último momento la negativa del grupo de Cifuentes a sacar adelante determinados puntos hizo temer que algunos de esos avances pudieran quedar en nada.

Uno de ellos, la prohibición de la presencia de  animales salvajes y silvestres en los circos que quieran instalarse en cualquier punto de la Comunidad de Madrid. FAPAM pedía una prohibición general para todos los animales, en línea con lo que ya están aprobando municipios y comunidades autónomas por toda España, pero dio el visto bueno a la enmienda presentada por PSOE y Podemos para limitarla a los animales salvajes y silvestres, una opción de mero pragmatismo como paso intermedio. El PP mantiene su negativa a cualquier limitación en este sentido y las protectoras aguardan con inquietud la posición final de Ciudadanos, confiando en que su voto permita finalmente esa prohibición que sitúe a Madrid en la senda por la que ya transitan los territorios más avanzados en esa materia. En las últimas horas, la Asociación de Veterinarios Abolicionistas de la Tauromaquia y del Maltrato Animal ( AVATMA) ha intensificado también su petición a la Asamblea de Madrid para que la Comunidad no se quede atrás en un avance que se abre camino de forma imparable en toda España.

Especialmente llamativa resulta la negativa del PP a incluir en el ámbito de la ley a los pichones que son masacrados en la práctica del tiro. En la sesión de la Comisión, el portavoz Luis del Olmo alertó de la “injusticia” que se puede cometer en caso de salir adelante la enmienda en ese sentido. Apeló a la “libertad” y al “reconocimiento de la acción libre del hombre en el ejercicio de sus deportes, sus actividades, sus preferencias” para defender una actividad “tradicional, histórica”, que reportó a España su primera medalla olímpica, y llegó a vaticinar el cierre y la quiebra de campos de tiro y de “actividades en el medio rural” con el consiguiente impacto en el empleo.

Alejandro Sánchez, el portavoz de Podemos, le recordó que España obtuvo esa medalla olímpica en 1900, cuando también eran olímpicos el duelo con pistola, el juego de la soga, el tiro al ciervo o trepar por una cuerda, lo cual dice mucho “del anacronismo” de la práctica que el PP pretende perpetuar. Solo existen tres federaciones de tiro al pichón en el mundo, añadió, la única en Europa es española, y ningún campo de tiro quebraría por esa protección de los pichones, ya que todos ofrecen también otras modalidades, como el plato o la hélice que imita el vuelo de las aves.

De la votación final dependerá que los pichones no sean masacrados en crueles campeonatos que no tienen nada de deportivos. Basta con ver las condiciones en las que salen despedidos de los tubos para ser tiroteados y los cientos que quedan heridos después de cada jornada. La modalidad de caja, menos aparatosa, no resta un ápice de crueldad a la práctica. El PP pretendía dejar a los pichones como están y en dos años regular la práctica mediante una ley de caza, una pretensión “tramposa” a juicio de Podemos, ya que en Madrid no hay legislación autonómica sobre esa materia, en parte porque “algunos” no quieren que la haya, subrayó.

Uno de los puntos en los que había coincidencia entre PSOE, Podemos y Ciudadanos era en que no hubiera animales en las tiendas para su venta, una práctica que ya se está eliminando en muchos lugares para evitar las  condiciones en las que son mantenidos esos animales así como la compra compulsiva, uno de los orígenes de las altas tasas de abandono (entre 150.000 y 200.000 al año, según las protectoras). Había acuerdo entre los tres, mientras el PP mantenía su negativa alegando las pérdidas económicas que sufrirían esos comercios en caso de impedirles vender animales.

En la sesión de la Comisión, la portavoz de ese grupo, Elena González-Moñux, apeló a la supervivencia del pequeño y mediano comercio que en Madrid se dedica al pujante negocio de las “mascotas” y que correría riesgo de quebrar si la pretensión de los demás grupos saliera adelante. Argumentaba, a modo de prueba, los mil euros de media que cada familia con un animal gasta al año en esas tiendas. No mencionó, como le recordaron después otros portavoces, que esos mil euros se gastan sobre todo en comida y accesorios al margen de la procedencia del animal, y que el mayor beneficio de esos comercios procede de esas ventas, sin que apenas repercuta una prohibición de la que sí se beneficiarían muchos animales.

