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La CIA sacude a Bush

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Porque Bush carece esta vez hasta de sus propios espías para inventar coartadas y engañar al mundo. El asesor de Seguridad Nacional, Stephen Hadley, señaló lo siguiente: "La Comunidad de Inteligencia (la CIA y otras 15 agencias de espionaje) tiene la certeza de que Irán tenía un programa secreto de armas nucleares que nunca reconoció y sigue negando. La Comunidad de Inteligencia está segura de que Irán detuvo su programa secreto de armas nucleares en el otoño de 2003 y cree que no ha reanudado dicho programa a mediados de 2007". Deben retirarse todas las sanciones de la ONU y pedirle disculpas al pueblo iraní porque el supuesto programa del infiel islámico quedó suspendido en 2003.

Por otra parte, los espías estadounidenses dieron a su modo la razón a las consideraciones del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), cuyo dirigente Al Baredei insistía en ejercer la negociación con Teherán, prescindiendo de amenazas bélicas porque ( suponiéndole malas intenciones a los ayatolas) la posibilidad de fabricar la bomba, atendiendo al ritmo de los logros científicos en materia de investigación nuclear, sólo aparecería hacia el año 2012 y con un esfuerzo inversor descomunal. Mark Mazzetti, del New York Times, escribió que la CIA colocó la fecha fatídica en 2013. Quizás Teherán consiga para entonces la bomba, suponen los espías. Olvidó añadir que se requiere aplazar aún más tal fecha puesto que Irán no ha reiniciado su fantasmagórico y diabólico programa secreto.

La verdad es que Bush y el vicepresidente Cheney proclamaron durante todos estos meses pasados que Irán poseía un programa nuclear y que estaba construyendo armas nucleares, mientras el informe de sus propios agentes asegura ahora justamente lo contrario. Como atinadamente concluye la periodista Ana Barón, "esto significa que las agencias de inteligencia, incluyendo la CIA y el FBI ya no están dispuestas a ser manipuladas por la Casa Blanca como sucedió durante la guerra de Irak". Más o menos. Las agencias, de todos modos, concedieron un consuelo al presidente republicano. Técnicamente hablando, los ayatolas están en condiciones de poner en marcha las aviesas maniobras que le atribuye Washington. Bush se agarró a este clavo ardiendo y soltó la siguiente perla: "Irán fue, es y será un peligro. Si ya tuvo un programa nuclear encubierto, ¿quién puede garantizar que no iniciará uno nuevo?"

Este planteamiento supera la demencia de la guerra preventiva imperialista aplicada al reventado pueblo iraquí. Ahora bastaría un juicio de intención para desencadenar los horrores de la guerra sobre los iraníes. O amenazar con hacerlo sin que alguien levante la voz en la comunidad internacional para enfrentarse al presidente republicano, forzándolo a renunciar públicamente a sus planes bélicos. ¡Definitivamente, estos romanos están más locos que nunca!

Rafael Morales

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