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Afonía en el primer acto

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Bueno, y es así como se queda Coalición Canaria sin grupo parlamentario en Madrid; lo que es lo mismo que afirmar que es ATI quien sufre el degüello, pues en ese planeta semicircular no hay otra representación que la tinerfeña; y es, por supuesto, aviso de la decadencia que le aguarda tras las próximas elecciones legislativas, donde, por muchas altanerías narcisistas del paulinato y por muy compulsivos pecadores que sean sus enemigos, la suerte está echada, y de dos no pasan en el mejor de los casos, con lo que a llorar al río, voz perdida en Madrid, puro hastío existencial de los que se disponen a luchar denodadamente por dejar la caja a cero (por si acaso no llegan otros días de lujuria y de suprema comandancia). A Román, claro, desde las posiciones áticas, hay criticarle la “inoportunidad” del momento; el descrédito que le causa a la marca, siendo él uno de los propulsores de otra nueva: la traición fría y sarcástica que le origina al caudillo de la próxima dinastía isloteñista. Y es que Paulino está como un espermatozoide cabezón, atorado en la escultura delirante que se ha montado, lanzando invectivas funerarias contra los hombres travestidos, llamando a Rajoy sin parar no vaya a ser que el líder conservador convenga que un pactito con ellos es igualito que la nada. Que es lo que es: casi nada de nada; aunque a Rajoy le pareciera al principio un tesoro, tan separado como está de los verdaderos nacionalistas, catalanes y vascos, pero un tesoro de menguada complexión, ya que ni siquiera posee voz propia para atacar en los bajos a Zapatero. Se comprende que Rivero se sienta ridículo y con deseos de cepillarse a media humanidad. Parte de su estrategia le ha saltado por los aires. Román lo sabía…, sabía en lo que andaba Rivero, en la recreación del imperio Aznar para la próxima legislatura y con él, Rivero, de embajador palaciego, revestido de la púrpura de la presidencia de Canarias, para tratar de tú a tú a los nacionalismos históricos que tanto precisa Rajoy para lograr un gobierno encabezado por él. Se quedó en inútil, en carta pasada por agua, en puro espectro. Se quedó en miniintermediario, en voz rota y muda, ni siquiera podrá levantarla para victimizarse con la “persecución” a la que le someten los socialistas con el Estatuto, los límites de crecimiento, las pestilencias de la inmigración. Se quedó en el zumbar de los abejorros solitarios. Por lo tanto, la voladura de Román tiene -en la larga vida de atentados martirológicos de CC- su importancia. De la suya brotó la presidencia de Adán Martín, fruto de la conjura de Paulino, Soria y Mauricio, los cuales laminaron las organizaciones de Lanzarote y Gran Canaria hasta lograr su escisión. De aquellos lodos este barro aún no recogido del todo en las pasadas elecciones: aniquilación del propio Mauricio; derrota en Lanzarote y práctica desaparición de Gran Canaria; duro castigo para Soria que pagó su amante manera de ser una extrapolación de ATI, aparte de otros vicios y carencias. En fin, la noche “nacionalista” es larga y nada está decidido para estas celestinas de la fecundación. Siempre puede sorprender Rajoy con una victoria conservadora, tal vez llegue el aterrizaje de una numancia ática en el Puerto de Las Palmas que le dé alas a Granadilla y bloquee parte de la economía oriental, quizás les alcance el retorno al pajar de la UPN con Soria, precisamente, ocupando el lugar que dejó Román Rodríguez.

Francisco J. Chavanel

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