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Cine de montaña (II parte)

En el reportaje anterior comenzamos con Leni Riefensthal y La montaña sagrada de 1926 y acabamos con Sean Connery y su incestuosa relación con una sobrina en el escenario alpino de Cinco días, un verano de 1982. Ahora las complejidades humanas irán perdiendo protagonismo, pero a cambio está a punto de comenzar el espectáculo. Aunque, de nuevo, algo de destripe (spoiler para quienes les falle el castellano) sea inevitable, se ha intentado reducir en lo posible en esta selección de películas (no están todas las que son) que se proyectaron en salas comerciales aunque alguna no en España. Una deconstrucción de alpinismo, choques de caracteres expedicionarios, espectáculo con poco sentido, made in Hollywoodish… nos esperan

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1991. Grito de Piedra / Cerro Torre: Schrei aus Stein 
Puntos IMDb: 6,4

Cine de montaña

Grito de Piedra. 1991

Los Catorce Ochomiles ya están escalados por un único escalador pero el Cerro Torre continúa virgen. Con este anacronismo arranca la idea de Reinhold Messner en la que arroja numerosos hechos reales para construir una historia original: enfrentar a la entonces joven escalada deportiva, que buscaba convertirse en un deporte más por la vía de las competiciones, contra la escalada alpina. Dicho de otra manera, las mallas contra las barbas. Entonces nadie sabía que David Lama acababa de nacer y que protagonizará 25 años después esa catarsis. Después de esta película te espera su documental sobre la primera en libre a la vía del Compresor, Cerro Torre: snowballs chance in hell, para alucinar con su escalada y comprobar, de paso, cómo se transforma de escalador deportivo a alpino y comete alguno de los errores que Messner plasma en Grito de Piedra.
Volviendo a la película, Stefan Glowacz (que era el escalador de competición del momento con varios Rockmaster ganados y campeón olímpico en Albertville al año siguiente cuando la escalada fue deporte de exhibición) interpreta a Martin Sedlmayer, y se enfrenta a ese único vencedor de los catorce ochomiles, Roccia Innerkofler, encarnado por un Vittorio Mezzogiorno parecido a Cesare Maestri, pero sólo en su fisonomía. Entre medias un mezquino periodista (siempre inquietante Donald Sutherland) amigo de los escaladores, que no se quita su mefistofélica ropa de calle ni para caminar por los glaciares, y que sólo busca su provecho (que él hace pasar por beneficio para el alpinismo) en el enfrentamiento. Messner también saca a la luz en Grito de Piedra, la mentira en el alpinismo, y en concreto la de la pretendida primera ascensión del 59 que reclamó Maestri. Tal vez le corresponda a los guionistas o al propio Herzog la introducción de una vieja andina (Chavela Vargas) como uno de esos personajes telúricos de los novelistas americanos del boom. Finalmente, una loca escalada final en la que sólo uno sobrevivirá, pero ninguno conseguirá lo que busca por culpa de un personaje secundario que, como a menudo ha ocurrido en el alpinismo, es el verdadero protagonista, y quien pronuncia la frase que da el título a la película: “El Cerro Torre no es una montaña, es un grito de piedra”.

Tira: numerosos guiños a las realidades del alpinismo, como el personaje de Hans Kammerlander, a quien le preguntan si no está cansado de ser el eterno segundo, o el icónico viaje de fotoescalada de Glowacz a Australia, pero sobre todo el final,
tanto por las escenas de escalada como por el desenlace.
Afloja: toscas interpretaciones, en ocasiones todo parece tan forzado como el montaje del circo mediático para promocionar a Sedlmayer, el joven “friki” interpretado por Glowacz
Actores principales: Vittorio Mezzogiorno, Stefan Glowacz, Donald Sutherland.
Director: Werner Herzog.

