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20D: no quedemos desmemoriados

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El día 20 de diciembre no perdamos la memoria. Hay que hacer un balance de la gestión realizada por el actual partido político que ha dirigido los designios de este país. En esta nuestra democracia amputada, lo ha sido más, en esta última legislatura del gobierno del PP, en una muy considerable regresión en los derechos democráticos. Amparándose en una mayoría absoluta en el Parlamento han gobernado bajo la directriz absolutista de imponer sus credos, y sin derecho a réplica de los demás representantes parlamentarios, también delegados de las otras muchas gentes que componen la diversidad y pluralidad de las ideas políticas y sociales.

En ella, además de cercenar muchos de los derechos que fundamentan el demos de una mayoría de las personas que tienen libertad y decisión con sus votos. Y sobremanera, han llevado el país a un austericidio en la gobernanza de la economía, en la aplicación unos recortes sociales que han dejado las mayores pobrezas sufridas por las clases menos favorecidas en sus familias y en la sociedad, como no hemos conocido en nuestra joven aún democracia.

En base a una insolidaria e insoportable economía neoliberal, del sálvese quien pueda, en la que solo se han beneficiado a las finanzas bancarias, bien protegidas por gobierno, con escandalosos índices de intereses en etapas de graves crisis. Junto a las clases empresariales de altas inversiones. Antagónica ésta a las prédicas y prácticas del economista Keynes, con su teoría de controlar la economía en épocas de recesión y crisis, para un equitativo reparto en beneficios de todos.

Los partidos que toman las riendas del Estado para dirigir sus destinos durante cuatro años, tienen el deber como primera premisa: hacer lo imposible para crear un estado de bienestar que favorezca a todas las clases sociales; el reparto de bienes en igualdad de oportunidades sociales para todos los que suman el número de habitantes del país. Gobernar es para todas las gentes que conforman una nación en igualdad de derechos, deberes y obligaciones en la sociedad comunitaria.

En política la decencia, la ética y la moralidad deben prevalecer en todos las actuaciones que tengan como fin la sociedad y sus gestiones políticas y administrativas. No son en absoluto admisible, los escandalosos tropelías de la banda de insaciables desvergonzados que acuden a la política para engordar sus cuentas corrientes. Ni de execrables reformas políticas que afecten a la pluralidad de ideas que existen en el parlamento, por imperativos abusos del rodillo de las mayorías de diputados.

De los muchos y muy tristes ejemplos de vergonzantes corrupciones que se han sumado en continuación, en las siglas de los políticos del gobierno del PP, en toda España. Y de otros partidos, en las distintas Autonomías. No es razonable admitir la abominable corrupción de algunos miembros del PP, con sus cuentas en B, pagos de terceros por la concesión de obras públicas, sobresueldos y demás vilezas económicas que sonrojan a las gentes más púdicas.

La llegada del PP al gobierno de nuestro país ha supuesto un retroceso en muchas de los derechos del estado de bienestar. La ley Mordaza, en la que la manifestación y la protesta han dejado de ser legales reivindicaciones por la gran mayoría en la calle y otros lugares. La Reforma Laboral aprobada por el gobierno con todo el Parlamento en contra de la misma, ha supuesto una grave tropelía contra la clase trabajadora con la pérdida de derechos laborales y el incremento de las contrataciones a tiempos parciales y sin ningún futuro en su vida profesional. Y sin ésta, tendrá una vida carente de proyectos.

La repateada Ley de Memoria Histórica, anulando los presupuestos destinados a este fin y obligatoria reparación de los muertos en la cruenta guerra incivil española. La vilipendiada Ley de Dependencia, recortando a un máximo los presupuestos y los derechos de las clases más frágiles de la sociedad, como lo son los enfermos dependientes. Muriendo tantos miles, sin recibir esta obligación monetaria por parte del actual Gobierno.

La Ley de Costas, que defenestrando la anterior ley existente que sin la debida protección del medioambiente, deja un margen de libres edificaciones hasta el mismo litoral costero. Todo en favor de los proyectos urbanísticos hoteleros. Menospreciando el futuro de subidas de aguas con el cambio climático.

La pobreza en España y la desigualdad ha colmado las cifras más altas entre sus conciudadanos, en relación a toda la UE, por lo que existen mayores riquezas y abismales distancias con la pobreza. Desigualdad que para el partido gobernante la considera como consustancial al género humano.

A estas repugnantes triquiñuelas de la administración, en base a recortes tras recortes para que les cuadre las deudas, han truncado o reducidas las prestaciones de 5 millones de parados y paradas. Con lo que ningunean a esta clase necesitada y hacen más agónico su lamentable situación de miseria.

La deshonrosa y déspota Ley de Educación, Lomce, en contra el razonado criterio de todos los grupos del Parlamento. Una de las peores leyes educativas, que margina las capacidades intelectuales de cada cual y aparta a las clases menos pudientes del derecho a la educación y formación de sus devenires profesionales. Junto a ello el recorte o anulación en las prestaciones de becas, con el consiguiente abandono de muchos universitarios.

Ha tenido este gobierno una clara postura de apoyo a las eléctricas, con el preboste ministro Soria, en rechazo absoluto de las energías limpias y renovables, cuasi cargándose esta floreciente industria de fructuoso porvenir, e incluso reclamando un ‘impuesto al sol’, por su utilización; ha apostado por proteger y estimular el fracking y el muy peligroso almacenamiento nuclear.

Este gobierno popular ha sido insensible e inhumano con todo lo social y con el estado de bienestar. No ha tenido ningún reparo con los explotados y engañados, en los pequeños ahorradores por parte de los bandoleros banqueros. Ni protección alguna a la nueva clase social derivada por la pobreza energética, descuidándola a su mala suerte.

Sin embargo, no han tenido ninguna duda en dilapidar del Fondo de Reserva de la Pensiones, 40.000 millones de euros para rescatar la quiebra de los bancos. Del saldo existente con el gobierno anterior, en 66.815 millones, que hemos pagado todos los ciudadanos de este país. Muy a pesar del infame comportamiento de los bancos con los desahucios y otras opresiones financieras.

A pesar de este mal gobierno antisocial e insolidario, estará apoyado en las urnas por la tercera edad (36% de los votos), las clases conservadoras y religiosas católicas, que en democracia tienen todo el derecho a votar a quien le plazca, aunque sea a costa de la pérdida de derechos y otras afrentosas lindezas. Son su gentes, piensan igualmente y es su credo político.

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