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Burla electoral

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Sin embargo, eso que llaman crispación no es sino reflejo de lo nada acostumbrados que están los mandarines canarios a que alguien les diga lo que mucha gente sabe o piensa. Son los que más tienen que les digan quienes se rasgan las vestiduras con mayores aspavientos. Basta un repaso a los periódicos de los últimos meses para comprobarlo. No me extraña que ATIcc-PP desee que Aguilar coja puerta para Madrid.

No es la primera vez que lo digo, pero lo repetiré cuando parece decidido que Aguilar encabece la lista del PSC al Congreso por Gran Canaria, con lo que dejará el Parlamento canario. Si en su día escribí que no me parecía buena idea que se viniera, ahora toca decir que no es de recibo que se vaya.

Uno comprende que los partidos tengan estrategias y muevan ficha (o peones) según convenga a sus intereses electorales de cada momento. Si bien en ocasiones, como en el caso de Aguilar, las expectativas electorales de los partido no coinciden con las de su electorado. A los canarios interesaba más tener a Aguilar de ministro, pero el PSOE decidió enviarlo a Canarias convencido de que con él mejorarían sus resultados en las islas; como ocurrió al pasar el PSC de tercera a primera fuerza más votada.

Ahora Zapatero necesita arañar en marzo votos allá donde pueda y ha proyectado los votos autonómicos de Aguilar a las elecciones al Congreso. Es lógico desde la perspectiva madrileña, pero es evidente que ésta no tiene en cuenta las específicas circunstancias políticas isleñas.

En Canarias se presentó Aguilar con armadura resplandeciente poniendo como eje de su campaña contribuir a sanear la vida política de las islas, a presentarle batalla a la corrupción y mejorar la calidad de la democracia. Fue un compromiso solemne que le hizo ganar las elecciones con los votos que arrastró entre quienes lo creyeron y quienes le prestaron los suyos, por si sonaba la flauta. Para un político compromisos de este tipo son tan ineludibles que quienes le votaron tienen derecho a sentirse burlados, incluso estafados. Decepción es la figura. Allá ellos.

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