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Escalada en fisuras: empotramientos y cerrojos

La escalada en fisuras puede ser una tortura para algunos y un arte para otros. El saber aplicar sus distintas técnicas según el tipo de fisura, intentando reducir el esfuerzo gracias al uso apropiado de los distintos tipos de empotramientos y cerrojos, consiguiendo que la escalada parezca la perfecta coordinación del cuerpo respecto a la colocación de las manos, es realmente todo un arte

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Empotramientos  y cerrojos

Escalar una fisura vertical, es pensar en la manera de empotrar parte de nuestro cuerpo en la hendidura de la roca, bien sea mediante nuestros dedos, manos, puños, brazos, antebrazos, etc. Debemos conseguir adaptarnos al espacio que tenemos para poder ir progresando, al tiempo que jugamos con nuestro cuerpo para estar lo más equilibrados posibles. En función del grosor de la fisura podremos introducir más o menos parte de nuestro cuerpo, aunque en ocasiones esto no será posible debido a que la fisura se ciegue por lo que tendremos que aplicar otra técnica. Para escalar fisuras tenemos dos formas básicas de colocación de manos, puños o dedos:

- El empotramiento: buscar la forma de adaptar nuestro cuerpo a la hendidura de la roca, o bien buscar las zonas de estrechamiento de la roca para así poder empotrar la mano y que ésta no se deslice, o incluso intentar expandir alguna parte del cuerpo mediante la fuerza para conseguir la máxima zona de rozamiento y que aguante nuestro peso.

- El cerrojo: es el empotramiento por torsión y expansión de algún miembro del cuerpo. Algunos tipos de cerrojos, sobre todo los de dedos, son bastantes lesivos sobre todo en caso de caída.

El cuerpo

Mientras que durante la escalada las extremidades superiores buscan la manera de empotrarse, el resto del cuerpo intenta permanecer en equilibrio, si éste asciende con los pies por la fisura, tendremos que coordinarlos con las manos, de manera que siempre trate de ir alternado el pie derecho con la mano izquierda y pie izquierdo con la mano derecha, para así conseguir un perfecto equilibrio. (Ver imagen 1).

Imagen 1. Fisura de puños coordinando brazo derecho con pierna izquierda para la progresión. Cerrojo de puño derecho con empotre cercano al cuerpo de puño izquierdo.

Imagen 1. Fisura de puños coordinando brazo derecho con pierna izquierda para la progresión. Cerrojo de puño derecho con empotre cercano al cuerpo de puño izquierdo.


En ocasiones es más cómodo ir con un pie por fuera de la fisura adaptándolo al relieve o en adherencia, buscando el equilibrio y la nueva progresión. Éste también se suele ir alternando para estar equilibrado con el pie contrario a la mano de empotramiento o utilizando el mismo pie para hacer fuerza y así conseguir mayor sujeción. También es muy cómodo empujar del pie que se encuentra por fuera de la fisura para ascender y empotrar el otro pie en la fisura para sujetar el cuerpo. Al final se trata de danzar con los pies sobre la fisura. (Ver imagen 2).

Imagen 2. Fisura vertical de puños con inclinación hacia la derecha, por lo que nos resultará más cómodo ir empotrando pie izquierdo en fisura y pie derecho en adherencia. Éste frenará nuestro cuerpo con tendencia hacia la derecha.

Imagen 2. Fisura vertical de puños con inclinación hacia la derecha, por lo que nos resultará más cómodo ir empotrando pie izquierdo en fisura y pie derecho en adherencia. Éste frenará nuestro cuerpo con tendencia hacia la derecha.


En fisuras que se encuentren en diedros lo más habitual es emplear la técnica de escalada en bavaresa. Ésta consiste en tirar de las manos de la laja exterior, mientras que los pies se oponen en la laja o pared interior. Debemos de tener en cuente que cuanto más juntemos las extremidades inferiores con las superiores, más fuerza tendremos que hacer por lo que conviene busca un punto de equilibrio y progresión entre ambas. Esta técnica, en función de la colocación de las placas o lajas, nos puede permitir separar los pies para progresar de manera más cómoda, o incluso colocar los pies bien separados a ambos lados de la fisura (en cada laja) y encontrar una posición de descanso al introducir nuestro cuerpo en el diedro, descargando más peso de nuestro cuerpo sobre los pies.

Si utilizamos esta técnica en fisuras verticales donde las placas estén totalmente alineadas, gastaremos mucho esfuerzo y seguramente nos desequilibremos como la acción de la bisagra de una puerta. (Ver imagen 3)

Imagen 3. Bavaresa en diedro ligeramente tumbada permitiéndonos llevar los pies en adherencia. Éstos se combinarán con las manos para la menor fuerza posible.

Imagen 3. Bavaresa en diedro ligeramente tumbada permitiéndonos llevar los pies en adherencia. Éstos se combinarán con las manos para la menor fuerza posible.


Empotramiento de puño en fisura

Cuando empotremos los puños en una fisura debemos buscar las zonas de estrechamiento de la misma para así aprovechar mejor el empotre y hacer menos esfuerzo. Generalmente cuando escalamos una fisura de puños, el brazo de más abajo trabajará en bloqueo lo más pegado al cuerpo para así poder llegar lo más arriba posible con el otro brazo, del cual empotraremos el puño mediante un cerrojo ya que suele ser la manera más cómoda de progresar. Seguidamente vendrá un cambio de posición de pies y cadera para cambiar los pesos y poder liberar el brazo inferior. (Ver imagen 4).

