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Esta Canarias imposible

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Existe una Canarias imposible que se mira el ombligo y lo descubre único, redondo, extraordinario. Una Canarias que ignora que el mundo cambió hace tiempo, que el sol, el viento, el mar generan energía, que podrían ser nuestros y estar al servicio de todos los que habitamos este país volcánico. En esta Canarias imposible montamos concursos para regalar nuestras energías a las multinacionales, para mantenernos siempre dependientes de empresas foráneas dispuestas a comprar con calderillas las voluntades políticas. Existe una Canarias imposible que cree que el gas y el petróleo no se agotarán y acude al palacio de un dictador africano a rendirle homenaje, a pasear a empresarios isleños que después de disfrutar amnistías fiscales aquí reciben el patrocinio gubernamental canario para que manden sus beneficios a un Estado podrido controlado por un dictador sanguinario.

Existe una Canarias imposible que va a las urnas como las ovejas siguen la sombra del pastor, pensando que hay un solo camino, sucumbiendo al ruido de los cencerros que suenan en los medios oficiales y los patrocinados, una Canarias imposible que camina con resignación porque piensa que la democracia no se hizo para nosotros, que moriremos sin cambiar este reino de taifas donde el territorio vale ocho veces más que los electores, donde la Revolución Francesa con su igualdad, fraternidad y libertad está todavía a años luz de nuestro presente caciquil tan parecido al Antiguo Régimen.

Existe una Canarias imposible que vende las empresas públicas rentables al mejor postor, que importa más del 85 % de lo que comemos, que considera la agricultura como un paisaje molesto que frena el desarrollo de los campos de golf, de las carreteras que nos llevan a ninguna parte, de los hoteles que se multiplican mientras bajan los turistas.

Existe una Canarias imposible que lleva siglos con la cabeza agachada, al servicio de las demandas continentales: cochinilla, plátanos, vinos, plazas turísticas? Ya lo contó Lezcano: la historia del isleño que emigra o se queda para servir: "Sí señor, no señor, lo que usted guste, servida está la mesa. Yo por vivir entre los míos hago lo que sea". Una Canarias que no decide nada.

Existe una Canarias imposible que ya nadie se cree, que sólo interesa a los que multiplican sus riquezas y piden que les quiten los impuestos, o directamente llevan sus beneficios a la isla de Man. Por eso, porque esa Canarias imposible siempre nos ha colocado entre los primeros en las listas de las desgracias y los últimos en los gráficos de los avances, tenemos que soltar lastre, cambiar a mandamases, deshacer estos caminos y pensar que otra Canarias es posible.

Si tenemos vientos para mover molinos, sol para calentar las aguas, mar para tener electricidad, paisajes que admiran millones de personas, agricultura para comer nosotros, pueblo para decidir otras políticas, ciudadanos y ciudadanas para construir una democracia?¿por qué vamos a seguir de brazos cruzados, aguantando dormidos en esta Canarias imposible? No olvidemos a Agustín Millares "Aquí no cabe/ esconder la cabeza bajo el ala/ decir 'yo no sabía'/ 'estoy al margen'/ 'vivo en mi torre solo y no se nada'/ te digo y te repito que no vale". Podemos despertar, salir a la calle y contarle a la gente que vamos a caminar, a trabajar, a luchar, a gritar sin miedo que tenemos derecho y podemos, que ya estamos en ello, porque no somos estatuas de sal y creemos que Otra Canarias es posible.

PD: Esta tarde, a las 7, en el Colegio de Abogados de Las Palmas (Plaza de San Agustín, nº 3, Vegueta) se presenta la Carta Abierta "Otra Canarias es posible".

Juan García Luján

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