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Crónica del II Poetry Slam Granada

La Liga Poética conocida como Poetry Slam ha vuelto a llenar la sala El Apeadero, vanguardia del verso en movimiento desde hace un par de años.

Poetas de todas las edades encuentran en este nuevo formato una vía para compartir sus sentimientos y aspiraciones artísticas en un ambiente cercano.

La poesía llena salas de teatro, llena bares, llena el espacio que le demos.

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El día 17 de diciembre se celebró en El Apeadero la segunda velada del Granada Slam Poetry de esta temporada. La cita mensual con la poesía granadina nos esperaba esta vez con una organización y un decorado bastante más currados, un invitado especial recién llegado de presentar su libro de la cárcel de Albolote, y la que ha sido la última aparición del vigente campeón y actual presentador, Xiwaka Buenos Días, que se nos va a tierras mallorquinas a tomar caipiriñas. Le vamos a echar de manos.

De nuevo, el aforo se completó antes de empezar. El público volvía a agolparse en la entrada esperando acceder a  las gradas, y una vez más terminamos sentados en corro, amontonaditos en el suelo, ocupando desde el centro del escenario hasta la última fila de butacas. Nos gusta que nos reciten de cerca, tan cerca que podamos ver el brillo de los ojos del poema.

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Granada marca vanguardia en el Slam y es algo que vimos nada más empezar. Si te fijabas con calma en aquella masa de cabecitas apretujadas, ibas descubriendo rostros conocidos de las distintas jams que florecen, cada vez con más fuerza, por cada rincón de cualquier ciudad. Xiwaka, uno de estos habituales del sarao poético, explicó el sistema de votos y recitó un poema de quema mientras caía al suelo, dejándose talar por su propia mano mientras nos contaba que lo mejor que le ha pasado es que le deje su novia.  El caso es que le ha salido trabajo en Mallorca y nos deja, y se le veía feliz.

Ya con la suerte echada en la gorra, Carmen Barranco fue la primera en salir a la palestra. Carmen se estrenó el noviembre pasado como slammer y nos encanta ver cómo se va enganchando a la magia del escenario. Nos recita un poema que tenía preparado para este slam sobre una de esas relaciones de las que al final sólo queda el mal recuerdo, que ella convirtió en poema. Y nos lo dio, y le dimos 20 puntos.

Diego, un tipo rubio de media melena con una cicatriz sobre su ojo izquierdo, se colocó despacio de cuclillas y mirándonos azul, nos invitó a todas a su casa en Monachil. Mientras nos lo pensábamos, se abrió con un poema sobre un amor perdido en la sobredosis. Y 19 puntos.

Libélulo debutó junto a Carmen el pasado noviembre, alineándose con los slammers más entrenados y pasando de ronda en su primera actuación. Pero esta vez se quedó a las puertas a falta de un punto. Cómodo y despeinado, nos recitó un poema en el que las máscaras de la identidad y los autoengaños iban cayendo al suelo en cada verso. Le dimos 22 puntos.

Alberto Prieto recitó de su recién estrenado poemario “La física de la liana de Tarzán”, un poema construido sobre líneas discontinuas, líneas rectas relativas, surcando las palabras que “navegan en mi botella de cristal hacia un lugar llamado aparte”. El público premia su poema y soltura con 23 puntos, y pasa a la semifinal. Según nos han contado nuestros espías, Alberto está preparando una jugosa antología en la que aparecen algunos de los poetas y slammers granadinos.

Taro, porte y figura, vuelve fiel a la cita. Dos slams, dos veces se queda a las puertas de ser ganador. Seguramente lo veremos en enero peleando por la victoria. En esta ocasión se lleva 24 puntos que le sirven para pasar de ronda. Cuando Taro termina, Xiwaka  (que además de un presentador muy salao, es el único slammer de España que se ha clasificado para todas las finales nacionales habidas hasta la fecha), le hace notar que se ha dado cuenta de en quién se está fijando, -te pareces a mí-, le suelta, y sólo los más atentos del público lo escuchamos.

Sergio volvió  con su voz y su viaje por “la nada en blanco, mi barco es negro”, y se llevó 22 puntos que no le sirvieron para pasar de ronda, el corte se quedaría en 23 y el ganador de la primera velada veía como su liderazgo se quedaba en el aire de los versos de la segunda ronda.

El siguiente en ser llamado por el gorro fue Marco Antonio, que el año pasado disputó el título a Xiwaka. Esta vez  recitó Larrimamemima, el paradigma de su estética poética. Se lleva 23 puntos, y pasa de ronda.

Olalla salta de un brinco al escenario. Resuelta, sin texto, ni móvil, ni miedo que valga. Nos sorprende en tan sólo un minuto con un poema por el que el jurado le da 21 puntos.