Imagen 4. Empotramiento de puño.

Imagen 4. Empotramiento de puño.


Empotramiento de manos (con mano cóncava en fisura)

Se emplea mediante la expansión de la mano por su propia fuerza, la cual tendrá que buscar zonas de estrechamiento para encajar la muñeca y minimizar esa fuerza de expansión ya que suele ser algo dolorosa. Para fisuras de este tipo es muy conveniente vendarse la mano o utilizar guante de fisura. Si empleamos esta técnica con el pulgar hacia arriba será mediante empotramiento y con el pulgar hacia abajo será un cerrojo con torsión de la muñeca. En caso de hacer un cerrojo con la mano descansar nuestro cuerpo con cuidado sobre la muñeca para que no se nos habrá. En función de la torsión podremos jugar con distintos tipos de grosores de la fisura. (Ver imagen 5).

Imagen 5. Empotramiento de manos.

Imagen 5. Empotramiento de manos.


Cerrojo de dedos en fisura

Es muy efectivo en fisuras estrechas, o en zonas donde a su vez se estrechen, con el inconveniente de que es algo lesivo. Consist­e en montar el dedo medio sobre el dedo índice he introducirlo en la hendidura de la roca hasta la segunda falange. El pulgar quedará hacia bajo de manera que cuando descarguemos nuestro peso sobre los dedos, éstos tendrán una torsión hacia el exterior de manera que quedarán acerrojados a la fisura dándonos sujeción y seguridad. Cuando empujemos nuestro cuerpo para arriba tendremos que evitar que el cerrojo se suelte. (Ver imagen 6).

Imagen 6. Cerrojo de dedos.

Imagen 6. Cerrojo de dedos.

En este tipo de fisuras, si son profundas, podemos introducir todos los dedos con el pulgar hacia arriba, flexionando los dedos en arco para así empotrarlos buscando la adherencia entre las yemas de los dedos y los nudillos. Este tipo de empotramiento nos da sensación de inseguridad por lo que se tiene tendencia a utilizarlo con la fuerza en oposición de los pies. Parecido a la bavaresa, aunque sí que es verdad que es menos lesivo que el cerrojo de dedos.

Otra opción es el cerrojo de manos con torsión de muñeca para fisura de dedos- Ésta se suele utilizar bastante cuando la fisura nos lo permite y es muy agradecida su escalada. Consiste en introducir los dedos hasta incluso la palma de la mano con el pulgar hacia abajo. La palma de la mano quedará hacia el exterior del cuerpo y mediante la torsión de la muñeca/brazo conseguiremos acerrojar todos los dedos con total sensación de seguridad. Si esto lo combinamos con una correcta coordinación de pies podremos escalar una fisura prácticamente a pie/mano, mano/pie. (Ver imagen 7)

Imagen 7. Cerrojo de mano izquierda.

Imagen 7. Cerrojo de mano izquierda.


A medida que se vayan ensanchando las fisuras, hasta llegar al off-width o chimenea, tendremos que ver la forma de ir empotrando todo nuestro cuerpo. Empotrar un brazo mediante la palma de la mano y el codo, las dos manos con las palmas hacia la roca, una mano y un puño, un brazo hasta el hombro, etc. En los off-width a dos manos tenemos que buscar la correcta posición de descanso con el empotre de la pierna, que mediante la rodilla nos permitirá liberar las manos y progresar un poco más. (Ver imagen 8).

Imagen 8. Empotramiento de brazo, mediante la palma de la mano y el codo.

Imagen 8. Empotramiento de brazo, mediante la palma de la mano y el codo.


El empotramiento de los pies también puede ser por cerrojo, teniendo cuidado de que se nos suelten las manos y nos quedemos encajados por los pies. En fisuras más anchas empotraremos también las rodillas, posición muy cómoda para poder liberar las manos, así como el resto del cuerpo según vayamos necesitándolo. El adaptar todas las técnicas posibles, como el ir combinándolas para así no cansarnos de cada una de ellas y alcanzar nuestro objetivo es muy importante. (Ver Imagen 9).

Imagen 9. Empotramiento del cuerpo en una chimenea.

Imagen 9. Empotramiento del cuerpo en una chimenea.


Empotramiento de cuerpo en chimenea

En fisuras ciegas, donde no podemos introducir ningún miembro de nuestro cuerpo, tendremos que intentar adaptarnos a los bordes de la fisura, intentando adherir nuestras manos con el máximo rozamiento posible y ejercer fuerzas contrarias con nuestras manos para así aguantarnos. Combinaremos este gesto con nuestro cuerpo y pies de tal manera que podamos liberar una de las manos durante un segundo y así poder palmear más arriba. La progresión requiere de mucho equilibrio y coordinación, por lo que tendremos que combinar las distintas fuerzas. (Ver imagen 10).

Imagen 10. Colocación de las manos en una fisura ciega.

Imagen 10. Colocación de las manos en una fisura ciega.


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