En un intento de llegar a un punto intermedio, Ciudadanos propuso que las tiendas puedan tener catálogos o medios similares (páginas web, visitas virtuales…) para la venta de esos animales. Las reticencias del PP y las presiones del sector pueden llegar a limitar a perros y gatos esa prohibición de presencia física de animales en las tiendas y no alcanzar a roedores, conejos, hurones, pájaros o peces, por ejemplo. Las protectoras insisten, además, en potenciar el papel de los refugios y centros de acogida en esos catálogos y visitas virtuales para fomentar la adopción de animales abandonados.

Parte de las alegaciones que en su momento presentó la FAPAM contra el proyecto obedecían a la definición de animales “de compañía” a los que sería de aplicación la ley, ya que dejaba fuera a muchos otros animales que podrían ser maltratados de forma completamente impune. Una de las enmiendas negociadas por todos excepto el PP pretendía incluir una disposición adicional precisando que la ley sería de aplicación de forma supletoria a todos los animales en aquellas situaciones no reguladas en sus regulaciones específicas. A modo de ejemplo: la ley que regula el bienestar de los animales "de explotación" lo hace solo en los lugares donde es previsible que estén esos animales. Si alguien maltratara a una oveja en su casa o en el interior de un vehículo ninguna ley de protección la ampararía. El maltrato quedaría impune.

El acuerdo inicial sobre esa disposición se rompió cuando el PP alertó de que esa disposición podría ser el primer paso para la prohibición de festejos taurinos en la Comunidad de Madrid. Se propuso por ello una redacción añadida precisando que la disposición no se aplicaría a los festejos legalmente autorizados. Esa precisión puede haber asegurado el respaldo de Ciudadanos, y con ello al menos algunos de los animales que no son estrictamente “de compañía” podrían beneficiarse de esa protección supletoria.

La ley que Cifuentes anunció como la del 'sacrificio cero' de animales de compañía ha visto considerablemente mejorado su contenido en el trámite parlamentario, aunque no se ha llegado a las pretensiones de las protectoras para que realmente puedan augurar ese objetivo. Se han incluido más medidas para la identificación y la esterilización como métodos de lucha contra el abandono, pero el gran foco de la cría incontrolada por parte de particulares seguirá activo y alimentando las cifras de animales que acaban en las calles, en las carreteras, en los campos, y en el mejor de los casos en protectoras que apenas tienen medios para atenderlos como merecen y como es nuestra obligación con animales a los que hemos domesticado y de los que somos responsables.

Tanto Alejandro Sánchez, de Podemos, como Rafael Gómez del PSOE, denunciaron en la Comisión las prisas con las que el PP quiere aprobar esta ley, sacando a última hora enmiendas y reticencias que no había puesto sobre la mesa los meses anteriores. En el horizonte cercano está la celebración del Debate sobre el estado de la Región, y el temor de las protectoras es que los animales estén siendo moneda de cambio para que la presidenta, Cristina Cifuentes, pueda sacar pecho del supuesto cumplimiento del compromiso del 'sacrificio cero', más allá de que sea realmente viable o no y de que muchos animales se hayan quedado al margen de la más mínima protección legal.

Madrid se juega el jueves sustituir la ley vigente, aprobada en 1990, por una normativa que realmente suponga avances significativos en la protección de los animales con los que convivimos y que esté a la altura de lo que ya se está haciendo en muchas otras comunidades autónomas, acercándose a países mucho más avanzados en esta materia. Si finalmente no triunfan los argumentos del PP para proteger solo y en determinadas circunstancias a algunos animales sin atajar el fondo del problema y dejando a muchos otros completamente desamparados ante cualquier maltrato habrá sido gracias al trabajo de los demás grupos durante varios meses y al asesoramiento de quienes se dedican a proteger a los animales en primera línea, como la FAPAM.

En manos del activismo sigue la labor imprescindible de generar conciencia sobre nuestra obligación de respetar a los demás animales con quienes compartimos el espacio en el que vivimos y garantizar su dignidad en todo momento, evitándoles todo el sufrimiento que podamos. La conciencia ética de una sociedad cada vez más avanzada es la que puede y debe obligar a los poderes públicos a obrar en consecuencia.

- PUBLICIDAD -

Comentar

Enviar comentario

Enviar Comentario

Comentarios

Ordenar por: Relevancia | Fecha