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Rafael Hernando, mártir de las televisiones

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El PP dice que el "único riesgo" de que no se cumpla el déficit es que haya otro Gobierno

Rafael Hernando, sufriendo el acoso de una cámara de TV en rueda de prensa. EFE

"No tenemos las televisiones a nuestro servicio para estar todo el día contando lo que hemos hecho, más bien al contrario, nos dan bastante leña, pero os tenemos a vosotros"

Rafael Hernando está haciendo campaña en la provincia de Almería. Intenta romper el muro de silencio que ha rodeado al Partido Popular en esta legislatura. Te imaginas a Hernando suplicando atención entre sus votantes: verá, he sido diputado suyo estos últimos cuatro años, pero quizá no lo sepan porque las televisiones me tienen marginado. He sido portavoz del grupo parlamentario del PP, pero TVE nunca se ha dignado a asistir a mis comparecencias. Me ofrecieron comentar un partido del Mundial de balonmano entre Egipto y Eslovenia y estuve a punto de aceptar para poder pillar algo de pantalla. Este aislamiento es insoportable. A veces, mis hijos no me reconocen. 

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Lomana y Rajoy, una buena pareja. EFE

Echemos cuentas. Están RTVE, cuyos directivos son nombrados por el Gobierno (y alguno como Somoano estaba realmente preocupado por que los programas de entretenimiento incluyeran ideas gratas al partido), y las medios públicos autonómicos, que durante la mayor parte de la legislatura estaban controlados por gobiernos del PP. Luego vienen las privadas, con Antena 3, que tiene desde hace muchos años una excelente relación con el PP, como prueban las amables entrevistas de Gloria Lomana a Rajoy. Telecinco ha intentado tener su propio romance, pero el PP está más por la monogamia. La Sexta es otra cosa, porque, ante el panorama monocolor, vio que había una oportunidad comercial que hacía rentable en términos de audiencia e interés informativo contar con programas políticos en los que los nuevos partidos no estaban vetados. 

Mientras los Iglesias y Riveras se hacían un hueco en un entorno a veces favorable y otras hostil en función de la actualidad, los telediarios públicos y privados seguían con su apacible recopilación de inauguraciones oficiales, hazañas negociadoras de Rajoy en las cumbres europeas, indicios claros de recuperación económica en paralelo a estremecedores índices de paro, y directos en los que los reporteros repetían sin saltarse una coma las palabras del presidente y sus ministros.

Pero no, todo eso era un espejismo. Hernando nos recuerda que están solos –" os tenemos a vosotros", dice a los militantes–, porque todo el mundo les da leña. Incluidos los nombrados a dedo por el PP, los que se han levantado un montón de pasta con las famosas tarjetas Visa a costa del contribuyente, los que introducían morcillas en las informaciones del caso Bárcenas (eso cuando aparecían en antena; lo mejor era ocultarlas).

Parece mentira que tantos directivos que debían el cargo y el sueldo al Partido Popular, que saben que si Rajoy pierde las elecciones, tendrán que buscarse otro empleo, se dedicaran a dar leña a sus benefactores. Los expertos en neurología podrían intentar ofrecernos una hipótesis para explicar esa extraña conducta autodestructiva. Otra posibilidad es que los neurólogos echaran un vistazo al cerebro de Rafael Hernando. Con fines científicos, desde luego.

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