1991. K2
Puntos IMDb: 6,2

Cine de montaña

K2. 1991

Es curioso que el origen del K2 de Franck Roddam sea una obra de teatro en la que dos alpinistas quedan atrapados muy altos en el K2. Su autor, Patrick Meyer, va a ser uno de los guionistas de esta película que comienza en una discoteca para presentar a los protagonistas. Quizás de su origen teatral proceda la elaborada construcción de personajes, algo estereotipados, que cumplen su papel como miembros de una expedición financiada por un mecenas millonario que necesita que sus elegidos le abran el camino a la gloria. Entonces las expediciones comerciales no estaban tan de moda. En este choque de caracteres, las decisiones moralmente correctas tienen premio.

Tira: la tensión dramática del momento clave, cuando la
supervivencia está en juego.
Afloja: ¿escalar el K2 sin aclimatar? Los preciosos paisajes
alpinos de la Columbia canadiense que se avistan desde la cima del supuesto K2 tampoco cuelan, ni las escenas de escalada son de lo mejor.
Actores principales: Michael Biehn, Matt Craven.
Director: Franc Roddam.

1993. Máximo riesgo / Cliffhager, Renny Harlin
Puntos IMDb: 6,4

Cine de montaña

Máximo riesgo. 1993

En este caso la idea original corresponde a otro célebre escalador, John Long, a quien la inspiración, y algo más, le cayó del cielo en forma de avión. Uno que se estrelló en Yosemite cargado de marihuana –y nadie reclamó– y cuyo expolio convirtió en “propietaria” a la indigente comunidad hippy de escaladores del valle (la anécdota de los escaladores yendo a extraer la mercancía del avión se cuenta en el documental sobre Yosemite, Valley Uprising). Máximo riesgo ocurre en Colorado, pero se filma la mayor parte en Dolomitas –en los primeros minutos, impresionante solo de Güllich–, el contenido del avión estrellado (100 millones de dólares) tiene a unos criminales por dueños, y se hacen pasar por meras víctimas para ser rescatados. El guía de montaña Gabe Walker (Sylvester Stallone) sube en su ayuda y termina dándoles su merecido.

Tira: el ritmo trepidante de superproducción de Hollywoodish.
Afloja: buenas, o sea malas, dosis de escalada-ficción. Podía haber sido peor porque la escena más hilarante, un salto de una docena de metros entre dos rocas, ante las risas del público-cobaya, fue editado y reducido unos cuantos metros.
Actores principales: Sylvester Stallone (fue doblado por los famosos escaladores Wolfgang Güllich y Ron Kauk).
Directores: Renny Harlin.

2000. Límite vertical / Vertical Limit
Puntos IMDb: 5,8

Cine de montaña

Límite vertical. 2000

Probablemente lo mejor de esta película ocurra al principio, cuando escalando en Monument Valley, un escalador tiene que cortar la cuerda que le une a su padre para salvar a su hermana, arrastrados todos por otra cordada que cae entera. El hermano se retira de la escalada y la hermana quiere escalar el K2 para honrar la memoria de su padre. Añadimos a un guía y a un rico que quiere que el guía le suba sin contradecirle, que con la hermana se ven atrapados en una tormenta, dentro de una grieta, heridos, con principio de edema pulmonar. Por avatares del destino, el hermano (a quien la hermana no perdonó que cortara la cuerda) se encuentra en el CB del K2 y organiza un grupo de voluntarios que sale al rescate. Algunos de estos voluntarios incluso llevan ¡nitroglicerina en la mochila! La trepidante acción se logra a base de despropósitos cada vez mayores, y casi lo único real que aparece es el ochomilista americano del momento, Ed Viesturs, haciendo de sí mismo durante un segundo junto a una pléyade de figuras en el campo base. Todo, incluido el final, propio de estas películas de, como dicen por allí, Hollywoodish (sí, Hollywood+rubish). Para ver un día que llueva.

Tira y a floja: básicamente como la anterior.
Actores principales: Scott Glenn, Chris O’Donnell. 
Director: Martin Campbell.

Continuará...

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