Pablo está indeciso. Mira el móvil, mira al público, busca en el suelo alguna dimensión a la que escaparse: “Es que no sé, me han liao. Bueno me lío yo solo”, y después de respirar, arranca. Poco a poco el nerviosismo se le fue olvidando y se le vio disfrutar sobre el escenario, que es para lo que estamos aquí. El pública juzga con 18 puntos.

Carl, bastante suelto en la tarima, nos recitó un desternillante poema de antiamor. Este alemán de acento granadino vino muy harto de tanto “puto poema de amor”. El público se tornó gallinero a risa floja y se la devolvió con 24 puntacos.

Sandra Peña ha avanzado en fuerza y confianza durante estos encuentros cual si calzara botas de siete leguas, estuvo enorme, batiéndose con el escenario y el auditorio del Apeadero con uñas y versos. El respetable se lo agradeció con 24 puntazos.

Ángela nos dio la espalda para jugar con las sombras que sus manos proyectaban en la pared. Se tiró al suelo, pataleó,  chilló, y nos recordó entre carcajadas que somos las niñas que fuimos creando al jugar. Se lleva 19 puntos.

Una de las mejores cosas que ocurren en el Slam es cuando una poeta manda a la escena sus versos  y escenifica el poema combinando gestos, teatro, palabras. Otra de las mejores cosas que ocurre en el slam es el momento del descanso, de salir a tomar un refrigerio y comentar lo que se ha visto con la poesía a flor de piel. Pasamos a la segunda ronda con Taro, Sandra, Carl, Marco Antonio y Alberto.

A Carl le pilla por sorpresa que el jurado pudiese premiar su cachondeo poético y no tenía más poemas preparados, o eso dijo. Dio varias vueltas a su libreta pero nada, tira la libreta al suelo y nos dice: “cuando ya lo has dicho todo, cállate”. Micropoema de 20 segundos que le dio 15 puntos.

Vuelve Sandra. Esta joven slammer ha venido a superarse ante el público, a demostrar que quien la sigue la consigue, sobre todo con tanto arte metido entre pecho y espada. Nos recita un poema con su particular cadencia, grácil y ligera. Se lleva 27 puntos que le servirían para llevarse el cartel de la velada, aunque no lo sabíamos todavía, porque, por motivos de tiempo habría de suspenderse la última ronda, pasando de cabeza a la final.

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El tiempo corre detrás de nosotros cuando estamos a gusto. Y parece que lo estuvimos, porque pasaron casi tres horas sin darnos cuenta, y sin siquiera aclararnos para elegir dos finalistas, no, queríamos cuatro. Y Xiwaka que se apañe.

Si podéis, tenéis que venir a ver esto. No se puede explicar la magia que recorría los pasillos y las miradas. No podemos, ni queremos, resumir en una crónica los matices, la poesía.

Tres poetas han empatado en la segunda ronda: Taro, Alberto y Marco se marcan 24. Sandra ha despuntado con 27.  Terminada la segunda ronda con cuatro finalistas, llega la hora de ceder  nuestros oídos a un poeta que lleva media vida blandiendo sus sueños y jugando a sentir.

Así pues, nuestro poliédrico invitado L. Ramón G. del Pomar: poeta, novelista, novelero, performer, guitarrista y un tío muy apañao, avanza al escenario con su ordenador portátil y una guitarra medio desafinada. Ramón, moño en alto y poema en mano, ha tenido a bien compartir unas horas con Poetry Slam Granada aprovechando la gira de presentación por cárceles andaluzas de su novela “El mal amor: historia de un alegato”. Su compañera Aruna Nisad (Sonia), baila con las sombras, Ramón, a la guitarra, recita un poema de Miguel Hernández.  Y así, con música, versos, baile y mucho cariño, pasamos a la final.

Xiwaka vuelve al escenario, se mesa la barba, nervioso se tira de los pelos: Tenemos a cuatro poetas aspirando a  ganar y el tiempo no deja de correr. Parece que no hay otra que saltarnos la que sería la última ronda, el cara a cara final, y darle a Sandra Peña, con 27 puntos, el cartel de esta noche y la victoria.

Algunos dudan de esta resolución tan espontánea, pero nadie duda de que Sandra es la justa ganadora, y a veces lo mejor es improvisar. Las puntuaciones, de momento, quedan de la siguiente manera:

Sandra Peña: 4 puntos

Sergio Escribano: 4 puntos

Taro Tamura: 4 puntos

Libélulo: 3 puntos

Alberto Prieto: 2 puntos

Carl: 2 puntos

Marco Antonio: 2 puntos

Carmen Barranco: 2 puntos

Yannick: 2 puntos

Pablo: 1 punto

Ángela: 1 punto

Diego: 1 punto

Olalla Olea: 1 punto

Klara: 1 punto

La niña Zápica: 1 punto

Alberto Claver: 1 punto

Sandra: 1 punto

Luca di Napoli: 1 punto

Nos vemos el último jueves de enero, gatitos

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