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Buenos días Nacionalidad

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Primero hablará el Mencey. El hombre nos va a chiflar con un montón de números positivos. Las últimas semanas el personal se ha dedicado a buscar información para el discurso, había que aportar lo mejor de cada casa. Para estos menesteres se saltaron los horarios de luces encendidas y de aires acondicionados, incluso se atrevieron a hacer fotocopias por una sola cara. Tú, querida Nacionalidad, te mereces estos sacrificios y derroche . Así doña Inés hace sus aportaciones esforzándose para de transformar (sólo en discurso) el malestar social en bienestar del populacho. Las colas por la Ley de Dependencia no existen, los salarios de inserción social están al día, los programas de atención a inmigrantes están actualizados, los convenios con cabildos y ayuntamientos están pagados.

Doña Milagros hizo honor a su nombre y mandó cifras de niños en acogida temprana, de papás y mamá felices que han podido dejar a sus chiquillos a las 7.30 de la mañana en el cole para ir a la cola del paro. El bilinguismo está extendido en todos los colegios, los alumnos aprenden a decir en inglés ¿cuándo coño vendrá el sustituto? desde la primera semana, la segunda semana ya lo dicen el francés, la tercera en alemán, la cuarta en chino, la quinta en arameo y así terminan hablando todos los idiomas con un presupuesto irrisorio.

Otro gente que aprendió idiomas rapidito fue la gente de Bañolas. Saben pronunciar Lifeblood con un inglés perfecto. Bueno, no es la gente de Bañolas, es la gente que dejó Roldós la que lo pronuncia tan estupendamente. Ellos nos darán datos de los nuevos centros de salud que se han abierto y, sobre todo, de los que se abrirán de aquí a mayo. Igual no hay médicos ni enfermeras, pero bueno, los inauguramos y ya veremos. Serán muy interesantes las aportaciones al discurso de Domingo Berriel. Este es más famoso por los números que esconde que por los que muestra. No sabe cuántos millones se perdieron con el expediente de Tindaya que se firmó en su día, ni cuántas especies naturales perdieron la protección, ni cuántos hoteles ilegales ha defendido en su mandato, ni cuántas plazas turísticas incumplen las normativas. Este sólo ha aportado algunas sentencias judiciales positivas relacionadas con la moratoria.

Es una pena que Rita ya no esté sentada en el banco azul. Hubiera podido ilustrar al Mencey con sus conocimientos del volcán de Islandia, que ella descubrió antes que nadie, o con las rentables campañas publicitarias en Intereconomía.Con todos esos números y con pocas letras el Mencey nos dirá que en las islas amanece más temprano, que el sol se ve antes desde el vuelo del helicóptero. Luego tendremos oportunidad de escuchar al amante despechado del Mencey, el hombre que le dio las llaves del Palacio, el que hasta hace unos meses cuidó la lata de gofio. Ese hombre que prefirió la honra a los principios, que según Feijóo deberíamos de votarle porque está dispuesto a no robarnos nada. Este nos hablará del malvado Zapatero que no cumple con las islas. Nos contará los planes urdidos en la Moncloa para hundirte a ti, Nacionalidad querida. Y se mostrará frío con el Mencey, como si no tuviera nada que ver con él, como si no existiera una historia de amor entre los dos, como si nuestros lodos de hoy no fueran por culpa de sus polvos de ayer.

Y escucharemos después a los predicadores del desierto. A los que llevan dos décadas queriendo entrar en Palacio pero no han podido, en unos casos por deméritos propios, en otros por componendas ajenas. Ellos defenderán a ZP lo justo y necesario. Y sacarán a la luz los números que en Palacio se esconden. Ellos intentarán desahogar la frustración de una legislatura perdida, donde ni los electores ni ellos han podido cambiar nada. Lo único que han cambiado son los portavoces. Y, a última hora, el hábil Mencey se sacó de la manga un acuerdo del REF (que, según lo que adelantan las crónicas es puro humo) y que hoy el Mencey venderá como ejemplo de un gobierno que se sienta con todo el mundo. Después de engañar a sindicatos y patrones, sólo le quedaba al resto de la bancada del Parlamento.

En estos cuatro años, querida Nacionalidad, todos perdimos algo. Unos un empleo, otros un coche oficial, algunos la decencia. Perdimos todos y, por tanto, perdiste tú Nacionalidad. Bueno, también te lo puedes tomar por lo positivo. Se puede decir, querida, que por ti no pasan los años. Tres años después no se te notan nada, parece que estás en 2007, o incluso cuatro año antes porque tienes a los mismos que se eligieron en 2003. No han cambiado Diputado del Común, ni la Audiencia de Cuentas, ni el consejo de la Radio Televisión Canaria. Es como si no hubiera votado nadie en 2007. Como si las elecciones no sirvieran para nada. Parece casi un símbolo que hayan elegido para debatir sobre tí, Nacionalidad, en esta semana del 23-F. Buenos días, Nacionalidad.

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Juan García Luján

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