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El Barça y Catalunya

Siempre he dicho que Cataluña debería quedarse en España, pero en una República Federal

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Efecto de la victoria frente al Sevilla, que evidentemente me tiene ilusionado, me ha dado de futbolear al modo, no lo puedo evitar. Ahora nos toca el sábado el Barcelona. Estaba pensando en este artículo de forma un tanto política, histórica si quieren, pero he decidido combinarlo con un artículo futbolístico, histórico también, y en eso me traslado con mi máquina del tiempo al 9 de diciembre de 1951, primer partido que jugó la Unión Deportiva contra el Barça en su inicial irrupción en el fútbol nacional, y en su primera temporada en Primera División. Se jugó en el Estadio Insular, y apenas me acuerdo de detalles porque tenía siete años, me viene a la memoria un Estadio Insular lleno a reventar, una tarde de calor, y unas “arenas” llena también de público instalados por encima de lo que luego sería el Paseo de Chil. Llegó la Unión Deportiva a este partido en una situación ya de mucha debilidad, porque el principal problema era la portería mal cubierta por González, al que en este partido Basora y Manchón le hicieron sendos goles, ganando los azulgranas por 0-2, con una gran decepción de la afición amarilla. El portero González dejó su posición a Gorrín en los partidos siguientes, hasta que llegó Pepín en enero de 1952 debutando contra el Celta de Vigo. Pero no tendría don José Casas Gris, gran amigo con el que compartí muchas charlas en el Club Victoria, mucha fortuna en el partido de vuelta en Las Corts, en el choque penúltimo de esta liga, con el Barça ya campeón, y con la UD descendida, junto con el Atlético de Tetuán. Esa tarde, el 6 de junio de 1972, Pepín recibió nada menos que siete goles, repartidos entre César (2), Vila (2), Kubala (2) y Manchón. Repaso muy fuerte para los amarillos, que volvieron a la Segunda División por dos temporadas, para ascender de nuevo en 1954 en Tenerife.

Pero no puedo dejar de señalar con especial cariño la primera victoria de la Unión Deportiva frente al Barcelona en la temporada del retorno a Primera División, encuentro disputado el 6 de febrero de 1955 en el Estadio Insular. Me viene a la memoria el segundo gol amarillo conseguido por Manolo Torres, conseguido de libre directo superando la barrera barcelonista y dejando a Ramallets clavado en el césped. Antes había marcado Macario “el siete machos”, como se le conocía popularmente, y el recinto de  Ciudad Jardín no hace falta explicarles mucho vibraba de emoción, entusiasmo y cariño por unos colores amarillos que ya se codeaba de nuevo con los grandes en Primera División. Para recuerdo de los más detallistas, la Unión Deportiva jugó en aquella ocasión con Pepín; Verde, Beltrán, Beneyto; Torres, Naranjo; Sanz, Vázquez, Gallardo, Ricardo y Macario. Traca final, fiesta inmensa de una multitud caminando por los arenales rian p´al Puerto, y mi padre con sus amigos de la Transmediterránea y la Aucona parando en el bar Rayo, en Las Norias, el Aquí te espero, celebrando la victoria con los amigachos y en mi caso harto del refresco baya/baya y algo de ensaladilla nacional, que no se podía decir “rusa”, que el Dictador que habitaba entre nosotros prohibía todo.

Pero ya por recordar partidos agradables frente al Barcelona, uno inolvidable fue en el retorno a Primera División tras el ascenso de Abarán, precisamente en la inauguración de la Liga 1964-65. A ese encuentro el entrenador Vicente Dauder llegó con la baja del central Torrent, que había vuelto al Barcelona tras su estancia en el equipo amarillo en Segunda División. Dauder estaba lleno de dudas a quién sacar en esa demarcación, junto a Tonono, y al final se decidió por Paco Castellano. Viví todos esos detalles la semana anterior al partido ya de forma profesional, porque iba casi todas las mañanas a los entrenamientos. Participaba de una redacción del “Diario de Las Palmas” inolvidable, formada por Antonio Lemus, Luis García Jiménez, Fernando Díaz Cutillas, y el que suscribe. Recuerdo que Vicente Dauder el jueves o el viernes anterior al partido me confesó sus dudas en quién poner defensa de cierre, y estaba también la posibilidad de que fuese Manolo Cabrera. Pero se decidió al final por Paco Castellano, que borró del mapa a Kocsis “cabeza de oro”, el gran rematador del Barcelona. Victoria amarilla por 2-1, con dos goles de Germán, y el de los azulgranas lo consiguió Cayetano Ré. Enorme fiesta en el Estadio Insular, y cuando fui a las casetas a hacerle la entrevista a César, el cabreo del que fuera gran delantero del club catalán era monumental, pero reconociendo la gran categoría de la Unión Deportiva, que luego demostró durante 19 temporadas consecutivas que afortunadamente viví muy de cerca. En aquel memorable encuentro jugaron Ulacia; Aparicio, Tonono, Castellano, José Luis; Correa, Guedes;  Vegazo, Lizani, Germán y Gilberto I.

Claro que de un encuentro con victoria amarilla y nada menos que en el Camp Nou siento un placer especial al reseñarlo. Precisamente fue en la temporada del subcampeonato liguero, con Luis Molowny de entrenador, 1968-69, y ese día, 19 de enero de 1969, la ciudad fue una fiesta cuando mi compañero Antonio Lemus cantó el segundo gol amarillo conseguido por Niz a un minuto del final del encuentro. Primero había conseguido Germán el primer tanto amarillo en los inicios del segundo tiempo, pero empató Gallego faltando ocho minutos, y en una fase final trepidante sería Niz el que conseguiría el tanto de la victoria. Antonio Lemus llevó la emoción a todos los hogares canarios en una jornada de inolvidable recuerdo. Cuando terminé de trabajar en la redacción y salí a la calle León y Castillo, todavía estaba llena de aficionados, de coches tocando el claxon, y el Bar Cenit, en la esquina con el Cine Royal, el bar Murga, estaban todos llenos y a duras penas pude tomarme una tapa después del cierre de la edición de “La Provincia”.

Me quedó aquí con los partidos del recuerdo, y ahora vamos a ver si el sábado se da la gran sorpresa y se saca puntos en Barcelona, que por cierto estará en jornada de reflexión, la ciudad, no el equipo. Como hice la mili en Catalunya, en Tremp, Lleida, y conozco bien la geografía y la geopolítica catalana, creo que ya el tema no tiene remedio y no tengo ganas de volver a incidir en el mismo, y además con un gobierno del Partido Popular mucho menos habrá una solución en donde los catalanes sigan siendo una nacionalidad dentro de la multinacional española. Siempre he dicho que Cataluña debería quedarse en España, pero en una República Federal. Quizá sea demasiado tarde, pero los análisis se los dejo ahora a otros colegas después del 28 de septiembre.

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