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Segunda y tercera concentración para el EFA y el EEA respectivamente

El Equipo Femenino de Alpinismo se da cita en el Valle de Tena para dedicarse al esquí de montaña y el alpinismo, mientras que el Equipo Español de Alpinismo hace lo propio en el Parque Natural de Ordesa

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(© Marc Subirana)

(© Marc Subirana)

A finales de marzo, el Equipo Femenino de Alpinismo se concentró en los Pirineos occidentales, más concretamente en el Valle de Tena, Huesca, para realzar diversas actividades relacionadas con el esquí de montaña y el alpinismo en un entorno privilegiado.

El Equipo se dividió en cordadas y objetivos, por un lado la Sierra de la Partacua con Peña Telera (2.764 metros) y Peña Blanca (2.555 metros) con sus respectivas caras norte, y por otro Peña Forato (2.715 metros) y su extraordinaria pared norte por su vía clásica “Leandro Arbeloa” (MD, 800 m). Al día siguiente el cambio de tiempo recrudece las condiciones, especialmente en Peña Forato, haciendo que las purgas fueran incómodas y finalmente peligrosas para la progresión en pared, incluso ya estando en la parte final de la vía. El descenso de la pared también fue un buen aprendizaje en cuanto al control de las maniobras y la gestión del material abandonado. El grupo de Telera escaló el corredor Maribel (400 m D+) sin contratiempos.

Después de la fuerte nevada y del pasó de la perturbación activa por los Pirineos, el grupo realizó una travesía circular con esquís de montaña por el entorno de Panticosa y la ladera norte de la Peña Sabocos (2.757 metros). El mal tiempo y la inestabilidad se mantuvo persistente en la zona pirenaica por lo que el grupo optó por realizar una bonita ascensión con esquís a la Punta Escarra (2.760 metros), descendiendo por el corredor norte y disfrutando de unas condiciones de nieve polvo extraordinarias.

El tiempo en la parte final de la concentración no mejoró y los centímetros de nieve continuaron acumulándose en las paredes y las laderas, aumentando el riesgo de alud de manera notable (4 sobre 5). El grupo con buen criterio aprovechó las circunstancias para tecnificar y mejorar el esquí de descenso en las estaciones de Panticosa y Formigal, disfrutando, de nuevo de muy buenas condiciones de nieve en todas las pistas y orientaciones.

(© Marc Subirana)

(© Marc Subirana)

 

El EEA en Ordesa

Por su parte, el Equipo Masculino de Esquí de Montaña celebraba su tercera concentración de 3 al 7 de Abril en los pirineos occidentales. Cinco día intensos basados en el esquí de montaña en la que el Equipo pudo trabajar aspectos técnicos relacionados con esta fascinante especialidad deportiva que nos permite desplazarnos entre las montañas de manera inteligente, eficaz, segura y rápida cuando la montaña está nevada, ya sea con el fin de realizar una ascensión con esquís, o bien para aproximarnos a una pared.

El nivel de esquí de los miembros del equipo es muy bueno, ya lo era antes de entrar en el EEA, aunque dentro del Equipo fueron mejorando desde 2015,  pero aun así, y gracias a la compañía del técnico Ángel Zabalza en esta ocasión, se pudieron pulir aspectos técnicos sobre el material y el equipo en general, así como aspectos sobre la conducción tanto en ascenso como en descenso en el esquí de montaña.

En la travesía realizada se combinó el esquí de montaña con el ascenso de caras nortes de media dificultad en el entorno del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido. El grupo partió de San Nicolás de Bujaruelo a 1.250 metros de altura con los esquís a la espalda y la intención de ascender por la cara norte de los Gabietos (3.035 metros), pero el fuerte viento obligó a dar media vuelta al pie de la pared y descender hacia Gavarnie esquiando. Al día siguiente, el grupo se dirigió a los Astazous (3.013 y 3.071 metros, respectivamente) por el corredor Swan, y bajó un poco para enlazar con la arista NE del Pico Marboré (3.251 metros) todo ello con nieve profunda y todavía con fuerte viento en altura, lo que hizo la ascensión más dura. Desde aquí el grupo descendió esquiando hasta el Refugio de Goriz a 2.200 metros de altura para reponer fuerzas y pernoctar. Al día siguiente se ascendió con los esquís hasta la cima del Taillón (3.144 metros) del que se descendió esquiando ya sin viento y con buena nieve hasta Bujaruelo, punto de partida de la travesía circular. En definitiva, una excelente travesía en la que se aprovechó para trabajar tanto aspectos técnicos del esquí en ascenso y descenso, como aspectos de orientación y nivología sobre el terreno, se acumularon 5.000 metros de ascenso que fueron asimilados sin problemas dada la buena condición física de todos los participantes.

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